Australia y Francia no van de tapadas

Ambos combinados resuelven su primera ronda con un 3-0 de manual y se colocan en la primera fila de salida para levantar esta Copa Davis.

Australia y Francia celebran el pase a cuartos de final
Australia y Francia celebran el pase a cuartos de final

Solo estamos en primera ronda y los equipos no suelen ir con todas sus cartas al combate, pero en Copa Davis ya se empieza a ver desde un primer momento qué países pueden estar más interesados en conseguir el deseado botín. Tanto Australia como Francia representan dos de las potencias más fuertes que el tenis tuvo en su historia, dos raíces legendarias de las que nacieron innumerables jugadores y de las que cuelgan, por ejemplo, los dos primeros Grand Slams de cada temporada. Sin embargo, en la competición por equipo llevan tiempo sin tocar la campana. Quizá por eso hoy sean más peligrosas que el resto.

Australia partía en casa su aventura de 2017 en la Davis. Recibían a la República Checa, pero no se asustes. No aquel equipo que llegó a hacer doblete tirando de una pareja como Berdych-Stepanek acompañados de la carta de Rosol como comodín. No, aquello ya se esfumó. Una escuadra mucho más mermada y falta de espíritu donde Jiri Vesely ejerce de líder pese a no contar aún con tablas. Pero esto no es culpa de Australia, quien le ha endosado un 3-0 en dos días gracias a las victorias de Nick Kyrgios, Jordan Thompson, Sam Groth y John Peers. Los cuatro han ganado; los dos primeros en individuales y los otros dos en el dobles. Un equipo completo, compacto y lo mejor de todo, con fondo de armario.

Pero si hablamos de fondo de armario hay que detenerse y quedarse para siempre con la generación francesa. Esta vez tocó viajar a Japón con Richard Gasquet, Gilles Simon, Nicolas Mahut y Pierre-Hugues Herbert, un equipo que cualquier nación firmaría para disputar una final de lo que fuera. Quién diría que en sus filas no están los ¡tres! mejores hombres que el ranking refleja en la clasificación. No Monfils, no Tsonga, no Pouille. ¿Resultado? Un 0-3 con triunfos de nuevo de todo el equipo. Sí, es cierto que la ausencia les ha evitado unos cuantos dolores de cabeza, pero si esta competición es tan grande es porque aquí el número 223 le puede ganar al 26 y nadie se sorprende. Ayer mismo lo pudimos descubrir. Australia y Francia, de momento, no se han dejado herir por la esencia de la competición.

Pero si ambos equipos son tan candidatos no es solo por las fichas con las que juegan sobre la pista: también por quién las mueve. Lleyton Hewitt y Yannick Noah, dos leyendas de este deporte y dos ídolos en sus respectivos países. Referentes ideales para manejar unos gallineros donde todos querrán entrar y donde la mano dura hará falta en momentos de tensión. De su experiencia y su presencia deberán nacer los discursos que lleven a oceánicos y galos a conseguir por fin su objetivo, uno que se lleva escapando ya muchos años y que, por eso mismo, les hace estar cada vez más cerca.



Le pasó a la Serbia de Djokovic, a la Suiza de Federer, a la Gran Bretaña de Murray o a la Argentina de Del Potro. Algunos ni siquiera recordaban ver a sus países levantar la Copa Davis. Otros, directamente, no lo habían hecho nunca. Esta competición se ha convertido en los últimos años en una especie de carrera de la ilusión. Aquí no corre quien mejores piernas tenga, sino quien más desee llegar a meta. Australia no levanta la copa desde 2003. Francia, desde 2001. Igual no les parece mucho tiempo (los británicos tuvieron que esperar 80 años) pero sí que lo es tratándose de estas dos potencias. Dos potencias que, además, cuentan con munición más que de sobra para eclipsar a cualquier rival. El cuadro les ha emparejado por la parte alta a los dos, con lo que será imposible ver a ambos en la final. De momento, ya están en cuartos de final, sin pestañear, ahorrando energías, avisando de que éste año puede ser el definitivo.

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