Galo Blanco: “Es difícil tener paciencia cuando ves un potencial brutal”

El técnico español habla sobre la evolución de Karen Khachanov en este último año. Hoy buscarán un hueco en las semifinales del Godó.

Galo Blanco en casa club del Conde de Godó. Foto: Fernando Murciego
Galo Blanco en casa club del Conde de Godó. Foto: Fernando Murciego

Hace un año desde que Karen Khachanov tocara a la puerta del universo tenístico superando la fase previa del Conde de Godó y firmando su mejor victoria -hasta ese momento- ante Roberto Bautista en segunda ronda. Un año después está instalado en los cuartos de final. Algo tiene Barcelona que el ruso siempre conecta con el terreno. Quizá sea que se encuentra como en casa o quizá sea que su entrenador conoce cada secreto de sus pistas. Galo Blanco (Oviedo, 1976) es el encargado de engrasar la maquinaria de Karen cada día, de sumar una taza de azúcar cada jornada para diseñar un molde que todavía está en formación. Después de tumbar a Bellucci (#54), Cuevas (#26) y Goffin (#10) es momento de pararse a reflexionar sobre este bonito progreso.

¿Cuánta falta hacía esta victoria? [6-7, 6-3, 6-4 vs David Goffin]

Llevábamos ya unos torneos buscando ganar este tipo de partidos, a principio de año se nos escaparon muchos que parecían ganados y con match points a favor. El tenis no estaba siendo justo con él pero al final cuando trabajas duro y tienes paciencia, todo llega.

Primera victoria ante un top10.

No lo sabía pero tampoco era un objetivo. La única meta es seguir trabajando cada día y trasladar lo que hacemos en los entrenamientos a los partidos, pero para lograrlo hace falta ganar algunos seguidos para generar confianza, intentar cosas nuevas y así mejorar tu nivel. No hace falta jugar espectacular, solo ser sólido y hacer las cosas bien.

La temporada, antes de llegar aquí, estaba siendo dura.

Karen está trabajando bien, lo único que faltaba era competir bien mentalmente. Al principio de temporada perdió una serie de partidos que le hicieron mucho daño, como el de la Copa Davis con match points, luego lo arrastró unos cuantos torneos. Pero si analizas sus derrotas, ninguna fue ante un rival con menor ranking que él. Es el primer año que está jugando a este nivel, el final de la pasada temporada fue bueno después de conseguir su primer título ATP, pero cuando no estás acostumbrado a jugar todas las semanas con gente de mucho nivel pues puedes perder partidos.

Justo en ese primer título en Chengdu tocasteis el cielo por primera vez. Luego parece que se perdió entre las nubes.

Los títulos nunca llegan pronto ni tarde, la clave es saber administrarlo. Él ganó en Chengdu y no acabó mal el año. Perdió en la Qualy de Shanghai ante Zverev, en Viena tuvo pelota de partido ante Karlovic para meterse en semifinales y en París no pudo jugar por lesión. El 2016 no lo acabó mal pero en el inicio de 2017 sí que ha perdido una serie de partidos que debería de haber ganado. Quizá ahora en vez de estar top50, podría estar top30, pero no hay que tener prisa. El tenis es una carrera de larga distancia, ojalá sea este el torneo de inflexión para empezar a mirar más hacia arriba.

¿Qué tiene Barcelona? Aquí nunca falláis.

Todo lo que no conseguí como jugador me está llegando ahora (risas). Aquí nunca pude jugar bien y como entrenador me estoy quitando la espina. Ya con Milos hicimos dos veces semifinales y Karen el año pasado empezó a jugar muy bien aquí, ahora este año estamos en cuartos de final. Viene de ganar a Bellucci, Cuevas y Goffin, todo jugadorazos.

Aquí ha ganado a tres hombres muy buenos y especialistas en tierra batida. Menos mal que la arcilla no es la superficie favorita de Karen.

No te creas, le gusta mucho. Si le preguntas no te sabría decir cuál es su superficie favorita. Si me lo preguntas a mí, igual te digo que en indoor puede encontrarse más cómodo, pero él no sabría responder. En tierra tiene tiempo, puede coger mejor su derecha, sabe cómo hacer daño, aparte que es la superficie sobre la que más ha jugado desde pequeño.

Que entrenéis aquí en Barcelona igual tiene algo que ver con sus buenos resultados en el Godó.

A ver, el año pasado pasó la previa y ganó dos partidos en cuadro final, tampoco hizo nada espectacular. Luego ganó un Challenger en tierra y tampoco jugamos mucho más. En Bastad perdió en primera y en Kitzbühel perdió en cuartos. Juega bien en tierra, le gusta.

¿Qué recuerdos te trae el pasado Godó? Podemos decir que fue la carta de presentación de Karen al mundo de la raqueta.

Hombre, la primera carta yo creo que fue cuando, con 17 años, le dan un WC en Moscú y se planta en cuartos de final. La semana siguiente fue a San Petesburgo y vuelve a ganar un partido. Ahí todavía no estábamos juntos, aquello fue septiembre 2013 y yo empiezo con él en marzo de 2014.

¿Qué ha cambiado en Karen en este último año?

Es mucho mejor jugador, mucho más completo, aunque sigue estando muy verde mentalmente. Es un niño, aunque cada vez más hombre. Todos los partidos de este año le han hecho madurar y aprender cosas. Por suerte es un jugador al que le gusta mucho entrenar, realmente quiere y puede mejorar, cuando trabajas bien a diario y eres joven, normalmente tu nivel mejora.

¿Qué es lo más difícil de trabajar con un tenista en formación?

Lo más difícil es tener paciencia, entender que estás trabajando con un niño que no tiene experiencia, pero le ves un potencial brutal y quieres ir más rápido de lo que deberías de ir. Pero él también quiere ir rápido. Y el entorno. Recuerdo cuando hizo cuartos de final en Moscú con 17 años, apareció Kafelnikov y dijo que en dos años sería top10. Dos meses después de aquello le llaman por primera vez para la Copa Davis, con 17 años. Lidiar con algo así no es fácil, pero Karen tiene la cabeza muy bien amueblada, es inteligente aunque muy niño todavía, sobre todo para competir con gente que es mayor.



¿El tema de la #NextGen le marea o le motiva?

A principio del año igual sí que fue algo cargante, todo el día hablando de lo mismo, pero ahora con la temporada ya en marcha la gente no se acuerda. Él ni lo piensa, a veces hasta hacemos bromas con él y con Andrey cuando vemos que cometen irresponsabilidades de niños, de #NextGen. Nos lo tomamos con filosofía.

¿Qué tipo de relación tienen todo este grupo de jóvenes? Desde fuera parece buenísima.

Increíble, es una relación que me recuerda mucho a la que teníamos nosotros hace años, se ayudan unos a otros, quieren que ganen sus compañeros, una relación muy sana que al verla me llena de orgullo. Ahora hay demasiadas envidias en el circuito que antes no se veían, yo recuerdo en mis tiempos con Moyá o Vicente que nos ayudábamos mucho, esto ahora es difícil de ver. Parece que los chavales jóvenes están siempre mirando los rankings, a ver si pierde el otro y le pueden superar, pero estos tienen una relación muy sana. Estoy muy orgulloso de la amistad entre Karen y Andrey, feliz de tenerlos con nosotros en la Academia. Luego con Zverev o Ruud también tenemos muy buena relación, piensa que llevan jugando desde que tienen 13 años, no sería normal que se tiraran piedras a la cabeza.

¿Cuál es el siguiente paso a dar?

El día a día, no puedo cambiar el discurso. Tiene que mejorar mucho el saque, la derecha, su juego de ataque, venir más a la red, su movilidad, que se acabe de hacer físicamente, la elasticidad… es una constante mejora diaria, no me puedo centrar en una sola cosa. Esto es lo bueno que tiene, aunque a veces no sepas ni por dónde empezar.

¿Hay algún jugador en el que se fije? ¿O alguno que tú le aconsejes mirar?

A mí me gusta mucho ver tenis y le intento obligar a verlo porque se aprende mucho. Hay que ver a los mejores. Cuando le hablo de mentalidad o de lucha, le digo que vaya y vea a Rafa; si le quiero hacer ver cómo jugar dentro de la pista, ves a ver un partido de Djokovic; cuando quiero hablarle de restos, vamos a ver Murray. Hay que ver a los mejores, ese es el espejo que tienes que tener.

¿Tan lejos está de ellos?

Mucho.

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