Toni Nadal: "Tenía decidido dejarlo cuando viajo a Australia; no hay que buscar lecturas ocultas"

Toni Nadal explica y matiza la decisión de no viajar junto a su sobrino Rafa Nadal desde 2018, que tanto revuelo ha generado en los últimos días

Toni Nadal
Toni Nadal

Toni Nadal ha detallado lo que en los últimos días ha sido la gran noticia del mundo del tenis, su decisión de no viajar junto a Rafa Nadal durante 2018, dedicarse a la Academia en Manacor y delegar todas las funciones en Carlos Moyà y Francis Roig. En declaraciones en exclusiva para El Español, el entrenador de Rafa matiza la información aparecida en estas últimas fechas.

La decisión de dejar de viajar se toma antes de partir hacia Melbourne, consensuada con su familia. “Cuando viajo a Australia ya tenía decidido dejarlo. Llevo años pensando lo que me cuesta, diciéndoselo a mi mujer. Precisamente, le conté a ella mi decisión. Tengo la posibilidad de estar en la academia, que me hace ilusión. Rafael está perfectamente atendido por Carlos Moyà. Cuando me voy de Melbourne no se lo digo a Rafael, pero me despido de toda la gente porque sabía que sería la última vez que iría allí: del conductor, de la persona que nos atiende, del director del torneo…”.

Toni subraya que no hay que buscar nada polémico detrás de la decisión, fruto del desgaste del tiempo. “Voy meditando las cosas y entiendo que es buen momento. Sé la edad que tengo, los años que llevo dando vueltas por el mundo y la tensión que me produce la competición. Y me hace mucha ilusión estar en la academia. Me voy, pero no le hago ninguna trastada a mi sobrino. Está bien, en buenas manos. Y me voy a dar el gustazo de estar un año más viajando por el circuito. No hay que buscarle lecturas ocultas. Son muchas temporadas. Si en lugar de haber sido mi sobrino hubiese estado con otro, probablemente se habría terminado mucho antes. He llevado a mi familia a algunos torneos, pero se hace difícil. Me ha ido muy bien, me ha encantado hacer lo que he hecho, pero también me he perdido algunas cosas importantes”.

De cualquier forma, Toni abre la puerta a que circunstancialmente pueda acompañar a su sobrino en algún momento de 2018. "Vamos a imaginar un escenario posible. En 2018, Moyà tiene un percance, el que sea, que puede pasar. Y mi sobrino me dice que si le acompaño a Montecarlo o a Roland Garros. Allí que voy de cabeza y me lo paso genial. O me invita a ir a otro torneo, pues venga, vamos a hacer un poco de ambiente si el vuelo no es muy lejos. De verdad, ojalá me diga para ir a dos torneos. Mi intención e trabajar en la academia, llevar la dirección, y si me necesitan en lo que sea allí estaré. Es tan simple como eso: si el año que viene Moyà me dijese que no viaja o que Francis Roig tampoco puede, y me lo piden, allí estoy encantado de la vida”.

Toni se detiene en explicar lo que sucede cuando la entrevista que concede a un medio italiano produce el revuelo que después ocasionó. “Son dos cosas distintas, una la entrevista y otra la parte sobre las decisiones, no tienen nada que ver. Me fui a hacer una charla para entrenadores en Budapest. Cuando llego allí por la mañana me pidieron atender a un medio italiano. Hablamos del curso de técnicos, de la academia y viendo que cada vez voy a estar más involucrado en el proyecto le digo al periodista que el próximo año me voy a dedicar por completo a eso. Le digo que dejaré de viajar y no hablo más del tema. Luego, por la tarde, los entrenadores del curso nos hacen unas preguntas a Magnus Norman y a mí. Una de las preguntas es: ¿Quién decide el tema de equipo en los jugadores? Y Norman responde que el jugador, en su caso Wawrinka. Me toca responder a mí y digo: Cuando Rafael es pequeño decidía yo, que es lo normal. Con 12 o 13 años no va a tener alrededor una parafernalia de gente. Yo decido si jugamos en este torneo o en otro. No lo va a hacer su padre o el agente que no está. A medida que Rafael se va a haciendo grande paso a decidir menos y empiezan a decidir más el mánager y su padre’. Hay un tema económico detrás, lógicamente. ¿Lo voy a decidir yo? Pues no. En cambio, cuando Rafael es pequeño yo sí puedo decidir todo lo que está alrededor del tenis. Termino diciendo que el tiene la última palabra es Rafael, que es lo que toca. Dejo bien claro siempre que cuando decido menos es porque debe ser así. ¿Cuál ha sido mi error? Mi error es cuando digo que el año que viene no voy a entrenar más a Rafael para centrarme en la academia porque no medito que eso sea trascendente. Si tuviera un problema, le diría a mi sobrino que dejo de entrenarle hoy mismo, pero no es así”

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