Ganar jugando mal

En el tenis no siempre se logra la victoria teniendo buenas sensaciones. Los tenistas tienen que saber remediar situaciones de juego adversas para terminar ganando.

Hay un concepto básico en el tenis: no sólo se trata de pegarle más fuerte a la pelota, de jugar de libro o emular a Roger Federer, sino que existen y se aplican estrategias, principios y estructuras de juego para poder conseguir el triunfo cuando uno no experimenta su mejor día. Pese a la línea que lleva el deporte de la raqueta en los últimos años: potencia, explosión, velocidad y rapidez, la correcta aplicación de la táctica, el saber resistir las embestidas del contrario y la capacidad de aguante mental pueden conectar y hacer ‘click’ para desatascar un encuentro.

La capacidad de resolver un partido con malas sensaciones donde el propio jugador sabe que está jugando mal es uno de los hándicaps más importantes en el tenis, sobre todo en el alto nivel. Ayer lo experimentó Juan Martín del Potro en su partido de segunda ronda ante Damir Dzumhur. “¡¿Cómo mierda pretendo ganar si juego así?!”, gritó el tandilense, desesperado por su juego, tal y como recoge el diario La Nación.

A pesar de estar irritado mentalmente, con malas sensaciones por el lado del revés, con altibajos mentales y tenísticos, el argentino se sobrepuso y se llevó la victoria en tres ajustados sets. En resumen, Del Potro ganó jugando mal, estando errática, impreciso e incómodo.

En estas situaciones son las que los grandes campeones resurgen y no se arrodillan ante las adversidades. Rafael Nadal es uno de los tenistas que más partidos sacó adelante jugando mal. “Rafael probablemente es el jugador que más partidos gana jugando mal: lo cual por una parte tiene el mérito de que sabe afrontar la adversidad, pero por otra parte tiene otra cosa que no es muy buena… que es que juega muchas veces mal”, explicó Toni Nadal en una entrevista con Jot Down unos años atrás.

El 14 veces campeón de Grand Slam es consciente de que lograr el triunfo pese a estar con malas sensaciones es una de sus fortalezas tenísticas. “Ganar jugando mal es una habilidad importante que he tenido toda mi carrera, es importante no perderla”, comentó en el 2009 después de derrotar a Nicolás Almagro en la segunda ronda del Masters 1.000 de París. Desde jovencito lo tuvo claro.

En 2013 repitió algo similar. “Las victorias que logras jugando mal cuentan más que las que tienes jugando bien. Son las que te permiten cambiar la dinámica. Y yo soy uno de los que ha ganado más partidos jugando mal”, insistió.

Sacar estos partidos adelante es una muestra de mentalidad positiva, perseverancia y de saber prestar atención en los momentos oportunos a las diferentes situaciones de juego que se presentan dentro de la cancha. Definitivamente, los grandes campeones son aquellos que no solo ganan cuando juegan bien, sino también cuando les toca jugar mal.

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