La eterna batalla de los estadounidenses con la tierra batida

El polvo de ladrillo es una superficie muy poco común en los Estados Unidos, que están intentando adaptarse a esta superficie.

Pistas de tierra batida en Estados Unidos. Foto: zimbio
Pistas de tierra batida en Estados Unidos. Foto: zimbio

No es fácil desarrollar una vida fuera de tu hábitat. Esto es perfectamente entendible en el caso de los animales, que cuando se les saca de su zona de confort su vida corre peligro, pero puede aplicarse también, salvando las distancias, al tenis. Y es que hay países donde prácticamente no se juega sobre determinadas superficies. Si en el sur de Europa y Latinoamérica es la hierba, en el caso de los Estados Unidos es la tierra batida.

En todo lo que va de siglo XXI solo Serena Williams ha logrado elevar la bandera de las barras y las estrellas a lo más alto en un Grand Slam. Sí se observan a lo largo de la historia campeones como André Agassi, Jim Courier o Michael Chang, capaces de reinar en estas pistas, pero la tónica habitual ha sido el sufrimiento de los estadounidenses para adaptarse a esta superficie. En los últimos tiempos han salido jugadores cada vez más dispuestos a salir de su zona de confort y aclimatarse a estas pistas, amparados por inversiones de la USTA para expandir la tierra batida europea en Estados Unidos.

El Campus Nacional de Lake Nona (Florida) ha visto cómo durante meses han estado trabajando unos operarios en la construcción de seis pistas de tierra batida. La superficie fue importada directamente desde Italia, en pos de que las pistas fueron lo más semejante posible a las que se encuentran los profesionales en los circuitos de máximo nivel. Esta instalación contaba con 32 pistas de tierra batida verde, la predominante en Estados Unidos, pero tiene unas características bastante diferentes a la europea y solo se juega sobre ella en el torneo WTA Charleston, aunque se llegó a disputar el US Open 1975.

Arcilla verde, ¿la transición perfecta?

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Este tipo de tierra, más rápida y dura que la europea, está hoy en día en decadencia. Sin embargo muchos creen que es el peldaño que falta para bajar a la arcilla lenta.

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El tenis directo que predomina en la escuela norteamericana no se ha adaptado fácilmente a la tierra batida, pero si se sigue apostando por proveer a los jóvenes de la oportunidad de entrenar en estas pistas, la brecha respecto a los europeos meridionales se irá estrechando. Es lo que hizo Jared Donaldson, que no dudó en trasladarse a Argentina para conocer todos los secretos de esta superficie y adaptar su juego a la misma.

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Los únicos que han podido alcanzar la cuarta ronda de Roland Garros en los últimos decenios han sido Andy Roddick, John Isner y Jack Sock. Curiosamente, todos ellos ganaron el torneo ATP 250 Houston, único evento ATP disputado sobre tierr batida en Estados Unidos. Sin embargo, el material empleado no es como el europeo y aunque es tierra roja, presenta una velocidad mayor como demuestra el hecho de que hayan ganado jugadores como éstos e incluso Ivo Karlovic.

En el circuito femenino las esperanzas están puestas en Madison Keys y Shelby Rogers, jugadoras jóvenes que ya saben lo que es llegar a octavos de final del Grand Slam parisino y cuya altura les permite atacar las bolas altas y con peso que predominan en esta superficie, y asumir la iniciativa de los puntos. Solo con un duro trabajo para probar cosas nuevas y asumir el reto de salur de su zona de confort, el tenis estadounidense podrá competir en igualdad de condiciones en estas pistas en un futuro a corto y medio plazo.

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