Muller le coge el punto a la tierra

Con 33 años y más de quince como profesional, Gilles Muller sabrá mañana lo que significa jugar una fina ATP sobre tierra batida. El luxemurgués ha conseguido esta semana en Estoril adaptarse a la superficie que menos casa con su estilo de juego y gracias a su victoria sobre Kevin Anderson (7-5, 6-4), el número 28 del mundo tendrá la oportunidad ante Pablo Carreño, todo un especialista en el albero, de ponerle la guinda al pastel. El encuentro se jugará a las 17:00 hora española.

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