Los regresos más inesperados de la historia del tenis

El anuncio de la retirada no siempre supone el adiós definitivo al tenis. Hablamos de cinco retornos a las pistas años después de haberlas abandonado.

La resistencia al paso del tiempo, el orgullo herido o la búsqueda de la autocomplacencia. Son algunas de las razones que impulsan a jugadores ya retirados a regresar al circuito profesional. Detrás de una decisión así hay una fuerza sobrenatural como es la pasión por el tenis. Todos estos hombres y mujeres comparten un deseo irrefrenable por empuñar una raqueta y competir al máximo nivel, desafiando las leyes de la naturaleza e intentando hacer valer su experiencia para ofrecer píldoras de su talento pasado.

La participación de Younes El Aynaoui en el ITF Bahrain F1 de esta semana ha retrotraído al aficionado a tiempos pasados, a esos en los que el marroquí era una alternativa al poder establecido con su juego variado y prolífico en adorno y golpes inverosímiles. La sorpresa que genera ver a una vieja estrella volverse a poner el mono de trabajo es solo comparable al interés y admiración que suscitan en los aficionados de medio mundo, volcados con aquellos que salen de su zona de confort por darse una última oportunidad.

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El del marroquí es un caso sorprendente. Retirado en 2008 tras experimentar un notable retroceso en su juego, Younes volvió a intentarlo en 2010 con una invitación del torneo de Doha. Ganó su encuentro ante Ryler De Heart y sucumbió frente a Steve Darcis. No se volvieron a tener noticias suyas hasta seis años después. Fue en en el ITF Hammamet donde El Aynaoui reapareció con 45 años. Perdió ante Alexis Muslalek pero se abrió su vertiente más competitiva, que ha decidido volver a intentarlo en Bahrain donde perdió en segunda ronda tras pasar la fase previa, dando buenas sensaciones y planteando el interrogante de qué lleva a un hombre de 45 años a batirse el cobre en un torneo remoto contra un chaval de 20 años que es el 633 del ranking ATP.

Un camino similar es el experimentado por Mark Philipoussis, cuya retirada en 2006 no fue definitiva. Y es que el australiano decidió reaparecer en 2010 con la disputa del Challenger de Dallas, donde cayó frente a Michael Yani. Fue un episodio aislado ya que en 2015 su nombre volvió a aparecer en un torneo profesional. La fase previa del ATP 250 New Port tuvo como protagonista a Mark, pero no pudo responder a las expectativas en la pista, al caer ante Eric Quigley mostrando una total incapacidad para moverse con agilidad al resto y cayendo en dos tiebreaks. Philipoussis tiene 40 años y a tenor de lo visto no se puede descartar del todo una nueva escaramuza.

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Si no que se lo digan a Thomas Muster. El austriaco es un claro ejemplo de jugador del siglo XX que encontró la motivación de demostrar que podía seguir siendo competitivo después de los abruptos cambios producidos en el tenis con el nuevo milenio. Las raquetas, las bolas y las superficie cambiaron mucho entre 1999, fecha de su retirada, y 2010, año en el que reapareció con ilusión. Sin embargo, Muster solo pudo ganar dos partido en dos años (ante Borut Puc en Challenger Ljubliana 2010 y Leonardo Mayer en Challenger Todi 2011). Acumuló la friolera de 25 derrotas, que demuestran su insistencia y terquedad en la búsqueda de una segunda juventud, que más fue un delirio de grandeza de un hombre poco realista.

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Mucho mejor les fueron las cosas a las mujeres que tomaron esta decisión. Ejemplos de ellos son Mirjana Lucic-Baroni y Martina Hingis, capaces de sobreponerse a problemas personales de muy diversa índole y volver a competir al máximo nivel, aunque en el caso de la helvética se haya reducido a la modalidad del dobles. Martina se retiró en 2002 pero regresó tres años después a las pistas, cuajando buenos resultados en 2006 y 2007. Sin embargo, la sombra del dopaje se cernió sobre ella y no fue hasta 2013 cuando volvió a competir, ya con 33 años.

Otro caso interesante de analizar es el de la también suiza Patty Schnyder. La que llegara a ser número 7 del ranking WTA en 2005, abandonó el circuito a la edad de 33 años, en 2011. Todo hacía presagiar que era el final definitivo para esta barroca jugadora de golpes sutiles y elegantes, pero en 2015 se lanzó a la aventura de disputar torneos ITF con notable éxito. Sigue enfrascada en un camino con objetivos difíciles de discernir, estancada en el puesto 320 del ranking y sin posibilidad de disputar los grandes torneos.

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¿Locos de la raqueta incapaces de adaptarse a la retirada o verdaderos apasionados del deporte y la superación personal? Esta es la historia de hombres y mujeres que parecen no poder vivir sin el tenis y con la sensación de sentirse importantes día tras día y saborear las mieles de la competición.

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