Sara Sorribes: “Tengo una vida totalmente soñada, me siento una privilegiada”

Después de romper la barrera del top100, la tenista valenciana nos regala esta entrevista para conocer sus orígenes y sus aspiraciones como profesional.

Foto: Fernando Murciego
Foto: Fernando Murciego

La Academia Lozano-Altur en Valencia vuelve a ser testigo directo de la entrevista a una de las tenistas del momento en nuestro país. Sara Sorribes (La Vall d’Uixó, Castellón, 1996) lleva dos horas entrenando sobre el cemento con Andrey Chepelev, un muchacho dos años menor que ella que todavía busca su primer punto ATP. Hoy tendrá el privilegio de competir ante alguien que llega ya con la condición de top100, recompensa que no todas pueden contar a los 20 años de edad. Extrovertida, sincera, con un índice muy alto de madurez y con los pies completamente atados al suelo, Sara se sienta con Punto de Break para analizar este inicio de año, su salto en el ranking, su ambición por mejorar y su naturalidad ante los focos.

¿Cómo es entrenar con un chico? ¿Suele ser habitual?

He entrenado muchas veces con chicos. De hecho, cuando estoy en Valencia casi el 100% de los días entreno con chicos. Ha sido un buen entrenamiento, Andrey es un chico que te hace jugar a muy buen ritmo todo el rato, te empuja y te exige muy buen nivel.

¿Te hubiera dado partido?

Sí, seguro. Incluso yo creo que me gana… bueno no lo sé. Juega muy bien, al final los chicos tienen la ventaja del saque y ya solo con eso tienen mucho ganado con nosotros. Tendríamos que verlo (risas).

Existe una leyenda urbana, entre los que no somos tenistas, de que Serena Williams podría ganarle a muchos chicos.

Yo creo que muchas chicas ganarían a muchos más chicos de los que pensamos. Hay mucho nivel y cada vez físicamente somos mejores. Serena ganaría a muchos chicos, no sé si por debajo del top300, pero por encima seguro que sí.

Esto lo he comentado con otros jugadores y me han confesado que la clave, más allá del servicio, está en la movilidad sobre la pista. Las chicas jugáis muy bien en estático pero si un chico empieza a repartir…

Yo creo que no. Veo a las chicas y cada vez son mejores moviéndose, cada vez más atletas, lo que pasa que el chico siempre va a tener más fuerza. La chica también tiene que mover su peso, el tema del pecho, es diferente. Es muy difícil llegar aquí, ganar partidos y mantenerse.

Andrey, por ejemplo, juega como los ángeles y ni siquiera tiene ranking.

Hay mucha diferencia entre pegarle bien a la pelota y jugar bien. Hay gente que sabe pegarle muy bien, pero luego jugar es otra cosa. Hay que saber competir, agarrarse en según qué momento, saber en qué momento dar un poquito más… de ahí sale el auténtico jugador. Andrey seguramente le pegue muy bien a la pelota pero para ser mejor tendrá que aprender a jugar mejor, ese es el siguiente paso. Pero bueno, solo tiene 18 años.

Tres meses consumidos de 2017. ¿Valoración?

El inicio no fue bueno, estaba saturada del año pasado, pocas vacaciones y no haber tenido descanso. Me vino bien pasar por esa situación, al final el objetivo era entrar en el cuadro final de Australia y no tenía otra opción que acabar jugando todo el año. La Copa Federación me ayudó porque entrené bastante duro y hay muy buen ambiente. Luego en Budapest no jugué bien pero tuve mis opciones, en Kuala Lumpur fue un poquito mejor y por fin en Indian Wells jugué muy bien todos los partidos. En Miami se me escapó con un set ball en el primero y otros dos en el segundo. Creo que mi tenis ha dado un cambio, ahora soy mucho más agresiva y eso me ayuda a estar jugando con las buenas.



En Indian Wells ganas a Makarova y logras meterte en el top100. ¡Guau!

¡Ni lo pensé! Creo que lo conseguí porque no lo pensé.

Si ganabas te metías, ¿lo sabías?

Lo suponía. Siento que lo que pasó desde la 2ª ronda de la Qualy hasta dos horas después de jugar con Makarova pasó todo muy rápido. Yo iba a mi bola, con mi rutina. Jugué muy bien con Makarova. Luego ante Radwanska es un partido que te hace ilusión porque la has visto mil veces por televisión, pero no fue uno de mis mejores partidos. Supongo que fue mérito de ella, es una especialista en hacer jugar mal a todo el que se le ponga delante.

¿Era el top100 un objetivo para esta temporada?

Sí, por supuesto. Llevaba casi cuatro meses persiguiéndolo, estando 107, 105, 103… iba así todo el tiempo. Al final llega un momento en que te preguntas, ¿lo voy a conseguir? ¿Cuándo me va a llegar? Sientes que juegas bien pero no lo consigues.

Es el propio objetivo el que te arruga, te frena. ¿Tanto cambia estar entre los cien mejores?

El top100 es como cuando cumples los 18 años. Estás súper motivado y el día que los cumples te levantas por la mañana igual que si tuvieras 17 y 365 días. El valor del top100 carece un poco de sentido, el verdadero salto llega cuando tú empiezas a jugar los Grand Slams, ahí llega el verdadero cambio. Estando 105, por ejemplo ya entras. ¿Por qué la barrera no está en ser top105 en vez de top100? No lo sé. Pero bueno, al final acaba siendo un objetivo que me hizo mucha ilusión cumplir, es una de esas cosas por las que empiezas a jugar.

¿Te ha venido bien quitarte este objetivo cuando antes? Ahora igual juegas menos tensa, igual que Federer tras ganar el 18º Grand Slam.

Ojalá que sí, que haya sido una barrera superada y me haga quitarme tensión. Aunque pensándolo bien, nunca me ha generado tensión entrar en el top100 o no entrar, siempre he sido una personas que ha jugado por mí y los de mi alrededor. Ya veremos de qué manera salgo a jugar a Monterrey, espero que con las mismas ganas y la misma fluidez.

En Monterrey, sin embargo, una de cal y otra de arena.

Con Bouchard fue un partido muy bueno, conseguí jugar al 100% en muchos momentos y aguntar de cabez todo el rato, fue muy completo. Luego con Carla empecé bien, tuve mis opciones pero en el momento en el que se me fue en el marcador ya no supe reaccionar. Ha sido un torneo con dos extremos.



Dices en el perfil de la WTA que tu superficie favorita es la tierra batida y tu golpe favorito la volea. Sería un buen tema para Cuarto Milenio.

Buena pregunta (risas). Es verdad que mi superficie favorita es la tierra, aunque cada vez me siento más cómoda en rápida. De pequeña jugaba todo en tierra, hubo un año que jugué solo en tierra. Respecto a la volea, es donde más cómoda me siento, de pequeña intentaba vivir el máximo tiempo posible en la red porque sentía que era la única manera de ganar los puntos. Luego, según vas subiendo en el ranking, cada vez se te hace más difícil subir a la red porque tiran más fuerte y reman más.

¿Entonces cómo te definirías como jugadora?

Lo que tengo claro es que no soy una jugadora con grandes tiros, no te voy a desbordar desde atrás ni a sacar de la pista a palos. Intento hacer muy bien la jugada, tener a la rival detrás e ir tejiendo poco a poco al punto hasta llegar a la red. Algún winner de fondo conecto pero lo más normal es que vaya construyendo la jugada y yendo hacia delante.

¿De dónde saca el tiempo un tenista? De fuera se ve como un estilo de vida abrumador.

Es una auténtica locura. Cuando estoy aquí salgo de mi casa a las 08:30 de la mañana y llego a las 21:30 de la noche. Hay días que llegas y no tienes ganas ni de cenar, estás destruido, solo quieres dormir. Hay muchas cosas que hacer y muy poco tiempo de estar en casa. A mí, por ejemplo, estar una hora con mis amigas me da la vida, pero luego tienes que ir al psicólogo, luego al fisioterapeuta, luego hacer físico mañana y tarde, entrenar mañana y tarde… uno intenta cumplir todo y, en mi caso, hacerlo todo al máximo.

¿Pero se puede?

Yo creo que sí. Me encanta la vida que he llevado siempre, la gente que me ha acompañado desde pequeña e intento pasar el mayor tiempo posible con ellos.

Cada salto que des en el ranking, ese tiempo se irá recortando e irá destinado a asuntos puramente deportivos. ¿Asusta?

Para nada. Lo que tengo al lado es perfecto. El otro día fuimos a dar un paseo en barco y hubo un momento que me puse en la proa y, en diez minutos, hice un repaso completo de mi vida espectacular. Pensaba que si hubiera vuelto a nacer y hubiera tenido que tomar otra vez las mismas decisiones, no hubiera cambiado nada. Mi entrenador, mi preparador físico, mis amigas, mi familia… todo eso es lo que me da la tranquilidad. Si ahora pasan diez años y no vuelvo a ganar un partido, sé que ellos seguirán estando ahí.



Te escucho y veo a una auténtica privilegiada.

Una privilegiada no, lo siguiente (risas). Siento que mi vida es totalmente soñada. Justo estamos en el lugar donde yo vine a entrenar con 13 años y para nada podía pensar en aquellos tiempos el haber conseguido todo esto. He tenido muchísimas suerte, me han respetado las lesiones y he acertado con todas mis decisiones. Mi deseo es seguir trabajando cada día para seguir alargando esto lo máximo que pueda. Que el tenis me lleve hasta donde me tenga que llevar.

Hace poco superaste los $300.000 de ganancias en premios. ¿Dónde han ido a parar?

Hombre, hay muchos gastos. Muchos momentos en los que te toca poner a ti dinero para seguir en este viaje, por suerte he tenido grandes sponsors a mi lado. Lo que haces es ahorrar porque lo único que quieres es seguir disfrutando de esto mucho tiempo, y donde ahora las cosas me van muy bien igual dentro de un año no gane nada y no tenga nada. No puedo gastarme más de lo que me toca, me han enseñado a tener los pies en el suelo.

¿Pero ni un caprichito?

El año pasado yo tenía un Iphone5 de 8 megas que no iba, el WhatsApp se me borraba cada dos días. Estaba acabando el año y le dije a mi entrenador: “Si soy cuadro final en Australia me compro el Iphone7”. Fui cuadro final en Australia pero no me volví bien, había hecho tres primeras y le dije: “No me lo merezco”. Estaba ya dentro de la tienda y me salí. Entonces Jorge salió conmigo y me dijo: “O entras y te compras el Iphone7 o…”. Y aquí lo tengo.

¿Qué tal te llevas con tus compañeras de generación?

Con Paula (Badosa) muy bien. De hecho la conocí aquí, compartí piso con ella en Silla (Valencia), nos hicimos muy amigas, éramos uña y carne. Luego ella se fue a Barcelona y perdimos un poco el contacto, pero siempre nos hemos ayudado en lo que hemos necesitado.

¿Cómo ves la trayectoria de Paula? El punto de partido fue el mismo para las dos pero ahora estáis en distintos escalones.

Cada una tiene un tenis y una vida completamente diferente. A Paula le llegó un momento muy bueno antes que a mí, ahora yo estoy mejor de ranking, pero esto es una carrera muy larga. Lo que no se puede es, a la mínima, vestir a los jugadores de estrellas. Paula tiene grandes tiros, tiene todos los golpes y ha demostrado que puede jugar bien en grandes escenarios. Le queda mucho camino por recorrer y ojalá pueda sacar su máximo potencial.



¿Y con las de arriba qué tal? Ya hemos visto que con Lara (Arruabarrena) fenomenal, ¡tenéis hasta un ‘blog’!

¡Muy bueno eh! Seguro que te has reído (risas). Lo bueno es que no existe ningún tipo de rivalidad, cada una hace su camino. Por ejemplo me llevo muy bien con Maria Sakkari, nos podemos ir a Australia a entrenar toda una semana, jugando todos los días y no hay ningún problema, cada una se fija en lo suyo. Con Lara es lo mismo. Las dos queremos lo mismo, llegar al mismo objetivo, pero yo me fijo en mí y tú te fijas en ti. Somos personas mucho antes que tenistas.

El fenómeno Garbiñe, ¿favorece o perjudica al resto de españolas?

El tema de la prensa es algo al que no presto demasiada atención. Obviamente te gusta que te feliciten y todo eso, pero si Garbiñe está ahí es porque se lo ha ganado. Ha ganado un Grand Slam, ha hecho final en otro, es normal que arrastre todo lo que lleva detrás, es un fenómeno. A las demás nos viene bien que se centren en Garbiñe mientras tú vas haciendo tu trabajo, estamos bastante tranquilas.

¿Qué crees que tienes que mejorar para seguir escalando posiciones?

Todo. Físicamente, técnicamente, intentar coger la pelota más adelante, moverme mejor, sacar mejor… si ha conseguido mejorar Federer, que ya era uno de los mejores de la historia, si no el mejor, ¿qué no voy a tener que mejorar yo?

Se lo preguntes a un jugador de 20 o de 35 años, el objetivo de mejorar siempre está ahí. Es como una meta permanente, el desafío eterno.

Si llega el día en el que creas que ya no puedes dar más… ya está. Se acabó. Debe de ser bastante aburrido el ir a entrenar sin tener nada que mejorar. A ver, si eres el número 1 del mundo con 3.000 puntos de diferencia con el segundo, bueno. Pero es algo bonito, a mí me encanta acabar de entrenar y ver que voy creciendo.

¿Hay algún momento exacto en el que notas que estás evolucionando?

Sí, sobre todo en la coordinación de la pelota. Cuando golpeas en parado, normalmente siempre le pegas igual al alcanzar cierto nivel. Pero luego corriendo, moviéndote, ahí hay una gran diferencia. De repente ves que empiezas a coordinar mejor, de pegarle, seguir corriendo, volver… ahí sientes que has mejorado tu nivel, cuando dominas el punto y la situación pese a que el ritmo de intercambios sea alto.

¿Tuviste algún ídolo de niña?

La verdad es que no, nunca tuve grandes ídolos. Yo empecé a jugar a esto porque mi madre me llevaba al club de tenis y me mandaba ir a jugar para que no diera guerra (risa). A mí me encantaba jugar al fútbol, tenía de ídolo a Ronaldinho. En tenis empecé a tener ídolos cuando los fui conociendo. Por ejemplo, idolatro a David (Ferrer) por cómo es, por su forma de trabajar, por su forma de transmitir. Sí que me gustaba mucho (Justine) Henin de pequeña pero sin llegar a tener pósters ni nada de eso.

Has jugado dos cuadros finales de Grand Slam. Roland Garros 2016 y Open de Australia 2017. Primero ante Pavlyuchenkova y luego ante Pliskova. En ambos, un mismo resultado: 6-2, 6-0. ¿Estás tan lejos como muestra el marcador?

Con Pliskova sí, fue muy superior. Tienes que tener muchas cosas buenas para llegar a igualar su tenis, igual ahora mismo tengo algo más, pero aquel día no puse ninguna en juego. Fue una impotencia mental, no venía jugando nadie, planteé mal el partido, no aceptaba nada de lo que pasaba… si a la dificultad le sumas tus propias piedras, todo se vuelve prácticamente imposible.



¿Y con Pavlyuchenkova?

Le había ganado el año anterior en Charleston, así que tanta diferencia de nivel supongo que no había. Sí que la hubo ese día, donde no jugué bien y ella me pasó por encima. Se reunieron todas las condiciones para favorecerle a ella. ¿Hay tanta diferencia de nivel? Quiero pensar que no, pero esos dos días sí que la hubo.

¿Cómo gestionaste esas dos derrotas?

Intentas aceptarlo y asimilarlo de la mejor manera posible, pero aun así te fastidia. Sinceramente, en Roland Garros, Pavlyuchenkova me pega una paliza, pero siento que vuelvo a jugar bien. Llegaba de jugar muy mal, estaba casi top200, entré la última y aun así pasé la previa. Perdí pero intenté quedarme con los tres partidos de la previa. Luego en Australia fue peor porque no solo jugué mal con Pliskova. Fue peor Australia entrando directa al cuadro final que en París pasando por la previa.

¿Qué lección sacaste?

La lección es que es muy difícil. Muchas veces veo a las niñas que creen que llegar al top100 es algo fácil. La gente habla del top100 como si se consiguiera en un momento y yo estoy 99º, soy la penúltima, y lo veo realmente complicado. Enumero todo por lo que he pasado para llegar a ser top100 y ha habido muchas cosas, pero es que veo que para mantenerme tengo que hacer todavía mil cosas mejor.

Supongo que es entendible no saber valorar algo que no has vivido.

Yo de pequeña siempre lo vi como algo dificilísimo. Por ejemplo, a mí Jorge siempre me ha dicho que soy muy mala, nunca me ha dicho que sea buena o que hago algo mejor que aquella. Venía de ganar un torneo y eran todo broncas. Llegué el lunes de entrenar después de ganar a Makarova y me dijo: “¿Has visto el partido repetido? Hay muchas cosas mal, tienes que mejorar”. Acabo de convertirme en top100 pero no creas que viene y me dice: “Qué buena eres”. Me dice que tenemos que tenemos que seguir mejorando. Eso para mí tiene mucho valor.

Está yendo el tenis hacia unos parámetros donde manda más la potencia que la cabeza. ¿Hay hueco allí arriba para un estilo distinto?

No es que haya hueco, es que ahora mismo lo hay. Para mí Garbiñe, por ejemplo, juega muy bien al tenis, no es eso que dicen de pegar dos tiros y se acabó el punto. Si te pones a entrenar con ella te pasa mil bolas. Kuznetsova, Vesnina, Kerber… gánales tú un punto, ¡si están tres horas! O incluso Pliskova. Vale que saca a 200km/h y contra eso no puedes hacer nada, pero cuando juegas con ella también mueve la mano, cuida la pelota. Las que están arriba juegan todas muy bien, todas hacen jugadas.

¿Para ti quién es la jugadora perfecta? Golpe a golpe.

Saque de Serena, derecha de Kuznetsova, revés de Vesnina, volea de Errani, mentalidad de Muguruza y físico de Kerber.

Una jugadora a la que te haría ilusión enfrentarte.

Serena o Sharapova.

¿Y una que no quieras ver ni en pintura?

Ninguna. Cuando alguien me gana, lo que quiero es volver a jugar con ella para devolvérsela.

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