Albert Montañés también fue de oro

Sin tantos focos como otros, el tarraconense deja el tenis tras ganar 6 títulos, 22 del mundo, octavos en París y US Open y proezas como ganarle a Federer.

Tras 18 años como profesional, Albert Montañés puso punto y final a su carrera deportiva en casa, en el Conde de Godó. Muchos apenas sabrán quién ha sido este menudo tenista tarraconense, pero la realidad es que su figura ha contribuido en gran manera a esa edad de oro del tenis español donde Rafa Nadal ha eclipsado el enorme hacer de muchos otros como Montañés. Pequeño pero matón, el de Sant Carles de la Ràpita ha dejado huella, especialmente en tierra batida, con un tenis aguerrido, versátil y que no se amilanaba ante las grandes raquetas sino todo lo contrario. En su currículum deja impresas una buena plétora de victorias de gran prestigio.

Albert Montañes, conocido entre sus amigos como 'Monty', dio el salto al profesionalismo en 1999. Se unía a una generación de tenistas que estaba poniendo al tenis español en las más altas cotas. Un clásico jugador de tierra batida, con fantástica movilidad potenciada por su estatura (175 cm), revés a una mano y saque realmente peculiar, lanzándose la bola muy poco y ejecutando el golpe con una preparación sorprendentemente corta. Con esas armas el tarraconense se fue abriendo camino en el circuito. En 2001 disputaba su primer torneo ATP en un lugar que podríamos denominar como 'su' torneo. En la tierra batida portuguesa de Estoril, Montañés debutaba en el circuito ATP cargándose a jugadores del nivel de Michael Chang y Karol Kucera, antes de ceder en cuartos de final ante Juan Carlos Ferrero.

Engrosaría poco a poco su lista de gigantes tumbados con nombres como los de Goran Ivanisevic, Gustavo Kuerten o Roger Federer. "Aquello fue brutal", decía Montañés en una reciente entrevista para Punto de Break. Fue en el año 2010, cómo no, en el torneo de Estoril. Un año antes ya lo había ganado siendo su segundo título individual tras Amersfoort en 2008. En semifinales se encontraba con el suizo que buscaba rodaje en la tierra portuguesa. La sorpresa fue mayúscula cuando Montañés se cargaba a Federer por 6-2 y 7-6, consiguiendo la mejor victoria de su carrera como él mismo reconoce. Un auténtico impulso para él en un año que fue sin duda el más brillante de su trayectoria. Hizo tercera ronda en todos los Slams llegando incluso a cuarta en el US Open.

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El tenis sin embargo es caprichoso e insondable en muchos casos. Alcanzada la treintena, Montañés estaba en su mejor momento con gran madurez en la pista y una condición física inmejorable. Pero en apenas un año, pasó de vivir su mejor momento a vivir su peor trance.

Repetía segunda semana en un Grand Slam tocando los octavos de final en Roland Garros. Y se medía al díscolo italiano Fabio Fognini. Cuatro horas y 22 minutos, 5 bolas de partido a favor del español, calambres e interrupciones de Fognini y demás polémica después, el italiano tumbaba a Montañés por 11-9 en el quinto en la Suzanne Lenglen y apartaba al tarraconense de sus primeros cuartos de final de Grand Slam en su superficie favorita. Fognini, con su idas y venidas y su espectáculo de siempre, sacó de sus casillas a Montañés, jugando a palos sueltos en esas bolas de partido en las que no podía aparentemente moverse. Aquel partido hizo mucho daño a Montañés como ha admitido. Fognini ni siquiera se presentó ante Novak Djokovic en cuartos.

Los resultados hablan por sí solos. Tras aquella oportunidad, Montañés solo pudo ganar un partido de Grand Slam más en su carrera. Y un solo título más pudo añadir a su palmarés de seis entorchados. "Ese partido me hizo mucho daño", cuenta Montañés que sin embargo, completó uno de los mejores choques de su carrera en la final de Niza de 2013 en la que tumbó al local Gaël Monfils haciendo un tenis increíble como él mismo describe.

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Montañés alcanzó en aquel 2010 su mejor ránking, encaramándose al puesto 22 de la ATP. Nunca fue llamado para jugar la Copa Davis sin embargo. Una espina clavada como asimismo sus enfrentamientos ante los mejores del mundo, el denominado como 'Big Four', con esa única victoria ante Federer.

Los números del catalán en cómpluto global hablan y muy bien de su quehacer en el circuito ATP. Hasta 13 temporadas al hilo entre los 100 primeros y cuatro de ellas entre los 50 mejores. Seis títulos individuales (Amersfoort, Estoril (2), Bucarest, Stuttgart y Niza) y 8 en categoría Challenger. Finalista asimismo de otros 5 torneos ATP (Bucarest, Valencia, Acapulco, Casablanca y Kitzbühel).

Deja el tenis uno de esos 'obreros' de este deporte. Peleón, humilde, sin los focos de otros pero orgulloso de todo lo que ha conseguido, con conquistas de mucho mérito y sobre todo, aportando un enorme valor dentro de la generación de oro del tenis español. Él también, ha sido uno de ellos.

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