El jeque es Murray

El número 1 del mundo inclina a Fernando Verdasco en la final de Dubái y logra su primer título de la temporada. No hubo sorpresa.

Murray voló hacia su primer título en Dubái. Foto: Getty
Murray voló hacia su primer título en Dubái. Foto: Getty

Andy Murray conquistó en Dubai su primer título de la temporada tras imponerse de manera contundente -así lo indica el marcador- a Fernando Verdasco (6-3, 6-2). El británico estuvo más equilibrado y regaló menos puntos a lo largo del encuentro y fue cosechando poco a poco el 45º título ATP de su carrera. El número 1 del mundo, que venía de perder la final de Doha y caer en octavos del Open de Australia, dibuja por fin una sonrisa y se instala entre los ocho mejores jugadores del año.

Fernando Verdasco puede ganarle a cualquier jugador del mundo. Por supuesto, también a Murray. Lo hizo en 2009 en todo un Grand Slam como el Open de Australia y podía hacerlo hoy e Dubái. Seguramente no fuera a suceder, igual no lo volveremos a ver nunca, pero es algo de lo que estamos seguros. ¿Por qué?, dirán algunos, si nunca ganó nada importante. Muy fácil, porque nos lo muestra él. Es el propio Fernando quien nos enseña sus armas para luego esconderlas en el momento cumbre. El mejor ejemplo, el primer set. El madrileño empieza break arriba, luego cede su servicio (ojo, que enfrente no había ningún cojo) y vuelve a romper. Se pone 3-1 jugando agresivo, dominando y ahogando al mejor tenista del vestuario con buena mano izquierda. Entonces llega el bajó, del 1-3 al 6-3. ¡Pero si estaba jugando como los áng…Da igual. Verdasco es un jugador irregular no solo a lo largo de una temporada, también a lo largo de un partido.

¿Y qué hizo Murray para contrarrestarle? Pues nada vistoso, como en el 90% de su carrera, pero sí muy efectivo. Jugar con pausa, mucho más relajado, sin tanta presión de buscar constantemente el golpe ganador, golpeando con más fuerza que inteligencia y, sobre todo, no fallando una bola cuando la situación requería paciencia. No es la diferencia de Murray con Verdasco, es la diferencia de Murray con la mayoría del vestuario, salvando quizá a ciertos top10. Una máquina que gana partido jugando bien, jugando regular y jugando mal. Solo así, solo brillando a diario sean cual sean tus sensaciones, llega uno a lo más alto del ranking.

Verdasco negaba con la cabeza, no entendía muy bien lo que acababa de ocurrir, pero poco había que perder cuando por el camino ya te has cargado al número 16 y al número 12 del mundo. Hoy era Murray quien tenía la losa en la espalda de levantar por fin su primer título del año, aunque para el británico, es una carga contra la que está acostumbrado a lidiar. Mucho se le ha criticado en este inicio de curso debido a sus resultados, incluso se llegó a decir que él y Djokovic habían perdido el apetito. Pero ese partido ante Kohlschreiber, donde salvó siete bolas de aeropuerto, lo cambió todo. Ahí es donde Andy empezó a vestirse de campeón en el torneo.

La segunda manga no empezó mejor para el pupilo de Nacho Truyol y Emilio Sánchez Vicario y, desgraciadamente, el final tampoco fue el deseado. Tras amarrar ese primer asalto, Murray fue haciéndose grande y Verdasco notó la frustración de lo ocurrido minutos antes. No hubo mucha historia, en seguida el escocés fue abriendo camino a base de trabajo y consistencia para atrapar aquello que se le escapó en el año 2012 y que ningún otro tenista británico había logrado en la historia: coronarse en Dubai. Un título que le permite escalar hasta la séptima posición en la Race y que, al mismo tiempo, instala a Fernando entre los 30 mejores del mundo de nuevo. Gran semana de ambos jugadores pero el premio final fue para Andy. Para el mejor.

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