Venezuela mantiene su deuda con el tenis

El país tricolor sufre de diversos obstáculos, deportivos y culturales, que impide formarse a sus jugadores y que puedan alcanzar la élite mundial y el profesionalismo.

En materia deportiva Venezuela es sinónimo de béisbol, de hecho muchos de los mejores peloteros de las grandes ligas han sido y son venezolanos, pero cuando nos adentramos en el factor tenis es para muchos como si nos introducimos en un ambiente inhóspito, se debe ser muy conocedor o aficionado para saber que hace algunos años resaltó el nombre de Nicolás Pereira, quien fue y es hasta los momentos el mejor jugador de tenis que ha tenido el país tricolor.

En los últimos años han surgido nombres como los de David Souto, Ricardo Maytin, Luis David Rodríguez y Andrea Gámiz, pero ninguno ha podido completar el sueño de pertenecer a la élite del tenis mundial y esto debido a innumerables factores que van más allá de las lesiones que pueden aquejar a cualquier deportista, es una crisis compleja que se enmarca en la cultura del tenis venezolano, la economía del país es uno de los mayores influyentes, la falta de apoyo económico de diversos organismos tanto privados como del estado hace casi imposible el poder desarrollarse en este entorno, los tenistas al carecer de recursos se les dificulta viajar y competir en torneos internacionales que les permitan el fogueo necesario que deben tener para mejorar su nivel competitivo, por lo que al transcurrir los años se han ido quedado rezagados sin poder desarrollarse como profesionales.

La realidad del venezolano que desea profesionalizarse como tenista es el no contar con academias accesibles, el deportista tiene una iniciación tardía en cuanto a la edad cronológica en los aspectos físicos, tácticos, técnicos y psicológicos, lo que impide su óptimo desarrollo, además, se carece de infraestructura, las canchas de arcilla son privadas y se encuentran en los principales clubes del país y el objetivo de estas es el desarrollo del tenis social, la mayoría de las canchas públicas son duras y mantienen un estado deplorable; esta es una de las razones junto a la desatada inseguridad en que se encuentra sumergido el país por lo que la Federación Internacional de Tenis en septiembre del 2016 suspendió a Venezuela como sede de la copa Davis, para la ITF esta situación dificulta brindar las garantías necesarias a los deportistas y asistentes del torneo para el correcto desarrollo de este evento deportivo.

En el país existe un gran vacío en los procesos de desarrollo y los valores del tenista, no se promueve una correcta cultura deportiva, los conceptos de ganar y crecer se encuentran igualados, no se aplica lo de atletas primero, campeones segundo, no existen bases sólidas en cuanto a la autoestima del deportista, el cómo asimilar la derrota, la tolerancia a la frustración de los vinotintos es extremadamente baja, no se sabe como hacer de ella un aspecto evolutivo y mientras sigan pasando los años y no se corrijan con lupa cada uno de estos aspectos, no se diseñen estrategias exitosas para obtener apoyo y la dirigencia federativa no cumpla con los niveles de exigencia y soporte que este deporte para obtener éxito requiere, Venezuela seguirá sin generar jugadores elites competitivos.

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