Sharapova: "Mi error fue relajarme demasiado"

La siberiana habla en una interesante entrevista para Vogue sobre el turbulento 2016 que tuvo que vivir alejada de las pistas.

Maria Sharapova en un acto este año. Foto: Getty
Maria Sharapova en un acto este año. Foto: Getty

Poco más de un mes resta para que la gran Maria Sharapova esté de vuelta en las pistas y podamos volver a oir esos gritos de sufrimiento y lucha tan característicos de la tenista de Nyagan. La revista de moda Vogue ha podido entrevistarla, permitiendo que conozcamos algunos importantes y desveladores detalles del aciago 2016 de la rusa.

Mucho se ha hablado de su caso de dopaje. En marzo de 2016 comunicaba que había dado positivo en un control antidopaje en el Abierto de Australia por consumo de Meldonium, sustancia que mejoraba el rendimiento deportivo como había fijado la WADA (Agencia Mundial Antidopaje). A pesar de que la siberiana llevaba tomándolo con el consentimiento y aprobación de ésta desde hacía 7 años, al estar prohibida desde enero de 2016, la cosa cambiaba. Sharapova no se informó de la notificación de la WADA sobre el cambio de estatus de la sustancia y esa negligencia le costó muy cara: 15 meses de suspensión para ser exactos.

"Estuve tomándolo durante 10 años, de los cuales 7 tuve el consentimiento escrito de un certificado de la WADA que respaldaba que todas esas sustancias eran adecuadas para mí. Me volví totalmente confiada. Ese fue mi error: Relajarme demasiado", asegura Maria, que por otro lado, afirma que lo peor de no pasar el test antidrogas fue el proceso judicial que se abrió posteriormente. Y es que la rusa se enfrentaba a dos años de inhabilitación, que finalmente fueron reducidos a 15 meses.

"Creo que si estuviera intentando ocultar algo, no hubiera salido al mundo a decir que había estado tomando una droga durante 10 años. Si hubiera intentado hacer las cosas fáciles, esa no era la manera más inteligente de hacerlo", considera Sharapova. El Tribunal de Arbitraje Deportivo resolvió finalmente que Sharapova no había escondido su ingesta de Meldonium y que la ITF y la WADA no habían comunicado conveniente a la jugadora las alteraciones en la lista de sustancias prohibidas.

Obviamente, la rusa campeona del Grand Slam fue muy atacada por ese desliz tan daniño a la postre para sus intereses, tanto deportivos como económicos ya que muchas firmas retiraron su apoyo a 'Masha'. Hubo algún frente abierto más contra ella. Concretamente alrededor de su carácter cerrado, frío y altivo. Muchas jugadoras así se expresaron refiriéndose a Sharapova. La rusa, como la gran tenista bregadora y luchadora que es, se defiende.

"Paso tan poco tiempo en el vestuario como sea posible. Tengo otra vida. Me volvería loca si solo fuera una jugadora de tenis", afirma. "Tengo familia, amigos. Cuanto menos tiempo paso ahí, más energía tengo para ellos. Soy respetada por lo que hago en la pista y esto significa mucho más para mí que el hecho de que alguien me diga que soy una chica agradable en un vestuario", deja claro la siberiana.

Alguien como ella, tan trabajadora y que no quiere circunscribir sus actividades exclusivamente al tenis, el 2016 también le ha aportado cosas positivas. Especialmente el disponer de mucho más tiempo fuera del tenis, que no sea el circuito de la WTA el que domine y rija su agenda. "El circuito tenístico define tu calendario y para una obsesa del control, sientes una liberación para poder coger las riendas de todo", cuenta Sharapova, que por otro lado admite que esa dedicación que tiene hacia el trabajo le impide consolidar una vida sentimental. La última estable que se le recuerda es con el búlgaro Grigor Dimitrov.

"Estoy muy centrada en mi trabajo y sinceramente, esta es una de las principales razones por las que las relaciones no funcionan conmigo. No puedo vivir con la sensación de que estoy sacrificando una cosa por la otra. Odio la palabra equilibrio. ¿Qué es el equilibrio? Porque si significa 50-50, eso quiere decir que solo estás dando el 50 por ciento en ambas cosas", explica la americana de adopción, que avisa de lo que se espera en su vuelta a las pistas a finales de abril en Stuttgart. "Tengo altas expectativas sobre mí porque sé de lo que soy capaz. ¿Tendré ese nivel? Por supuesto. ¿Tendré paciencia? Esa no es una de mis grandes fortalezas", concluye Maria.

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