Albert Ramos tumba al número 1 con una increíble remontada

Espectacular remontada de Albert Ramos que perdía 4-0 en el tercero ante Andy Murray y al que acabó batiendo por 7-5 para estar en los cuartos de Montecarlo.

Albert Ramos echa a Murray de Montecarlo. Foto: Getty
Albert Ramos echa a Murray de Montecarlo. Foto: Getty

El tenis da siempre oportunidades, aunque estés en la cuerda floja. Bien lo sabía Albert Ramos que a pesar de perder 4-0 en el set definitivo ante el número uno del mundo Andy Murray, se agarró al encuentro y acabó llevándoselo. Enorme victoria la suya por 2-6, 6-2 y 7-5 en 2 horas y 33 minutos que le permite entrar en los cuartos de final del Masters 1000 de Montecarlo por primera vez en su carrera. Una victoria de gran mérito ante un Murray bien a ratos pero demostrando mucha irregularidad en su tenis y falta de partidos.

Primer cara a cara entre británico y español. Un primer duelo que iba a presentar un arranque de set durísimo, muy dilatado y con enorme brega de parte de los dos contendientes. Más de 25 minutos pasaron desde que se jugó la primera bola hasta que Murray y Ramos se sentaron en el banco a descansar. Entre tanto, extensos peloteos en los que se evidenciaba la solidez de ambos y muchas dejadas, especialmente del lado del número uno del mundo. También muchos golpes extraños, irregularidades que permitían a Albert Ramos presentar pelea.

Murray cogía ventaja para el 2-0 pero la perdía después tras una dejada bien ejecutada pero que impactaba en la cinta y salía fuera. El saque estaba siendo muy poco resolutivo. Partido de puros restadores. El británico volvía a la carga tras el descanso y quebraba con autoridad a un Ramos con buen ritmo de bola pero sin ese tiro letal y definitivo que desarbolara por completo al de Dunblane. Ese tiro que el escocés si tenía, especialmente con su revés a dos manos. Tras cinco juegos solo se había ganado un servicio. Sin embargo, la tónica cambiaría y lo haría en favor de Murray que rompería por tercera vez seguida a Albert Ramos y ahora sí, se marcharía para el 5-2. El catalán estaba entre la espada y la pared. El número uno no dejaría escapar la oportunidad y sellaba el set al resto, cómo no, impidiendo que Ramos ganara un solo juego de saque en todo el set para el 6-2.

Qué distinta sería la historia del segundo set. Si por algo se caracteriza Ramos-Viñolas es por su raza y su tozudez. Su perseverancia. Con un perfecto arranque del segundo set se marchaba en el marcador ganando su primer saque del partido. Siendo más agresivo, estaba dominando al escocés que volvía a una versión gris, con errores y cediendo terreno. El saque no ayudaba y eso lo notaba en exceso. Ni una sola ruptura pudo acometer Murray en el segundo acto. Albert Ramos remataba al escocés para devolverle el 6-2, en una manga mucho más rauda que la primera. La batalla se decidía en el tercero y definitivo parcial.

El zurdo catalán se venía abajo en el tercer set. Murray no quería sorpresas y pisó el acelerador para marcharse muy pronto en el marcador. Más agresivo y con más determinación, cogía el timón del partido. Ramos no sabía como contrarrestar al escocés y se liaba con errores que le iban sepultando más y más. Con dobles faltas incluidas, el español estaba hundiéndose. Murray lideraba ya por 4-0 y saque propio. Empresa casi imposible la del zurdo de Mataró. Sin embargo, las dudas del número uno emergerían de nuevo para darle mucho picante al duelo. Eso y la negativa del español a rendirse así como así. Ramos-Viñolas fue ganando juegos poco a poco hasta ponerse a la altura del escocés, que se tensaba, fallaba más de la cuenta, retrocedía y perdía la iniciativa del comienzo de la manga.

Increíble pero cierto. Albert Ramos revivía, salía de la tumba para empatar a cuatro juegos. Y se atrevía a encaramarse a un 0-40 que le acercaba al partido. Murray estaba irreconocible, perdido, en tierras movedizas. La resilencia del británico era la única tabla de salvación y a ella recurriría para aferrarse al choque y levantar las tres pelotas de ruptura. La patata caliente pasaba al lado del español que sacaba para mantenerse en el partido. Un partido que tenía perdido hacía no muchos minutos.

Cerca de la bola de partido estuvo el escocés que a pesar de ir 40-15 abajo remontó y metió presión al español. Ramos supo salirse y a continuación ponía cerco al saque de Murray, que daba claros síntomas de estar algo perdido y con poca paciencia ya. El de Mataró le rompía el saque y se disponía a servir para cargarse al número 1. Un momento soñado pero siempre difícil de gestionar. Sin embargo, mantuvo los nervios calmados, y siendo sólido, pasito a pasito, conseguía finalmente tumbar a Andy Murray por 7-5 en el tercero tras 2 horas y 33 minutos para estar por primera vez en los cuartos de final de Montecarlo. Enorme victoria y la segunda que consigue ante alguien que ha sido o es número uno tras la que obtuvo ante Federer en Shanghái.

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