Carreño agota a Ferrer

El asturiano, diez años más joven que su rival, se lleva el duelo entre españoles y disputará la final de Estoril por segundo año consecutivo.

Carreño jugará en Estoril su segunda final de la temporada. Foto: Getty
Carreño jugará en Estoril su segunda final de la temporada. Foto: Getty

Un año después de caer ante Nicolás Almagro, la vida y el trabajo diario han invitado a Pablo Carreño a regresar de nuevo a la final de Estoril. El de Gijón superó en un duelo fratricida a David Ferrer (6-3, 6-3) para plantarse en su segunda final de 2017 (Río) y buscar así el primer título del curso. El pupilo de Samuel López y César Fábregas sigue aprovechando muy bien sus oportunidades en este tipo de torneos e intentará vestirse de campeón este domingo en la arcilla portuguesa, superficie predilecta aunque todavía inédita en cuanto a trofeos en su haber.

Eran dos caminos que se cruzaban pero en distancias direcciones. Más que direcciones, en diferentes pendientes. David Ferrer, 35 años y número 31 del mundo y apenas cinco victorias oficiales en los cinco primeros meses del curso. Enfrente Pablo Carreño, diez años más joven, diez puestos por encima de él en el ranking y quince triunfos más en su maleta esta temporada. Uno en pleno ascenso y el otro gastando sus últimos cartuchos. Su único enfrentamiento había sido hace tres años y sobre la hierba de Wimbledon, con lo que poco análisis podíamos sacar de aquella cita. Lo único que sabíamos es que el premio por ganas hoy era el billete a una nueva final, un parámetro en el que el alicantino si aventaja con amplia diferencia a su oponente.

En parte molesta, no por el resultado final, que algo tan básico como la edad juegue un papel tan importante en un partido. Se vio en seguida que Ferrer mataba por llegar a cada bola, dejándose la piel y recorriendo la pista de lado a lado de manera permanente. El de Jávea llegaba y llegaba pero de poco valía, tocarlas no significaba colocarlas, simplemente alargaba un punto que no caería finalmente en sus manos. Carreño, mucho más explosivo, dominaba sobre todo con su revés y machacaba con su derecha, a una marcha más y con un escalón más en cuanto a rapidez y mordiente. Nada extraño, un capítulo más del alumno plantándole cara al maestro y, de momento, llevándose el primer set por 6-3. Pero el maestro David no se abate tras una sola lección, haca falta alguna más.

El nuevo set reinstaló la dualidad pero siempre con la amenaza de un Carreño inspirado, jugando con las líneas, las jugadas y con el físico cargante de su rival. El Ferrer que salía a pista y te agotaba hasta tumbarte no apareció hoy en Estoril y, desgraciadamente, ya no se le espera. Pese a ello, el valenciano sigue peleando y sigue echándole bemoles a cada circunstancia. Si algo le enseñó la vida es que con fe y sacrificio se puede llegar a conseguir cosas inimaginables, como pisar el número 3 del mundo o ganar varias Copas Davis. Hoy el desafío era difícil y más que se iba a complicar, pero un guerrero nunca abandona la arena.

A Carreño le estaba doliendo inclinar a Ferrer pero había que hacerlo. En el quinto juego cayó el break, un game antes que en el primer parcial, para acrecentar un poco más las alas del gijonés. El triunfo se cerró por doble 6-3 y, una semana más, Pablo volvió a dar un paso al frente en cuanto a madurez, ambición y talento, que a veces la gente se olvida de esto último. Gilles Muller o Kevin Anderson serán su último escollo, un perfil completamente contrario a lo que solemos encontrarnos en finales sobre arcilla.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes