Shahar Peer y su cruzada en Oriente Próximo

La israelí Shahar Peer, recién retirada del mundo del tenis, cuenta en una entrevista cómo con ella se superó una barrera política que parecía insalvable.

Una auténtica pionera la israelí Shahar Peer. Foto: Getty
Una auténtica pionera la israelí Shahar Peer. Foto: Getty

Allá por el año 2008 una joven israelí de 20 años llamada Shahar Peer hacía historia. No ya para el tenis de su país, tampoco por ningún tema de precocidad. Hacía historia desde un punto de vista político. Al disputar el torneo WTA de Doha, se convertía en la primera jugadora israelí que disputaba un torneo en un país árabe en toda la historia. El hecho iba mucho más allá del curioso dato: Suponía romper una de las grandes barreras políticas que aún hoy en día existen en muchos ámbitos. En el tenis femenino empezaron a caer aquel año con Peer. La ex número 11 del mundo, que acaba de colgar oficialmente la raqueta, describe sus vivencias de esos tiempos, difíciles en algunos momentos, y que la conviertieron en una pionera.

Hace pocos días que anunciaba su retirada. Shahar Peer, echando un vistazo a sus resultados, ha sido una jugadora que bien podría tildarse de 'flor de un día'. O de un par de temporadas. Entre 2006 y 2007 consiguió sus mejores triunfos. Tres de sus cinco títulos individuales y sus dos cuartos de final en torneos del Grand Slam. Y por supuesto, su mejor ranking de siempre, el número 11. Todo ello siendo toda una jovencita. Entre los 18 y los 20 años de edad. Su carrera fue progresivamente perdiendo fuelle debido fundamentalmente a las lesiones. Sin embargo, la de Macabim dejó, aparte de aquellos fantásticos años en su primera etapa como jugadora, un hito en la historia del tenis femenino. Fue la primera tenista israelí en jugar un torneo árabe. Una barrera política nada fácil de echar abajo.

"Realmente rompí barreras", reconoce Peer en una entrevista para wtatennis.com. "Desde ese momento no hay ningún jugador en el mundo que no pueda jugar ningún torneo. Aquello fue algo muy grande", cuenta la israelí, que rompió moldes en Doha en 2008, siendo ya una jugadora reconocida y ex top 20 del mundo, que llegó a rozar el top ten. No solo fue un ejemplo para el tenis, lo fue también para otros deportes. "Después de mí se permitió en otros deportes el poder jugar en Abu Dhabi y Dubái. Antes de mí, ni se había considerado la idea", asegura Peer.

Aquel año 2008 no fue precisamente el primero en el que Shahar intentaba jugar el torneo catarí. Esa era su tercera tentativa de acudir a Doha. ¿Qué paso anteriormente? El torneo árabe sí le permitía a Peer jugar ya que por otro lado la WTA establecía y establece que ningún torneo tiene potestad para rechazar a un tenista por motivos de nacionalidad o religión. Pero nada deecía respecto a los acompañantes de los jugadores. Y en ese sentido, el torneo de Catar se había blindado y denegaba el visado a los que quisieran viajar junto a Peer. Desde su país tampoco veían con buenos ojos la perspectiva de 'irrumpir' en un país enemigo. Su compatriota y especialista en dobles Andy Ram bromeaba sobre la intención de Shahar de acudir por primera vez en ese 2008. "No tendrá problemas por ir allí, pero sí por volver".

A la tercera fue la vencida para Shahar Peer y lo fue principalmente por un hecho: Doha sería sede ese año de las WTA Championships (la Copa de Maestras). El tema económico se antojaba como la llave para el contencioso político. El torneo aseguró todas las medidas de protección pertinentes para la jugadora israelí y de esta manera Peer competiría en 2008 en Doha. Una tenista que había llegado a cumplir el servicio militar con Israel se plantaba en tercera ronda del torneo.

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Sin embargo, esta no fue la barrera definitiva que había tirado Shahar Peer. Al año siguiente intentó acudir a Dubái. El torneo le denegó la participación por temas de seguridad. Y eso que la jugadora estaba por volar al emirato. "Mi padre me dijo de camino al aeropuerto que no podía volar allí justo después de jugar las semis en Pattaya ante Zvonareva. Todo estaba listo pero no me dejaron", recuerda Peer. "Antes de 2009 no pude jugar el torneo por temas de ranking. No veía la razón por la que no podía jugar si todo el mundo lo hacía. No era un torneo 125K, estaba en torno a los 2 millones, uno de los grandes torneos", cuenta la israelí.

Por fin, en 2010, Peer pudo jugar en Dubái y además, con un sonoro resultado. Se plantó en semifinales cayendo ante Venus Williams (a las americanas si las habían dejado jugar a pesar de lo que Estados Unidos ha significado para los países árabes). En primera ronda había salvado un partido que tenía perdido con la belga Yanina Wickmayer (cedía 2-5 en el tercero). "Fue la primera vez que lloraba por ganar un partido. Estaba comprendiendo lo que había hecho tras mi prohibición de jugar el torneo en 2009. Fui allí con mucha seguridad a mi alrededor. Fue una locura. Hice semis, pero ganar ese partido fue algo más que una simple victoria", recalca Peer.

"Después de todo lo que ocurrió en 2009 y 2010, las cosas fueron bien. Pudimos romper algunas barreras políticas en el deporte. Se demostró que puede ser más fuerte que la política. Pudimos dejar eso a un lado y ser gente normal. Estoy feliz de que ocurriera así, porque de otra manera las cosas hubieran sido diferentes de lo que son ahora", cierra la israelí, una pionera por encima de todo en el mundo del tenis. Su aportación seguro que nunca se olvidará.

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