Open de Australia 2017. Oportunidad perdida para la segunda línea

La caída prematura de Murray y Djokovic no fue aprovechada por una pléyade de jugadores ansiosos por alcanzar la gloria.

Kei Nishikori sigue sin ganar un Grand Slam.
Kei Nishikori sigue sin ganar un Grand Slam.

Hay que parece claro. Los últimos 10 años están siendo los mejores de la historia en el tenis mundial. La coincidencia en el tiempo de Roger Federer, Rafael Nadal, Novak Djokovic y Andy Murray, apenas ha dejado opciones para que otros tenistas de gran nivel pudieran materializarlo con un gran título. Solo Stan Wawrinka, hasta en tres ocasiones, Marin Cilic y Juan Martín Del Potro, pudieron colarse en el reparto de gloria del Big Four.

Debe ser desolador pertenecer a esa segunda línea de tenistas que, son conscientes de que en cualquier otra época habrían optado a cotas mucho mayores de éxitos. David Ferrer y Tomas Berdych ven cómo su carrera se evapora sin haber conocido un panorama que les diera alguna opción real por la ausencia de superclases, pero otros muchos ya se relamían al ver a Nadal y Federer en una cuesta abajo sin freno. Pero no. Las viejas glorias volvieron demostrando que tienen cuerda para rato, y lo hicieron justo cuando Djokovic y Murray fallaron y con Del Potro fuera de las pistas, para desesperación de muchos jugadores.

Rafael Nadal y Roger Federer

Este Open de Australia 2017 parecía propicio para que Milos Raonic saliera definitivamente del cascarón. La rapidez de la pista y su experiencia en rondas finales de Grand Slam, le otorgaban la vitola de favorito. Sin embargo, una gripe pareció mermar el rendimiento del de Podgorica, que sucumbió a la solidez de Nadal y se vio sin argumentos ante el juego del balear. Otro joven que parece haber dado menos de lo que podía es Dominic Thiem, algo saturado de partidos y falto de chispa en pistas rápidas.

Aún más decepcionante fue la actuación de Marin Cilic. Se sigue esperando la versión del croata que le permitió ganar en Flushing Meadows, y las decepciones se agolpan irremediablemente en cada comparecencia suya en Grand Slams. El finalista de aquel extraño US Open 2014, Kei Nishikori, también se habrá ido de Melbourne con la sensación de que una oportunidad única se le ha escapado, después de ser sometido por Federer en octavos de final.

Marin Cilic

Los franceses continúan en un desierto de grandes títulos. Jo-Wilfried Tsonga ha rondado en varias ocasiones la gloria, y se esperaba que pudiera hacer algo más en un torneo como éste, en el que no tendria que verse las caras con Murray y Djokovic, dos jugadores de los que parece estar lejos. Pero el de Le Mans no pudo superar a Wawrinka. Además, Gael Monfils se topó con Nadal en octavos de final, poniendo de manifiesto que su mejoría en los últimos tiempos aún no le ha llevado al nivel de los mejores.

David Goffin y, sobre todo, Nick Kyrgios también entraban de soslayo en las quinielas para estar en la pomada. El belga cuajó un partido realmente desastroso frente a Dimitrov, mientras que el caso del australiano parece estar en una órbita distinta y merece capitulo aparte.

Nick Kyrgios

En cualquier caso, ha de resultar desgarrador para esta pléyade de estrellas comprobar cómo se antoja casi imposible brillar con luz propia en los Grand Slams. El Big Four está lejos de desintegrarse a tenor de lo visto en este torneo, y si no hacen mejoras notorias en los próximos meses, los más grandes de la historia seguirán imponiendo su ley. ¿Y tú? ¿Crees que alguno de estos jugadores podrá mejorar sus prestaciones y ganar un título de Grand Slam?

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