La familia: El secreto del éxito de Jack Sock

Te animamos a que te sumerjas en la vida de Jack Sock, una vida complicada y en la que la familia ha sido el gran estímulo para el crecimiento del de Nebraska.

Jack Sock y una carrera trabada de dificultades
Jack Sock y una carrera trabada de dificultades

Jack Sock, una de las grandes raquetas del tenis estadounidense, toma la palabra en The Players Tribune y expresa en un artículo fantástico su experiencia de vida desde que era chico hasta ahora. Un recorrido imperdible por una carrera lejos de su hogar desde casi el comienzo y en el que la familia siempre estuvo ahí con él. Esa misma familia fue el estímulo para que Sock recondujera su tenis y su actitud en la pista y se convirtiera en una persona distinta y más madura. Este es su testimonio vital.

Durante años, no sentía que pudiera ser de los que pertenecían a las segundas semanas de los torneos del Grand Slam. No era lo suficientemente bueno. Pero cuando llegó el US Open 2016, supe, por la razón que fuera, que iba a hacer algo grande.

Como americano con mejor ranking del torneo, estaba jugando el mejor tenis de mi vida. No solo estaba en la segunda semana de un Grand Slam, me enfrentaba a Jo-Wilfried Tsonga en la Louis Armstrong. En cierto momento, miré arriba y vi a un par de chicos andando por el pasillo de la grada para sentarse en la segunda fila, justo delante de la silla en la que me sentaba durante los cambios.

"Estoy seguro que es Odell Beckham Júnior", pensé. (Odell Beckham Jr. es un jugador de fútbol americano de los New York Giants, nota del editor).

Le veo que se sienta allí y eso me da un extra de aliento, esperando que él animara al americano. Pegué un 'winner' y recuerdo mirarle a él e imitar su conocida celebración. Se estaba riendo y sonreía mientras lograba que me enchufase cada vez más. Luego conecto esa locura de golpe entre las piernas de frente y recuerdo verle levantándose y aplaudiendo. No conseguí el resultado que buscaba (perdí en cuatro sets), pero tuve mis oportunidades ante Jo, y me sentí bien en general.

Después del partido cojo mi móvil y veo que Odell me había tuiteado. Le envié un mensaje directo para agradecerle estar ahí y él me invitó a pasar un rato en su casa. Por lo que estuve una noche de más en Nueva York y di una vuelta con él el siguiente día. Pasamos el día relajados y jugando al FIFA, acabando la noche en un concierto de Kanye West en el Madison Square Garden.

Ese fue el momento en el que me senté y fue como, "Guau, soy ese chico de Lincoln, Nebraska, y estoy pasando el rato con OBJ. Es realmente guay".

Y esta solo fue una escena de mi surreal 2016, un año en el que conseguí algunos de mis mayores progresos de mi carrera profesional.

Normalmente después del último torneo del año me tomo unas semanas para descansar y no volver a los entrenamientos hasta cerca del Día de Acción de Gracias. Pero este año quería hacer las cosas un poco diferentes. Había hecho mucho trabajo tanto dentro como fuera de la pista durante el año construyendo una buena base física, y no quería perder ese progreso.

En años anteriores, luché contra mi condición física. En la segunda ronda del US Open de 2015, estaba dos sets arriba contra un jugador que no era cabeza de serie, Ruben Bemelmans. Estaba a un set de la tercera ronda del torneo y con unos enfrentamientos favorables hasta los cuartos de final.

Seguramente sepas el resto. Fue un día caluroso y empecé a acalambrarme.

Colapsé al principio del cuarto set y me ví obligado a retirarme con dos sets a uno arriba.

Fue una lástima. Había trabajado realmente duro para llegar ahí, pero mi cuerpo no fue capaz de aguantar.

Adelantemos un año.

Con trabajo duro, me había puesto más fuerte y rápido, algo que se pudo ver en mi victoria de tercera ronda sobre Marin Cilic en el US Open. Dí muy buenos pasos hacia adelante el pasado año, madurando mucho tanto dentro como fuera de la pista. Incluso traté mejor a los jueces de línea. También tiré de mi experiencia como en la retirada del US Open de 2015 como aliciente para ser mejor. Mis resultados empezaron a ser más consistentes. Estaba con más opciones de competir en los torneos y esto es lo que quiero llevarme para este año y poder ganar algunos títulos individuales.

Aunque crecí mucho fuera de la pista al mismo tiempo que trabajé duro dentro de ella, hubo una situación complicada que hizo replantearme mi perspectiva sobre mi carrera profesional, y sobre mi vida.

Te pondré un poco en antecedentes primero. Mi hermano, Eric y yo, teníamos una vía poco común para el tenis competitivo. Crecimos en Lincoln con mi madre y mi padre. Comenzamos en el tenis cuando yo tenía ocho años y Eric 10. Jugábamos en un club local y ambos nos enamoramos de ese deporte instantáneamente. Como puedes imaginar, Lincoln no era exactamente un hervidero de tenis, pero se daban clases y clínics para los chicos de nuestra edad. Un fin de semana, cerca del momento en el que empecé a competir, mi hermano y yo fuimos a Kansas City para jugar en el torneo de juniors de la asociación de tenis de Missouri Valley.

Eric y yo jugamos bien en Kansas City. Mientras estábamos allí, un entrenador llamado Mike Wolf se acercó a mis padres y les dijo: "Creo que deberían venir y probar mi academia de tenis. Vuestros hijos tienen talento y creo que les podríamos ayudar."

Así que, de esta manera, aunque viviésemos en Lincoln, entramos en la Academia de Tenis Mike Wolf, la cual está en el suburbio de Overland Park, en Kansas City.

Cuando estaba en cuarto grado y mi hermano en sexto, nos dirigíamos con mi madre todos los fines de semana del año a los clínics de la academia de Mike. Dejábamos Lincoln el sábado por la mañana temprano para participar en tres horas de clínic esa tarde. Pasaríamos la noche en el Drury Inn. Después nos levantaríamos a entrenar el domingo durante tres horas antes de conducir de vuelta a Lincoln a tiempo de ir al colegio el lunes. Hicimos eso durante un año entero.

En ese momento, mis padres decidieron sacrificar el vivir juntos por el bien de nuestro tenis. Mi madre, mi hermano y yo nos trasladamos a Kansas City juntos mientras que mi padre se quedó en casa trabajando en una asesora financiera. Eric y yo vivíamos en un apartamento con mi madre y comenzamos a ir a la academia todos los días después del colegio. Empecé a ser una enorme rata de club.

Eric y yo fuimos teniendo mayor éxito en nuestras carreras en el instituto en Kansas City en el Blue Valley North High. Siempre me pregunto, antes que nada, ¿cuántos jugadores del ATP Tour llegaron a ir al instituto? Segundo, si lo llegaron a hacer, ¿cuántos de ellos jugaron tenis de instituto? No muchos. Pero Eric y yo nos convertimos en campeones del equipo de dobles, y terminé el instituo con un récord individual de 80-0.

Eric se fue a Nebraska con una beca de tenis y yo empecé a jugar en el nivel más bajo de torneos futures de la USTA. En 2010, gané el título júnior en el US Open con una invitación, lo que era una especie de despertar para mí. Aunque había aceptado la idea del tenis de universidad, decidí explorar la vía del profesionalismo.

Mi carrera progresó con idas y venidas. Irrumpí en el top 100 de la ATP en 2013 y gané el dobles de Wimbledon con Vasek Pospisil un año más tarde. Pero en 2015, Eric cayó realmente enfermo y sobrevino un parón para mí.

Fueron tiempos brutales para mi familia. Nadie podía esperar que algo iba mal y pensar que podía ponerse tan serio tan rápidamente. Para empeorar las cosas, me desgarré la pelvis y supe que tenía que pasar por quirófano. Una noche en mi casa, él no podía respirar, por lo que se fue inmediatamente al Menorah Medical Center. Justo después de que Eric fue admitido, yo estaba listo para mi intervención en Filadelfia.

La duda me aterraba. Finalmente se le diagnosticó con el síndrome de Lemierre, una extremadamente rara infección bacteriana que afecta al hígado, los pulmones y los riñones. La mayor parte de la gente que contrae el síndrome de Lemierre, incluso aunque sean jóvenes como Eric, no sobreviven.

Realmente no era consciente de la gravedad de lo que él tenía hasta que los doctores nos explicaron lo que iba a pasar. Un amigo de la familia, el doctor Michael Monaco, salvó la vida de Eric identificando la enfermedad rápidamente. Pero fue una dura recuperación para Eric. Cuando no estaba en rehabilitación, estaba en el hospital con mis padres y Eric. Durante un rato, ni siquiera podía respirar sin ayuda. Pero después de unas semanas de tratamiento, comenzó a recuperarse.

Todo este calvario puso mi carrera en perspectiva. Cuando empecé por primera vez, los cantos erróneos o golpes de fortuna me hacían daño hasta el punto de que afectaban a mi actuación. Viendo la lucha de Eric para recuperarse de una enfermedad que le podía costar la vida, me dí cuenta. "¿Sabes qué? Mi rehabilitación no tiene nada en comparación con eso". Me hizo apreciar mi carrera mucho más. Me encontré capaz de salir a la pista y relajarme más y dejar de irritarme por cosas derivadas de jugar tenis de competición.

Fui a Río con altas expectativas para los individuales, pero desafortunadamente, quien sabe, no estaba donde necesitaba estar. Pero me vine de allí con una medalla de oro en dobles mixtos y un bronce en dobles masculinos. No es solo representar a tu país, sino también a Kansas City y donde yo soy y toda la gente que me ha apoyado. Fue el momento más especial de mi carrera. Estar en el podio con mis medallas sobre el cuello es un momento que nunca olvidaré.

Me encontré con otros muchos atletas de todo el mundo en Río, fui a ver a los chicos del fútbol de Brasil y a nuestros chicos de la NBA en el village, además de conocer a Michael Phelps. Todo ello fue alucinante.

¿Pero la presentación que más me alucinó?

Matt Kuchar.

Sí, el golfista.

Yo soy un tremendo aficionado al golf. Me encanta jugar al golf, pero es realmente difícil. Fui a conocer a Rickie Fowler y Kuchar en los Juegos y me sentí como un pequeño fan. Matt es un gran aficionado al tenis y me preguntó para asistir al partido del dobles masculino por el bronce. Mi compañero, Steve Johnson y yo estábamos jugando y vimos a nuestro equipo y nuestros entrenadores con todo el grupo y luego a Kuchar sentado ahí... bueno, esto es por lo que ganamos el partido, estoy convencido.

Mi 2016 fue especial. Pero quiero seguir construyendo una base para 2017.

Dentro del nuevo año, y a una semana del Open de Australia, estoy dejando que estas lecciones y experiencias me calen. Me estoy centrando en competir para conseguir títulos. Estuve cerca varias veces el último año y tuve algunas oportunidades. Quiero ganar títulos. El ranking llegará jugando buen tenis. Es lo que creo. Si juego bien y hago las cosas adecuadamente, soy un jugador del top 10. Y creo que puedo conseguirlo más pronto que tarde.

Le cuento al entrenador Wolf siempre: Te daría una enorme cantidad de dinero por volver un día, un fin de semana a la academia con el equipo. Ojalá pueda volver para hacer un viaje en carretera, quizá pasando por Springfield, Missouri, con un N64 armada detrás de mi caravana, dejando que el tiempo pase jugando a Mario Tennis y Super Smash Bros.

De hecho, estoy canalizando este optimismo y actitud hacia 2017, el cual espero que sea mi mejor año de momento. Tengo a mi familia de mi lado. ¿Qué hay que perder?

Vamos a por ello.

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