Bruno Soares: “Mi objetivo es jugar hasta Tokio 2020”

El brasileño habla acerca de los retos profesionales que le quedan por cumplir y afirma que los Juegos Olímpicos están por encima del resto de cosas.

El tenis brasileño sufrió mucho desde la retirada de Gustavo Kuerten debido a la falta de referentes en el circuito individual, aunque poco o nada tienen que quejarse en el de dobles. Bruno Soares representa la mejor baza del país de la samba y el fútbol. Con casi 35 años (los cumple el próximo día 27) el experimentado doblista reconoce que todavía tiene muchos desafíos que emprender, aunque hay uno que le emociona especialmente: los Juegos Olímpicos. De sus asuntos profesionales y personales habla en esta entrevista con la web local Saque y Volea.

“Tengo algunas metas aún. El número 1 del ranking en solitario es uno de ellos, la medalla olímpica es otro, ganar el torneo de Río de Janeiro, otro”, asiente el de Belo Horizonte. “Pero lo más importante de todo esto es que todavía me encanta jugar al tenis. Creo que esto es lo más importante, independientemente del propósito y cosas que uno quiera lograr. Hablo del placer de estar dos horas más corriendo bajo el sol, en el momento que esto desaparezca será momento de replantearme mi carrera”. Afirma.

Por tanto ya sabemos cuál es el propósito de Bruno a largo y último plazo. “En los próximos Juegos Olímpicos de Tokio tendré 38 años y quiero estar seguro. Después de eso, veremos cómo estoy en la clasificación, mi físico, la voluntad y todo lo demás. Con el tiempo, si el nivel baja, se pueden viajar a menos torneos o decidir una serie de cosas que pueden favorecer el viaje, pero por voluntad, si estamos clasificados y jugando bien, será muy difícil que falle”, explica el actual número 7 del mundo del circuito de dobles.

Pese al tropiezo en los Juegos Olímpicos disputados en su país, el 2016 fue un buen año para él. “Cuando uno tiene un año olímpico como el pasado en Río, lo juntamos con las cosas que uno logró conquistar y estando tan cerca del número 1 del mundo, creo que fue un año de grandes emociones. La gente lo puede definir así. Quién está en el circuito jugando 25, 26 o 27 torneos en el año y tiene un torneo una semana que son los Juegos Olímpicos es normal que cambie su calendario. Pero luego llega un día y un tipo pone una pelota en la línea y estás fuera. Es algo que puede pasar, algo cruel. Alguien que se está preparando cuatro años para los Juegos y cuando llega el día hace un viento horrible. Imagínese”, comenta el compañero deportivo de Jamie Murray.

¿Pero qué duele más? Caer en los Juegos o quedarse a un triunfo del Nº1 del mundo. “Creo que los Juegos Olímpicos y con razón. Estábamos en un muy buen momento, estábamos en la pelea. Hoy del número 1 estoy también muy lejos, perdimos 2000 puntos en Australia así que para alcanzarlo será otro proceso nuevo. En los Juegos perdemos en cuartos de final y es como si se acabase el tiempo. ¿Cuándo son los próximos? Tokio 2020. Uno lo piensa y dice "mierda", se ha terminado. Son dos años planeando la cita, todo lo que hicimos estaba enfocado en los Juegos, todo lo que recorrimos. Uno pasa mucho tiempo pensándolo, luego también está la ceremonia de apertura, la villa olímpica y todo eso hasta que termina y te dicen: en cuatro años, más. Y te toca sentarte y esperar”, confiesa con tristeza el doble campeón de Grand Slam.

Pero también hubo otros grandes momentos, como el doblete en el Open de Australia 2016. “Acabamos muy tarde del dobles masculino, no podía dormir, demasiada adrenalina, las entrevistas, una locura, pensando en todo ello, en lo que tenía mañana, otra final de Grand Slam. Muy pocos jugadores han logrado ganar los dobles normales y los mixtos en un mismo torneo. Me las arreglé para poner mi nombre en un lugar muy selecto y muy especial”, recuerda Soares.

Además, el brasileño también es noticia por haberse sometido a un tratamiento capilar en las últimas semanas, algo de lo que no se esconde ni siente bochorno. “¡Lo hice! No tengo ningún tipo de vergüenza en hablar de ello. Me preocupaba todo el tiempo porque no podía tomar el sol, así que fui al médico al final del año, pero era un proceso que requiere de diez días de descanso, algo demasiado complicado para mí. Aproveché al caer eliminado en el Open de Australia y en ese período me operaron. La técnica se llama "punta a punta" y consiste en que te ponen el pelo, crece un poco y a los 30 días se cae. Tres meses después es cuando viene el pelo definitivo”, explica con detenimiento.



No tengo ningún tipo de vergüenza, obviamente porque era calvo y ahora ya no lo estoy. No se puede negar, ¿verdad? Si alguien me pregunta ‘¿te pusiste pelo?’ no puede decirle ‘no, me creció de la nada”, asegura entre risas. “¿Sabe por qué me animaron? Porque cuando hablé con él (un compañero del circuito que ha recibido el mismo tratamiento y que no ha querido revelar), me dijo que "dolor cero". Entonces me animé. Yo fui allí, me explicaron el proceso y me dijeron: ‘Mejor hacerte esto hora antes de que estés completamente calvo’. Para quien quiera hablar del implante yo le hablo abiertamente, nunca tuve ningún trauma. Tanto es así que yo no sabía nada acerca de este tipo de procedimientos”, concluye el jugador.

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