“No nos ponemos techo”

Samuel López y César Fábregas, entrenadores de Pablo Carreño, nos explican su acelerado ascenso en el ranking. “Lo esperábamos, pero no tan rápido”.

Samuel y César en el Conde de Godó 2017. Foto: Fernando Murciego
Samuel y César en el Conde de Godó 2017. Foto: Fernando Murciego

Cuando las cosas funcionan, basta un gesto o una mirada para darte cuenta. Samuel López (Villena, Alicante, 1970) y César Fábregas (Barcelona, 1978) viven un momento dulce con su pupilo, Pablo Carreño, el hombre sobre el que se cernieron muchas dudas y que, paso a paso, ha ido despejándolas todas. Al final los resultados mandan y han sido éstos los que han colocado al jugador asturiano dentro de los 20 mejores del mundo, un objetivo que hace un par de años parecía un espejismo. Trabajo, ilusión y una conexión especial con su nuevo equipo ha provocado que la Academia Equelite de Juan Carlos Ferrero siga siendo el centro de todas las miradas. ¿Qué pieza se ha tocado para un aumento de nivel tan fulgurante? Samuel y César hablaron con Punto de Break y no se dejaron nada en el tintero.

¿Qué habéis hecho con Pablo Carreño?

Samuel: No le hemos dado nada en especial. Sí que es verdad que al principio, cuando empezamos a conocernos, tratamos de recordarle el gran jugador que llevaba dentro. Pablo llegó a ser número 7 del mundo junior sin llegar a jugar demasiados torneos. De hecho, el primer torneo junior que jugó, lo ganó. Ya de profesional tuvo una ascensión muy rápida hasta que se encontró con una lesión y le paró, pero una vez superada volvió de nuevo arriba. No todo el mundo es capaz de hacer eso, solo los jugadores excepcionales. Lo que hemos intentado es recuperar esa parte, hacerle ver que su evolución fue motivada por un cambio de trabajo cuando él se fue de Asturias al CAR de Barcelona. Lo que pasa es que estaba un poco estancado, no estaba trabajando lo suficiente, había que aumentar la intensidad y ordenar algunos aspectos específicos. Así empezamos, hicimos un plan, lo definimos como jugador y recuperamos su ambición, esa fue la clave de todo.

Le habías echado el ojo ya de pequeño.

SL: Nos conocíamos del circuito, ahí nos conocemos todos. Pero sí que había seguido su evolución, aunque no he llegado a conocerle bien hasta que cumplimos los primeros seis meses trabajando.

¿Cómo se produce ese contacto?

SL: Su etapa con ‘Dudu’ fue muy importante, superando todas las etapas que te he contado, llevaban ya muchos años pero a veces las relaciones se acaban por el bien de los dos, buscaron otras vías. A través de Albert Molina, su mánager, nos puso en contacto porque ya también lo había dejado con Nico (Almagro). Al principio no acaba de verlo porque yo no quería desplazarme hasta Barcelona, hasta que con la ayuda de César Fábregas todo se volvió más factible, yo no podía estar de manera continua en Barcelona, pero Pablo sí que podía bajar de vez en cuando a Villena.



Teníais una esperanza total en Pablo pero, ¿esperábais un salto tan alto?

César Fábregas: El salto es muy serio, quizá no lo esperábamos tan rápido. Nosotros nos marcamos como objetivo este año llegar al top20 y si nos acercábamos al top15 pues mejor, eso de cara a final de temporada. Lo hemos cumplido en marzo, así que ahora nos toca replantearnos el tema para ver si la próxima meta es llegar al top10.

¿Hasta dónde llega el salto?

CF: No nos gusta ponernos techo, hay que buscar el máximo que Pablo pueda dar. Todavía hay un salto muy grande que dar y estamos en el camino, hay que seguir esta línea de trabajo y ambición. No queremos ponernos techo.

Cuando empezáis a entrenar juntos a finales de 2015, ¿qué tipo de jugador os encontráis?

SL: Un jugador con muchas ganas de mejorar, de tirar para arriba y ser un buen jugador pero, al mismo tiempo, un jugador que necesitaba a alguien que estuviera encima de él. Él me decía que tenía un problema de activación, que había partidos en los que estaba jugando bien, ganaba el primer set y, de repente, empezaba a jugar mal. Necesitaba ayuda y nos planteamos cambiar cosas tácticas para mantener ese nivel de intensidad, ahí es donde más tenía que mejorar. Hicimos que acabara muy cansado los entrenamientos, exigencia máxima y actitud de partido, insistir hasta el límite. Luego en momentos de relajación, ya sea por ir delante o detrás del marcador, le aconsejamos que fuera más agresivo, que buscara más el punto, entonces se dio cuenta de que sabía hacerlo y que además le ayudaba.

La prensa lo llegó a vestir del nuevo Nadal en el pasado, ¿todavía pesa?

CF: Eso forma parte de la etapa anterior, quizá ahí le pesaría. A nosotros nos llega ya más tranquilo, la gente se había olvidado de eso. Luego también hay un grado de madurez del ser humano que te acaba llegando por sí solo o a base de palos, fue entendiendo lo que podía conseguir.

Todavía tiene 25 años pero se le ve ya muy maduro. Tanto en lo personal como en lo deportivo, ¿cómo lo veis?

CF: En lo deportivo, poco a poco se va identificando con un estilo, aunque todavía tiene cosas que mejorar y eso es lo mejor de Pablo, el margen de mejora que tiene. El saque lo hemos mejorado pero lo mejoraremos más, el resto lo mismo, la media pista hacia delante también, es un poco todo. La opción de jugar el dobles se utilizó para que ganara en resolución en la red. Con 25 años es verdad que ha dado un salto de madurez pero creo que todavía le queda otro por dar. En el tenis actual, el momento cumbre del jugador llega entre los 26 y los 29.

Y la retirada cinco años más tarde también.

SL: Pablo lo que tienes es que le encanta el tenis, le gusta de verdad. Siempre dice que va a batir todos los récords, que va a jugar más que nadie. Tiene un talento para el trabajo, nos ha demostrado que está muy involucrado. De momento, nunca nos ha fallado un día, no habido un solo día que él haya puesto una excusa para no entrenar.

CF: Todo lo contrario. Hay veces que le decimos que pare y no quiere, no entiende que el descanso también entra dentro del entrenamiento. Siempre está dispuesto a hacer todo lo que le decimos, es muy profesional.

La relación personal tiene pinta de ser buenísima.

SL: Es un chico excelente, muy educado, con mucho respeto y disciplina. Sabe escuchar y sabe decir las cosas, siempre de buenas maneras.

CF: También tiene un punto de humor muy bueno aunque a primera vista pueda parecer tímido.

¿Qué papel juega la figura de Juan Carlos Ferrero?

SL: Tener al lado a un jugador de la experiencia de Juan Carlos es un privilegio. Por ejemplo esta semana, venir aquí con nosotros, jugar juntos, entrenar juntos… es un plus que te aporta esos pequeños detalles de un campeón para marcar las diferencias arriba, tanto a nivel de motivación como de confianza.

Samu, tú trabajaste tres años con Almagro. Seguramente sean como el día y la noche pero, ¿guardan alguna similitud?

SL: A Nico tengo mucho que agradecerle. Fue el primer jugador top que yo cogí después de estar con Guille o Juan Carlos. Era responsabilidad mía y encima me vino de la mano de José Perlas, era un reto muy grande. A Nico lo conocía más que a Pablo y sabía de la dificultad, de su carácter, pero he aprendido lo que es estar con un jugador de élite, de las necesidades que requieren en lo físico, mental y tenístico, la cantidad de presiones que tienen, etc. Hay muchas diferencias con Pablo, diría que todo aquello me está sirviendo para repetir el camino, ya sé lo que es llegar allí.

¿Cómo ves ahora a Nico?

SL: Está jugando mucho mejor al tenis, en cualquier torneo puede engancharse y tirar para arriba pero, obviamente, cada vez es más difícil convivir con los mejores.

Compaginar los dos circuitos como está haciendo Pablo, ¿puede llegar a ser peligroso?

CF: Sin duda que tiene sus riesgos. El año pasado, por ejemplo, jugábamos más dobles porque perdíamos antes en el singles; este año ya lo estamos frenando un poquito porque está llegando más lejos en solitario. De aquí hasta Roland Garros solo jugaremos dobles en Madrid, hay que ir seleccionándolos mejor. No es fácil llevar ese ritmo entre dobles e individual, hay que ir con cautela.



Después de los resultados quizá haya cambiado la perspectiva respecto al dobles. Antes era más por divertirse o mejorar y ahora ya es por competir y ganar títulos.

SL: El jugador individual siempre juega el dobles para mejorar, solo que ahora es más corto porque hay supertiebreak. En los Grand Slams también está el sistema nuevo donde no hay punto de oro y entonces el singlista tiene más ventaja, por eso en estos torneos nos encontramos con jugadores disputando ambos cuadros.

¿Se le puede considerar a Pablo ya como un buen doblista?

CF: A él le gusta jugar el dobles, eso es evidente. Un jugador de singles, cuando empieza a jugar más a mendo el dobles, aprende mucho más que un doblista que solo juega su modalidad. Los momentos de tensión están mucho más acostumbrados a superarlos por sí mismo. Pablo es un jugador de individuales que se adapta muy bien en dobles.

El otro día le hacía una pregunta parecida a Marcel Granollers y me decía que jugaba dobles porque ahí podía optar a cosas que en individuales no.

SL: Sí, pero nosotros no estamos ahora en ese perfil. Marcel ha hecho una carrera de locos pero, con 31 años, ya ve muy complicado el optar a grandes títulos en categoría individual y por eso lo ve más factible en dobles. Nosotros estamos en otra situación, apostamos completamente por lograr cosas grandes en el individual. Que luego vienen oportunidades en dobles, como en el US Open con Guillermo, pues perfecto.

Samu, sé sincero. Si te dicen hace cuatro meses que Pablo estaría hoy en el top20, ¿cómo reaccionas?

SL: Hubiera dicho que era posible pero complicado. Imposible no, te lo digo de verdad.

Recuerdo a principio de su carrera que se decía que era un jugador solo de tierra batida.

CF: Es un jugador que se puede adaptar muy bien a todas las superficies. En hierba es verdad que nunca ha ganado un partido, pero es que solo ha jugado tres torneos. Este año, al terminar Roland Garros, nos gustaría hacer hincapié en ello porque creemos que puede rendir bien sobre hierba. Él dice que no está muy cómodo, que no se mueve bien, pero tiene tenis para jugar donde sea.



¿Obsesiona el tema de no haberle ganado nunca a un top10? El registro indica un alarmante 0-16.

SL: Nos falta nada para lograrlo. La mayoría de los enfrentamientos han sido casuales, algunos los podía haber ganado, pero los primeros fueron cuando Pablo estaba el 70 del mundo. Por ejemplo, con Wawrinka en Estoril era el 80 del mundo y se fue a tres sets. Ganarle hubiera sido una casualidad, no estaba preparado. El año pasado le ganó un set a Rafa en Doha, partidazo. El siguiente fue con Thiem en Buenos Aires y también a tres sets. No es una obsesión, ni siquiera ha salido el tema.

¿Qué consejo se le puede dar para cuando vuelva a enfrentarse a uno?

CF: Nosotros nos metemos en la pista muy centrados en hacer nuestro trabajo, independientemente del rival. Sí que sabemos cuáles son sus puntos fuertes, sus armas y si necesita algún tipo de táctica para que todo vaya mejor, pero sin salirnos de nuestro esquema de trabajo.

Imaginad esta situación. Próximo domingo, final del Godó, Rafa Nadal contra Pablo Carreño. ¿Qué pasa?

SL: Sería la final soñada. Favorito claro sería Rafa, también porque existe un respeto muy grande por parte de Pablo, igual que con Juan Carlos. Lo ve como un ídolo.

¿Puede jugar en contra ese respeto en algún momento?

SL: Pablo cree en él mismo y sabe que tiene sus opciones ante, prácticamente, cualquier jugador del circuito. Habría que jugarlo pero vamos, yo firmaría ahora mismo ese resultado.

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