Thiem sonríe por fin

El austriaco vence por cuarta ocasión a Pablo Carreño y logra en Río su primer título de la temporada. El triunfo le mantiene dentro del top10.

Thiem aprieta el puño tras la victoria
Thiem aprieta el puño tras la victoria

Una semana perfecta zanjada con un nuevo trofeo. Dominic Thiem volvió a mostrar su sonrisa en el ATP 500 de Río tras superar a Pablo Carreño en la gran final (7-5, 6-4). El partido estuvo apretado pero la mayor experiencia del austriaco le permitió levantar su primer título de la temporada después de no haber podido cruzar de los cuartos de final en los cinco torneos previos. Con esta victoria, Dominic se asegura mantener su lugar en el top10 y Carreño se queda a las puertas del mayor triunfo de su carrera.

La imbatibilidad de Thiem durante toda la semana se vio amenazada desde los primeros instantes del partido. El austriaco, que no había perdido un set en ningún partido en Río, se encontró con un rival en la final que podía darle más problemas que el resto. Era Pablo Carreño, el tercer mejor español del ranking. Llevamos toda una vida viendo cómo los nuestros brillan con especial intensidad en la Gira Dorada, así que este año no podía ser menos. Pero bueno, en esta ocasión era Dominic el rival a batir y los números decían que, de tres enfrentamientos, el pupilo de Gunter Bresnik se había llevado los tres ante el asturiano. Mal augurio.

Pero el Pablo de ahora poco tiene que ver con el de 2014 o 2015. Sí con el de 2016, aquel que se vio superado por Thiem en el último Us Open, aunque la distancia entre ambos cada vez es más discreta. Fue Carreño el primero en tomar ventaja en el set (3-2) para luego perderla de inmediato (3-3). El primer aviso y la primera reacción. Desde entonces se respetaron hasta llegar al tiebreak… o al menos hasta las puertas del mismo. Lo aseguró el austriaco y, como buen maestro que es, mantuvo la compostura desde el resto para apuntarse el primer asalto (7-5). Golpe muy duro para el español que había peleado con uñas y dientes desde el comienzo.

Aquí volvió a aparecer de nuevo el fantasma de los top10 en la cabeza del gijonés: trece partidos, trece derrotas. Nunca había podido Pablo superar a un jugador de los diez primeros del ranking y hoy la misión empezaba con tintes tenebrosos. Pero había partido y esperanza mientras tanto. Pero Thiem con el viento a su favor es un hombre a temer, muy peligroso, de los que sí pueden aceleran y se escapan. Se vio en seguida cuando se colocó 4-2 despejando todas las dudas expuestas en el parcial anterior. Pero, para sorpresa de todos, se arrugó en el juego posterior, viendo el 4-4 en el marcador cuando ya estaba pensando en el champán. Manos a la obra: primero sacar y luego romper. Como si todo un veterano se tratase, Dominic asaltó la arcilla brasileña y se apuntó el octavo título de su carrera.

Se resistió el primer ATP 500 para Carreño, se resistió su primera victoria ante un top10 y se resistió su primera corona sobre tierra batida. Nada de lo que preocuparse, todo caerá con su propio peso para la tercera mejor raqueta española del ranking, ya instalado en el top25. Para Thiem, el respiro tras dos meses de dudas. El título sin el que no se podía marchar de su gira por Sudamérica y el primer dulce de la temporada que invita a pensar que no será el último. Una rivalidad que ya suma cuatro capítulos y que seguro que seguiremos disfrutando en un futuro.

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