Pablo Andújar afronta hoy su tercera operación de codo

El conquense pasará este sábado por quirófano con el objetivo de dejar atrás casi dos años de lesiones. Si todo va bien, volverá en seis semanas.

Imagen de Andújar durante Roland Garros 2015. Foto: Getty
Imagen de Andújar durante Roland Garros 2015. Foto: Getty

¿Dónde está Pablo Andújar? Seguro que muchos de ustedes se lo han preguntado en los últimos meses. ¿Dónde quedó aquel jugador que sorprendiera en el Godó 2015 alcanzando la final ante Nishikori? ¿Por qué aparece hoy como el #529 del ranking mundial? Es una larga historia que contar que se resumen en una primera operación de codo en febrero de 2016, una segunda operación en noviembre del mismo año y una tercera operación que se llevará a cabo este mismo sábado. Por el camino, una única victoria en circuito ATP desde hace casi dos años. Tras tomar medidas con el codo y el músculo, la rehabilitación del conquense ha tomado ahora otra dirección: el problema apunta al nervio. Con mucha tranquilidad y con unas ganas locas de debutar en 2017, Andújar habla con Punto de Break acerca su nueva visita al quirófano y su filosofía de no rendirse jamás.

El problema está en el nervio. Me hace como un efecto parabrisas, se me sale y se me vuelve a meter, entonces se irrita. Eso me molesta al sacar, así que hay que cogerlo con unas pinzas y sacarlo”, explica Pablo sobre el problema. “En las otras dos operaciones no se me hizo nada esto, por lo cual confío en que esta vez encontremos la cura. El tendón está bien, la rehabilitación ha sido buena, lo que pasa es que el nervio está bastante tocado después de todo esto”.

El conquense, que lleva entrenando toda la semana a buen ritmo, necesita quitarse este dolor para volver a competir con garantías. “La molestia es únicamente al sacar, al impactar la pelota en la hiperextensión del brazo. Yo puedo estar dos horas peloteando de manera normal y no me duelo nada, cero. Incluso podría hacer diez saques sin dolor, hasta que igual al undécimo aparece el dolor y ya no puedo”, señala. “Habíamos probado con antiinflamatorios, aplicar corticoide alrededor del nervio, así fue como intenté jugar un set pero me di cuenta que no podía, no valía la pena. Hablando con el cirujano y el doctor llegamos a la conclusión de que lo mejor era operar. Si todo va bien, en seis semanas puedo estar ya compitiendo”, advierte el ex número 32 del mundo.


“En tres semanas igual ya puedo estar entrenando, porque el tendón está bien. Lo único que se va a tocar es el nervio. Yo estoy confiado, si me hubieran dicho que eran seis meses de recuperación, ahí sí que se me hubiera hecho un mundo. Lo veo desde un punto de vista en el que yo ya estoy en un proceso bueno, porque tanto jugando de fondo como físicamente ya me encuentro bien. Luego en competición es diferente pero ese ritmo ya lo tengo. Seis semanas se pasan rápido”, reconoce el campeón de tres títulos ATP.

De hecho, el Futures F10 de Madrid ya le había reservado un hueco esta semana para disputar su primer torneo de la temporada. “La wildcard la pido yo porque creemos que estoy bien, obviamente no al 100%, pero estoy bien, con el pinchazo ya se solucionaría todo. Esto lo confirmamos al ver que yo saco y no me molesta, pero claro, saco 20 bolas. Entonces a los tres días, cuando ya saco más fuerte y durante más tiempo, es cuando me doy cuenta de que la mejoría ha sido de un 10%, que me sigue molestando”, recuerda el residente en Valencia.

Por lo tanto, otro año sin Godó y sin Mutua Madrid Open, los dos únicos torneos oficiales de nuestro país. “Todo eso queda muy lejos. Da pena, por supuesto, pero ahora lo que tengo que hacer es centrarme en mi recuperación. Creo que estoy en un momento en el que he ganado mucho y no quiero perderlo, o hacer un plan para perder lo mínimo y volver. Si todo va bien, en seis semanas”, subraya con ímpetu, aunque todavía sin la suficiente confianza como para marcarse un torneo de regreso. “Roland Garros quizá no, no me veo jugando en París como primer torneo, pero igual los Challengers de finales de mayo sería un gran lugar para empezar a cogerse más luego los torneos de verano sobre tierra batida”.


Después de más de 20 meses arrastrando problemas, la prisa por volver ya no resulta una amenaza. Mejor asegurarse bien el camino y no dar ningún paso más hacia atrás. “Lo único que pienso es que lo voy a sacar adelante, más allá de la edad que tenga (31). Llevo casi dos años parado sin culpa, si empiezo a pensarlo lo que hago es cabrearme más. Hay que ser duro de cabeza; cuando lo saque, solo yo sabré por todo lo que he pasado”, concluye.

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