Dani Gimeno: “Todavía no he alcanzado mi máximo nivel”

En plena recuperación del tendón, el tenista valenciano nos habla de cuáles son los sueños que todavía persigue como profesional.

El Ágora presenció nuestra entrevista con Dani Gimeno Traver. Foto: Fernando Murciego
El Ágora presenció nuestra entrevista con Dani Gimeno Traver. Foto: Fernando Murciego

Un partido en los últimos cinco meses y resuelto con una retirada tras cinco juegos. Esta es la sombra que arrastra Dani Gimeno Traver (Nules, 1985) en el inicio de su 14ª temporada como profesional. Las lesiones han impedido que el valenciano arrancara el año con garantías y pudiera seguir persiguiendo su objetivo más deseado: volver al top100. A punto de cumplir 32 años, el español confiesa que todavía se siente joven y que aún le quedan muchas cosas que decir sobre la pista. Punto de Break se reúne con él en la capital del Túria, pero no en un lugar cualquiera. La Ciudad de las Artes y las Ciencias alberga esta entrevista con un hombre tranquilo, directo y que no se guarda nada.

Tienes detrás el Ágora. ¿Has sentido lo mismo que yo?

Ahora he pasado por la puerta de la antigua sala de jugadores y la verdad es que sí.

¿Tan mal se hicieron las cosas para acabar perdiendo el torneo?

Habría que estar dentro para saberlo, pero era un torneo muy grande, con exigencias de un ATP500. Y luego, si no hay dinero para sanidad o salud, imagínate para organizar un torneo de tenis. Al final es algo secundario. Ahora con los derechos de televisión, los torneos cada vez pagan más, antes el porcentaje era pequeño. No es que los jugadores estén mal pagados, pero también hay que ver en cada caso el dinero que hayan metido tus padres de pequeño y lo que hayas generado.

En fin, agua pasada. ¿Cómo va ese brazo?

La operación ha salido muy bien, ya tengo la extensión del brazo completa, con ganas de que me quiten los puntos y empezar a forzar un poquito la máquina. Estoy yendo al fisioterapeuta todos los días, con calma, muy light.

Tenéis poca paciencia los tenistas.

Eso va en el carácter competitivo. Basta que te digan que el plazo de recuperación va a ser tres meses para que tú digas, pues no, va a ser dos meses y una semana. La competición va hasta contra lo que te dice el médico.

¿Qué pasó exactamente en Quito? Llegaste con una lesión curada y te fuiste con otra.

La única molestia que tenía era en el saque, no me permitía sacar fuerte del todo. Recuerdo jugar aquí tres sets con Ferrer antes de viajar, también en la Academia, incluso alguno le gané, de nivel no estaba tan mal. Allí también entrené y las molestias seguían únicamente en el saque, de fondo nada. Luego llega el partido con Tipsarevic y durante el calentamiento, en los cinco minutos previos, noto un pinchazo muy fuerte en los últimos saques. Empecé el partido y con 1-1 ya estaba llamando al fisioterapeuta. Se me había puesto todo el antebrazo duro y ya era imposible. Pregunté a ver si eso podía ir a más porque en caliente uno no se lo nota tanto, incluso pensé en ir luego a probar en Buenos Aires, o Río. Acabé volviendo a casa, haciendo sesiones de cámara hiperbárica, hasta que por fin se vio que tenía roto el 85% del tendón.

Llevas desde 2004 siendo profesional, esta es tu 14ª temporada en activo. ¿Qué te queda por cumplir?

Yo siempre pienso que no he alcanzado mi máximo nivel, mi techo. El día que piensas que ya no puedes mejorar es el día que empiezas a retirarte. Creo que he tenido partidos muy buenos pero que puedo ser más regular, si alcanzo ese nivel durante más torneos al año puede mejorar el ranking. Puedo volver a estar arriba, todavía tengo hueco entre los cien primeros.


Hay algo que me llama mucho la atención de los jugadores y es la tremenda memoria que tenéis. Por ejemplo, ¿si te digo Murcia 2004?

Hice final con Germán Puentes, mi primer final en un Futures. Recuerdo hasta puntos. Germán era muy peculiar, nunca sabías por dónde te iba a salir. Me ganó haciéndome mil dejadas, pequé de juventud, él tenía mucha veteranía. Es curioso porque me acuerdo más de cosas antiguas que de partidos que disputé el año pasado, como si ya me hubiera llenado el disco duro.

¿Y si te digo Cordenons 2004?

Mi primer título Challenger. Esa final fue contra Koellerer. Iba perdiendo 6-4 y 3-0, doble break. Fue como una final de Copa Davis, empecé a jalear a la gente para que me animara y empecé a remontar hasta que el otro se volvió loco, acabó llorando. Los partidos con Koellerer siempre eran difíciles de olvidar, te hacía todas las perrerías posibles. Recuerdo verle golpearse con la raqueta para sangrar y parar el partido, o romperse las zapatillas y tirarse diez minutos preparando los cordones de las nuevas. No había manera de pararlo.

¿Viña del Mar 2006?

Entré de lucky loser por Fernando Vicente, le molestaba el abdominal para sacar y me dejó el sitio. Un gesto que sin duda recuerdas, podía haber ido a por la pasta de primera ronda. Jugué con Calleri y me estaba pegando una paliza, te juro que pensé que era una broma, ¿en serio se le puede pegar tan fuerte a la pelota? Al final gané, fue mi primera victoria ATP y pegué un grito que me escuchó todo el club.

Voy con mi preferida: Barcelona 2006

Djokovic, ¿no?

¡Le has ganado a Djokovic! Esto es algo que muy poca gente sabe.

Le he ganado a Djokovic, a Murray, a Rafa… de pequeños, claro. A Djokovic le gané también en Roland Garros Junior, a Murray en un Futures en Vic y a Rafa en unas semifinales del campeonato de España, yo tenía 16 y él tenía 15. A Djokovic ya se le veía desde pequeño que iba a llegar, ¡cómo jugaba! Lo que pasa que nunca te imaginas que fuera a ganar 12 Grand Slams. De hecho, ese año él ya hace cuartos de final de Roland Garros, imagínate. En ese partido de Barcelona éramos dos niños, pero yo tenía tres años más y pasé la fase previa; él ya entraba directo. Recuerdo de ir ganando 5-0 en el tercero y me empezó a remontar, ahí pensé ‘o ganas o acabas palmando’. Recuerdo hasta que me pusieron un warning y 1.000€ de multa por coaching porque el línea lo escuchó mal, no había sido mi entrenador quien hablaba.

¿Tan vasto es el salto de calidad entre ambos circuitos para que grandes jugadores juniors desaparezcan siendo profesionales?

A veces hay padres que me preguntan por sus hijos, me dicen que no destacan demasiado en estas etapas y mi respuesta siempre es la misma: a veces es bueno no destacar. De hecho una de las historias más famosas de Rafa es cuando gana el Sport Goofy con 13-14 años y su tío le saca la lista de ex campeones. “¿A cuántos conoces de aquí?” El único era Beto Martín. Hay veces que se hincha tanto el globo que luego no se sabe gestionar, cada uno tiene una velocidad de aprendizaje. Aparte que la cabeza también influye mucho, no todos pueden ser maduros con 16 años.

Nos trasladamos ahora al 2015. ¿Puede ser tu mejor temporada?

Sí, desde luego aquel mes que tuve en primavera fue tremendo con la final en Casablanca, semis en Bucarest, cuartos en Estambul y al día siguiente irme a jugar la qualy en Madrid, pasarla y perder en primera ronda con Kyrgios. Fue un mes en el que sumé más de 300 puntos, ¡iba 40 en la Race! Luego me vino el bajón por el tema de la Davis y se juntaron los seis meses mejores con los seis peores, del blanco al negro. Si hubiera tenido un poco de grises habría acabado en mejor ranking.


¿Qué te pasó en ese período para que se dieran tan buenos resultados?

No hice nada diferente. Muchas veces para rendir necesito muchos partidos encima. Cuando pasas de Challengers a los ATP, uno de los problemas es que es muy complicado ganar todas las semanas tres partidos. Por ejemplo, puedes hacer: primera, segunda, primera, primera y al final del mes has jugado cinco partidos en todo el mes, eso no es nada. Pierdes un martes y hasta el lunes siguiente no vuelves a jugar. Yo cuando voy rodado tengo la confianza de creer que puedo ganar casi a cualquiera, contra el top15 igual necesitaría que tuvieran un día un poco malo (risas). Pero claro, necesito llegar con esa confianza, tal como se dio en aquellas semanas de 2015. En más un tema mental que de tenis.

¿Pudiste dormir la noche de la final de Casablanca?

Tuve mucho desgaste el día de la semifinal con Vesely, un partido muy tenso y emocional. Al día siguiente, solamente calentando ya notaba que me costaba arrancar. Aparte Klizan es un tipo incómodo, juega muy duro. Ya vimos el año pasado cómo ganó dos ATP 500 y luego apenas apareció.

Perdiste aquella final con Klizan por doble 6-2. Semanas después juegas con Federer y le ganas un set. Explícamelo.

La convicción te hace creer que eres capaz, que puedes llegar a sitios que no puedes llegar. Me hice mi propia argumentación sobre Roger, pensando que él vendría a Estambul por el tema económico, que luego tenía que irse a Madrid y que, si se lo ponía un poco difícil, seguramente se dejaría ir. Pero nada. Recuerdo que empezó a gritar ‘C’mon!’ de una manera que ni en un Grand Slam.

¿Cómo se prepara un partido con Federer?

Yo nunca había jugado con él y tenía muchas ganas de que me tocara, poder decir que he jugado con el que, seguramente, es el mejor de la historia. Luego cuando ya lo ves delante dices: ‘Ostia, que voy’ (risas). Impone un poco. Por supuesto, no tienes que preparar ni estudiar nada, uno ya está cansado de verlo por televisión. Es como cuando Rafa te hace el banana shot, ya sabías por dónde venía y dónde iba a botar, pero ni con esas llegas. Con Roger es lo mismo, ya sabes las jugadas que hace pero, por más que quieras, cuesta adaptarse a su ritmo. Tampoco es que fuera un partido muy incómodo, pero al final te gana porque tiene recursos, con 4-3 en el tercero estaba la cosa muy apretada.

¿Cómo es en persona? ¿Tan perfecto como parece?

Estaba un poco cabreado porque le hice un montón de dejadas (risas) pero luego cuando le di la mano y le dije: ‘Un placer haber jugador contra el mejor de la historia’. Ahí yo creo que se calmó. Luego además vino a felicitar a mi fisio, le firmó una gorra para su hijo, todo muy amable y sin ningún problema. El tío también sabe cómo hacerlo. Por ejemplo, cuando le da la mano árbitro le dice: “Hola, soy Roger, creo que es la primera vez que me arbitras”, es una manera elegante de marcar territorio. Luego de puertas para adentro, en el vestuario, es como todo el mundo, es el primero en hacer una broma. Quiero decir, que va al baño a hacer sus cosas como todo el mundo, es como tú o como yo.


Después de estas semanas tan intensas y motivadoras, llega uno de los momentos más duros, el tema Davis.

Me dolió mucho, vi que era un ‘ahora o nunca’. Siempre presenté mi disponibilidad para jugar, me moría y me muero todavía por representar a mi país. ¿A quién no le haría ilusión? Aunque fuese ir a doblarle las camisetas a Ferru. Pasé de estar dentro con Gala a recibir la llamada de Conchita y que el equipo fuera otro. “Si falla David (Ferrer), vienes tú”, me dijo. Imagínate el panorama teniendo ya el billete comprado, con los polos de España en la maleta y llega el viernes, me llama y me dice que al final va Tommy (Robredo), que quiere que yo vaya de quinto jugador. Me dolió en el alma. En mi cabeza ya estaba jugando y yendo con el equipo. Como tener un caramelito y que te lo quiten en el último suspiro. Con todo el respeto, en plena gira de tierra, no iba a ir de sparring, en pista rápida y a la otra punta del mundo. Ya que no se contaba conmigo, mejor que llevaran a un junior para ese puesto.

Seis meses después, en Australia 2016, se destapa un escándalo de apuestas en el circuito con mucha gente afectada y ninguna prueba al respecto. Entre esos nombres, el tuyo.

Me dolió más lo de la Davis porque estaba involucrado; respecto al otro tema estoy muy tranquilo porque sé que nunca hice nada. Yo salgo ahí porque Potito Starace está investigado por un partido que él pierde contra mí, tengo la mala suerte de que él es sancionado por su Federación por ese encuentro que, según decían, él había apostado a que perdía. Tengo la desgracia de salir ahí: partido investigado Starace-Gimeno Traver. Sé que es morboso, que si lo pones la gente irá corriendo a darle click, aunque no acabo de entenderlo.

Pero molesta. ¿Tomaste alguna acción legal?

No, no. Rumores de este tipo ha habido siempre en el tenis. Recuerdo que me llamó mi madre y me hablada hasta en voz baja por si nos estaba escuchando el C.S.I. Me llamó más gente ese día que si hubiera ganado Roland Garros. Son cosas que uno no puede controlar.

Vas a hacer 32 años, así que ya sabes la pregunta que viene ahora. ¿Hasta los 40, como Roger?

Ojalá. Mi objetivo es curarme bien, me da igual que sea en tres, cuatro o cinco meses. Este año será complicado porque ya voy a arrancar muy tarde y no voy a tener el ritmo de gente que lleva ya seis meses compitiendo. Me da igual perder un año si luego gano seis con buena salud y rindiendo a buen nivel. Hoy en día la barrera de los 30 está ya más que desterrada, hay jugadores que a esa edad han conseguido sus mejores resultados. Albert Ramos, por ejemplo, se acerca a los 30 y está haciendo los mejores torneos de su vida. La madurez se alcanza más tarde, la alimentación se cuida más y las recuperaciones van por mejor camino.

Me has dicho que la retirada de momento no se te pasa por la cabeza. ¿Y el ranking? ¿Importa mucho ahora mismo?

Cuesta trabajo recuperarlo. Toca irte a torneos menores, a países donde no te espera un chófer de la organización, sino que te toca cogerte un bus y luego rezar para llegar al club. Las condiciones son mucho peores, las pistas también, el club nosequé, las bolas nosecuántos, pero al final te tienes que poner al nivel de tu ranking en ese momento. Por esto hemos pasado todos, a no ser que seas un megacrack como Del Potro y te inviten a torneos mayores.

En tu carrera has ganado 14 Challengers, circuito que has ido compaginado con el de élite. ¿Te consideras más un jugador de Challlenger o de ATP?

Hombre, los años en los que he estado metido arriba siempre he jugado ATP. Jamás he dejado de jugar un ATP, ya fuera en tierra, cemento o hierba, para irme a jugar un Challenger. Sí que es cierto que a Toronto o Cincinnati no he ido nunca porque la previa se cierra muy arriba y me he quedado jugando Challengers por aquí en verano, también un poco por lo que comentaba antes, la necesidad de volver a sentirme bien, con ritmo y capacidad de ganarle a cualquiera. A veces hace falta bajar el listón para ganar tres partidos seguidos, aunque si no estás bien tampoco los vas a ganar en un Challenger.


¿Tanto cambio hay de estar en el top100 a no estarlo? Parece que más allá de los cien primeros sea un ejercicio de supervivencia.

Hoy en día si entras a los cuatros Grand Slam, por cada uno ya te llevas unos 30.000€, con eso ya te costeas el año. A partir de ahí todo lo que vayas ganando es para ti. Si no es así, por entrar a un ATP son 5.000€ y en un Challenger, 400€. Entre los viajes, las comidas y llevarte a tu entrenador ya estás perdiendo dinero. A algunos les toca buscarse equipos en Alemania o Francia que les ayuden a cubrir todos los gastos de la temporada.

¿Qué tal por la nueva Academia Lozano-Altur? He oído que se trabaja muy duro y con gran ambiente profesional.

Desgraciadamente la he disfrutado poco de momento, llevo más parado que jugando. Con José (Altur) ya llevo un año y lo conozco desde que soy un niño y con Pablo (Lozano) tengo buenísima relación, aunque no fuera entrenador mío es de los que siempre te anima cuando las cosas van mal, de esa gente cercana que te apoya y crea muy bien ambiente. Entre los dos forman una combinación buenísima.

Ferrero, Ferrer, Bautista… el relevo del tenis valenciano parece que sigue su curso. ¿Quién viene después?

Vienen chavales jóvenes, como por ejemplo (Carlos) Taberner que lo tenemos allí en la Academia. Hay varios que tienen opciones de meterse pero es lo que hemos comentado antes, el tema de las etapas. Han sido buenos juniors, luego el salto es otra historia. Mi teoría es que llegar al top300 es rápido, pero a partir de ahí hay que dar un golpe sobre la mesa para seguir avanzando. Ellos ya están en esa zona, ahora tienen que dar el salto a los Challengers. Cuanto antes salgan de los Futures mejor, el objetivo es acostumbrarse a la exigencia de los Challenger y a jugar con los mejores cada semana.

En tu caso ese salto fue rápido.

Yo el segundo Challenger que jugué, pasé la fase previa y perdí en semifinales con Guillermo García López. Luego el siguiente lo jugué en República Checa y en primera ronda le gané a Kohlschreiber. Ni yo mismo me lo creía, acababa de llegar a ese nivel y parecía algo chupado. Luego te das cuenta que es más duro de lo que parece. Por suerte los Futures los pasé rápido.

¿Qué torneo soñaste siempre con ganar?

Soñar es gratis pero claro, Roland Garros… si digo que mi sueño es ganar Roland Garros mañana me caen palos hasta en el carné de identidad (risas). Es como el futbolista que sueña con ganar un Mundial. Ganar cualquier ATP debe ser muy bonito, por ejemplo Valencia. Una sensación que no se puede ni intentar imaginar.

Quiero que me digas un objetivo para el próximo año y medio que no sea jugar sin dolor.

Volver a entrar entre los cien primeros. Como lo llamo yo, jugar de nuevo en ‘Primera División’. Estar más estable, en vez de estar en el top80 o top90, poder dar un salto al top70 o top60. Pero bueno, obviamente el primer objetivo es volver a estar en el top100, no puedo mantenerme si no estoy ahí. En ese aspecto estoy tranquilo, aunque me cueste más de un año, lo importante es tener nivel más que un buen ranking. Si uno está preparado acaba volviendo arriba. Y si no para casa.

Te voy a proponer yo un reto. Ahora mismo tienes 97 victorias ATP, sería una buena apuesta acabar el año como centenario.

Hoy en día no se puede hablar de apuestas, ya lo sabes (risas). Pero sí, no estaría mal conseguirlas, a ver si puedo llegar listo a los ATP de verano y lo logramos.

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