El talento no entiende de estatura

Solo 12 miembros del top-100 miden menos de 1,80 y de ellos, tan solo dos tiene menos de 25 años. ¿El tenis evoluciona hacia los gigantes?

El tenis evoluciona inexorable hacia una mayor potencia, con jugadores altos que se mueven con agilidad inaudita y un ritmo de bola elevadísimo. La estatura del media del circuito se encuentra cada vez más alta, con jóvenes que llegan al 1,90 y no sobresalen demasiado por su altura, y en el actual top-100, tan solo hay 12 tenistas que midan menos de 180 centímetros. Talentos innatos que suplen esa carencia con tesón, capacidad de contraataque y una inteligencia notable en pista.

Reductos de otro tiempo y azotes de esos contemporáneos que creen que el tenis del siglo XXI solo se basa en un gran servicio y golpes ganadores. Kei Nishikori se erige en el genio de este grupo de "locos bajitos", y busca certificar su carrera con un título de Grand Slam. No pudo hacerlo David Ferrer y parece complicado que ya lo haga, que ya parece estar en el tramo final de su carrera pero ha sido una de las mejores pruebas de que no hace falta una gran altura para triunfar.

David Ferrer

Otros veteranos como Philippe Kohlschreiber y Marcos Baghdatis siguen en la lucha por mantenerse en el top-50 y darse alguna alegría en torneos ATP. De esto sabe mucho Víctor Estrella-Burgos, reciente triunfador en Quito y que con sus 173 centímetros de altura ya cuenta con tres títulos en su palmarés. Uno de los bajitos que ha irrumpido con más fuerza en los últimos tiempos es Daniel Evans. El buen rendimiento en las primeras semanas de temporada del británico hacen pensar que puede ser un jugador importante en 2017, supliendo su falta de altura con cambios de ritmo notable y mucha intensidad en pista.

Fabio Fognini y, en otro nivel, Radu Albot y Dudi Sela son otros de los tenistas más pequeños del top-100. Llama la atención comprobar cómo de estos 12 jugadores tan solo dos son menores de 25 años. Esto muestra la dificultad cada vez mayor para que hombres bajitos sean competitivos a máximos nivel. Diego Schwartzman es el más pequeño de los 100 mejores del mundo con sus 170 centímetros de altura. Ya atesora un título ATP, cosechado en Estambul 2015, pero es uno de los casos en los que se aprecia más claramente cómo la altura puede ser un factor muy limitante en su carrera.

Diego Schwartzman

Y es que el argentino ostenta una amplia amalgama de golpes y un talento innato espectacular, pero no atesora la potencia en sus golpes necesaria para poder optar a cotas de éxito más alta. El hecho de ser el más bajito de todos está relacionado con esa sensación de impotencia que se genera. Algo similar ocurre con Yosihito Nishioka, que comparte altura y sensaciones con Schwartzman. El nipón lucha por consolidarse en el top-100 con su tenis aguerrido y de contraataque, sin que ello parezca que le pueda bastar para estar entre los 20 o 30 mejores del mundo.

Complejo panorama para aquellos jóvenes que se lancen al tenis profesional y no tengan buenas perspectivas de crecimiento, ya que cada vez más, la altura parece erigirse en un factor determinante para estar en la élite. Sin embargo, tienen 12 ejemplos en los que inspirarse para tener claro que el talento y la actitud es lo más importante y pueden subsanar otras cosas como el hecho de no llegar a los 180 centímetros.

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