Fernando Vicente: “La cabeza marcará hasta dónde llegará Rublev”

El técnico español repasa en esta entrevista cómo ha sido su primer año trabajando con el joven ruso. “Es un chaval excepcional, estoy encantado”.

Vicente y Rublev disfrutaron de la experiencia del Open de Australia
Vicente y Rublev disfrutaron de la experiencia del Open de Australia

Cuando Fernando Vicente decidió separar su camino del de Marcel Granollers después de cuatro años jamás imaginó que el tiempo le traería un nuevo proyecto totalmente diferente al anterior: Andrey Rublev. El ruso de 18 años del que todo el mundo hablaba le caía del cielo vestido como una oportunidad que no podía dejar escapar. Doce meses después el crecimiento está a la vista, incluso hace unas semanas llegó a bordear el top100 (alcanzando el 111 ATP). Pero el de Benicarló no está solo en la misión. Le acompañan dos entrenadores de la academia 4Slam Tennis en Gava, Marcos Pizzorno (preparador físico) y Abraham González. Un trabajo diario que cuenta con muchos focos de atención a su alrededor. Punto de Break se sienta con el técnico castellonense para hablar de cómo se han dado estos primeros pasos.

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¿Qué se siente al estar al mando de una de las mayores promesas del circuito profesional?

Sobre todo mucha ilusión, pero también responsabilidad. En el momento en el que estás al cargo de cualquier jugador, sea el que sea, quieres sacar lo mejor de él. En el caso de Rublev las expectativas son muy altas, pero no menos que las de cualquier otro jugador.

Se habla mucho de la NextGen, de sus miembros, pero el carisma de Rublev parece distinto. ¿Es igual fuera de la pista?

No tiene nada que ver. En el momento en que Andrey entra en la pista y toca la primera bola se convierte en un jugador agresivo, le gusta estar muy concentrado y comportarse con un carácter ultraofensivo. Es bastante mecánico, no es muy hablador durante el juego. Luego fuera de la pista es un chaval excepcional y estoy encantado. Es un crío de 19 años muy alegre, la convivencia con él es muy fácil. Es dicharachero, familiar, está todo el día de broma… esto es lo que más me gustó desde un primer momento.

Tuvo que ser increíble el momento en el que contactan contigo para entrenarle.

Me llega a través de la Academia que tengo fundada con Galo Blanco y Jairo Velasco. Galo ya llevaba un año entrenando con Karen (Khachanov) y en la gira de Estados Unidos fue donde se ponen en contacto conmigo, unos meses después de haberlo dejado con Marcel (Granollers). Entonces Galo me comenta que Andrey estaba buscando entrenador, estuvieron hablando y creyeron que yo era el perfil perfecto. Al principio no estaba muy por la labor, ya que mi idea era descansar y pasar más tiempo con mi familia tras cuatro años sin parar. Sinceramente, a Andrey lo conocía de oídas pero no le había visto jugar demasiado, pero desde ahí empecé a seguirlo y decidimos empezar a colaborar unas semanas de prueba, nos conocemos y desde ese momento hasta ahora.


Tan solo lleváis un año trabajando juntos pero ya se puede sacar alguna conclusión. ¿Mejor, peor o lo que esperabas?

La verdad es que estos doce meses han sido buenos. Andrey está muy por la labor de trabajar, sabe que hasta ahora no estaba haciendo lo correcto. Es positivo que haya tenido de espejo a Karen y ver el subidón que había pegado en el ranking, que le iba bien. Lo cierto es que él llegó con un físico bastante débil, no estaba preparado para la alta competición, desde el primer día vimos que se ahogaba en los entrenamientos, que no tenía la condición apropiada para competir con los mayores. Mentalmente también está por hacer, pero bueno, en general estamos trabajando todos los aspectos e inculcarle la filosofía del trabajo diario, hacerle ver que las cosas no llegan tan rápido. Lo mejor es que la relación entre nosotros es muy buena, nos hemos conocido y hemos ido mejorando.

¿En qué ha cambiado Andrey Rublev en estos doce meses contigo?

Andrey es un chico que le pega muy fuerte a la pelota pero sin orden. Cuando llega a Barcelona y le ves jugar te sorprende, tiene golpes muy fuertes y te desborda con una derecha muy potente. En lo que más empeño hemos puesto en cambiar ha sido la táctica, en elegir mejor los tiros y las direcciones. Mucho también en lo físico, es un tenista que estaba acostumbrado a jugar en pista rápida y tenía que aprender a defender. Se metía mucho en pista a pegarle duro a la pelota y ya no se separaba, entonces chocaba con los otros jugadores cuando la pelota le volvía en malas posiciones. En general no ha habido mucho tiempo para cambiar pero este invierno hemos hecho una pretemporada muy fuerte trabajando en sus apoyos, en defender y elegir mejor sus tiros. En el apartado técnico no hizo falta cambiar mucho, únicamente tenía un problema con el revés, tocaba la bola un poquito tarde, pero todo lo demás era bastante correcto. Es un chico joven que todavía tiene que mejorar todo. Según lo que él me ha comentado, estos últimos años no ha entrenado demasiado, allí únicamente hacían que pegarle duro a la pelota pero sin sentido.

¿Y la parte mental?

Es un chico bastante nervioso, no acepta los errores. Eso a veces le hace perder la cabeza. Los resultados que han ido viniendo son correctos pero no llegan a ser todo lo bueno que podrían ser debido a que física y mentalmente todavía no está a la altura.

Hablemos solo de resultados. ¿Satisfecho hasta ahora?

Ha sacado cerca de 160 puntos en este inicio de año pero después de acabar la gira de Australia y un par de Challengers tuvimos que sentarnos para analizar ese primer mes con el resto del equipo. Si nada más te quedas con los puntos y los resultados, obviamente que ha sido una buena gira; si miras sus comportamientos y sus actitudes en determinadas situaciones, no han sido los más profesionales. Él tiene los tiros, pero con ciertas actitudes no se puede llegar a ser regular. Tiene que aprender a competir durante más tiempo en pista, él puede jugar tres juegos muy buenos y luego desaparecer 20 minutos. Tampoco hace pausas en los partidos para pensar. Si no empezamos a mejorar estas cosas será todo un poco más difícil. Lo bueno es que a Andrey le encanta entrenar, el día después de recibir la paliza contra Murray en Australia ya me estaba pidiendo salir a pista.


A esa cita con Murray llegáis después de superar la fase previa y ganar a Lu en primera. ¿Cómo se prepara un partido así?

Fue muy sencillo. Se le explicó cómo juega Murray (jugador muy sólido, que hace todo bien y resta todo dentro), y que venía de alzarse con el número 1. Andrey, de momento, no cuenta con muchas variantes, pero la idea era convencerlo de que estaba preparado para jugar, que fuese agresivo y buscara dominar con su derecha. Él estaba muy nervioso pero fue un partido correcto del que pudimos extraer varias conclusiones: lo primero, se dio cuenta que físicamente todavía estaba muy lejos, que tácticamente se equivocaba y la sensación que significa jugar ante un número 1. La experiencia le hizo ver todo lo que tenía todavía por trabajar, así que nos vino hasta bien. Ahora sabe lo lejos que está de toda esta gente y del trabajo que necesita para alcanzarlos. Si el partido hubiese sido más igualado también hubiera sido positivo, pero de esta forma nos ayudó a darnos cuenta a todos, sobre todo él, de todo lo que falta por mejorar.

Aquí en España, por desgracia, lo conocimos todos por aquella eliminatoria en Vladivostok. ¿Hay cachondeo con esto?

Alguna vez sí que salió el tema. Pero aquí no son tan ‘metefichas’, ellos se lo toman con más calma, la idea de ‘equipo’ no la llevan tan lejos como en España o Argentina. En Rusia el tema de la Davis funciona un poco diferente, son muy patriotas pero no tan extremo.

Ese fin de semana tuvo que ser inolvidable para él.

Lo vivió como algo normal, creo que no es consciente de la repercusión que tuvo allí. Lo único que me comentó con cierta preocupación fue un malentendido que hubo con unas declaraciones suyas sobre Tommy Robredo donde había quedado como un arrogante. Salieron unas noticias traduciendo unas palabras que para nada él había dicho. Por supuesto que estaba contento, pero desde el momento en que terminó se puso a pensar en otra cosa, se le pasó rápido.

Ahora llega la tierra batida después de otra buena gira por Estados Unidos. Supongo que la arcilla ya no le hará tanta gracia como el cemento.

La gira por Indian Wells, Irving y Miami ha sido bastante buena. Tuvimos un problema de visado por lo que se tuvo que ir a Moscú a solucionarlo y eso nos perjudicó en Indian Wells. Luego en Irving se le dio bastante bien, partiendo desde la previa y teniendo un match point para metrse en la final. Luego en Miami le vi jugar ante Mayer el que, de momento, para mí es su mejor partido del año. Contra Berdych esperaba que compitiera mucho mejor pero en el segundo set se desinfló. Tres semanas positivas donde hemos sacado 75 puntos que nos vienen muy bien para encarar la gira de tierra. En principio jugaremos previa en Marrakech, previa en Barcelona y de Montecarlo estamos fuera, iremos donde nos dejen jugar. Él tiene ganas de empezar, dice que le gusta la tierra, así que vamos a ver qué tal se da.

Llegaste a Rublev después una larga etapa con Marcel Granollers, un proyecto totalmente opuesto. ¿Eres el mismo entrenador?

Cuando yo empiezo con Marcel acababa de retirarme como jugador y estaba en una época de aprendizaje. A él le conocía ya de la Federación Catalana y fue la primera persona que me dio la oportunidad de entrenar. Fue una etapa increíble, con un jugador tremendamente profesional, entregado al día a día, luchador y que podía hacer multitud de cosas dentro de pista. Mi trabajo consistía en hacerle ver que podía ser bueno, ponerle bien físicamente, apenas tuve que cambiarle nada en lo técnico ya que desde el principio dio un cambio bestial. Era un tema mental. Inculcarle también que tenía recursos para triunfar en dobles, ya que los inicios con Marc no fueron del todo buenos. Fue hacer un poco de amigo y motivador.

Todo lo contrario que con Andrey.

Son totalmente diferentes. Andrey es muy agresivo, tengo que apaciguarlo, estar mucho más tiempo con él, hacerle ver que, pese a ser muy bueno, si no le sumas trabajo no hay nada que hacer. Hacerle ver la realidad, la gente le dice lo bueno que va a ser pero no sabe el trabajo que cuesta. Con Andrey siento que tengo más el manejo del día a día, desde educarlo fuera de la pista, a sacar un billete de avión, hacer una reserva… quiero que asuma toda las responsabilidad para que no acuse ningún factor externo. No he cambiado tanto, simplemente intento transmitir toda mi experiencia al jugador que tengo en ese momento.

Me decía Javi Piles hace unos meses que trabajar con alguien tan joven es ejercer de entrenador, de padre y de psicólogo al mismo tiempo, que había que estar encima del jugador cada segundo.

Es así. En el caso de Andrey es un chico muy despistado, le cuesta hacer las cosas, le tienes que empujar, despertarlo… es una convivencia de 24 horas donde tienes que educarle hasta para comer, a la hora de calentar, en todos los sentidos. También es divertido porque lo vas formando. Hace un año, por ejemplo, no sabía ni apuntarse a los torneos, se lo hacían todo, así que en eso estamos, en enseñarle a tomar decisiones y ser responsable.

La importancia del entorno cobra especial importancia a estas edades. ¿Está bien controlado?

Es súper importante este factor. Tanto en Barcelona como en la Academia, él ya siente que tiene una familia y se lleva bien con todos los chicos. Obviamente, sus padres viven en Moscú: su madre es entrenadora y su padre fue boxeador. El entorno es bueno, su familia ahora no viaja demasiado y respeta lo que hacemos, no se meten en nada. A día de hoy estamos muy contentos. Al principio hubo alguna dificultad pero los padres ya han entendido que tienen que dar un paso al lado y confiar en los que estamos diariamente con él.

¿Y la noche catalana qué tal la lleva?

Si te digo la verdad, apenas salen de fiesta. Lo poco que conviven aquí están concentrados solo en los entrenamientos. Se cuidan, hacen todo perfectamente, son muy profesionales.

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Hay gente que ya le compara con Kafelnikov o Safin. Atrevidos…

Fíjate que a mí no me recuerda tanto a Safin o Kafelnikov, me recordaría incluso más a Davydenko. Desde el momento en que le pega a la pelota lo hace de manera agresiva, a ambos lados, intenta ser agresivo todo el tiempo y, si no recuerdo mal, a Nikolay también le costaba defender un poco. Son jugadores que juegan a tiros.

Viajemos en el tiempo. Cuatro, cinco, seis años… ¿dónde colocamos a Rublev?

Es imposible imaginar qué nivel de ranking puede llegar a tener, pero viéndolo jugar y comparándolo con los otros chicos, lo veo bastante arriba. No sé el tiempo que tardará, pero si conseguimos que mejore en lo físico, táctico y mental, con los tiros que tiene debe estar muy arriba. La cabeza marcará hasta dónde llegará. Por nuestra parte, en lo que respecta al trabajo diario, tengo seguro que no vamos a fallar; luego veremos qué papel juega todo este asunto de la #NextGen donde las expectativas y las redes sociales no ayudan demasiado. Estamos en el camino correcto, si las cosas siguen su curso natural creo que Andrey debería terminar top100 este año porque creo que tiene nivel para ello.

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