Federer agranda su leyenda

Con problemas físicos, tras seis meses de parón y a cinco sets ante Nadal. Roger Federer gana el Open de Australia y logra su 18º Grand Slam. Histórico.

Federer celebra la victoria en Australia
Federer celebra la victoria en Australia

Roger Federer ha logrado su 18º Grand Slam después de derrotar en cinco sets a Rafael Nadal: 6-4, 3-6, 6-1, 3-6 y 6-3. Un partido que tuvo de todo, alternativas para los dos, puntazos, problemas físicos y sobre todo, mucha pero que mucha emoción. Un encuentro que pasará a la historia, no sólo por quiénes lo han jugado y por cómo lo han jugado, sino por lo que ha significado.

Comienzan los dos un poco tensos. A ambos jugadores se les ve un poco lentos a la hora de desplazarse y no demasiado acertados con sus golpes. Quizá los nervios, quizá la frescura, pero no es hasta el séptimo juego cuando no vemos a un Roger muchísimo más agresivo, sorprendiendo, casi como si hubiese sido su táctica el empezar a medio gas para terminar asestando un golpe decisivo en forma de break.

Roger empieza muy serio con sus primeros saques, eso le da una ventaja mayúscula a la hora de poder tirar hacia arriba. Ataca la bola del español muy pronto. No termina Rafa de encontrar profundidad en sus golpes y Federer ahí no duda: ataca. La sensación que deja el primer set es que Nadal todavía no había entrado en el encuentro y que Federer tenía el partido donde quería.

La segunda manga comienza de nuevo con un Roger a una marcha intermedia. Nadal salió herido en su orgullo y a base de derechazos y tiros profundos, empezó a mover a Federer de lado a lado. Más cansado, el suizo no tenía la claridad ni la frescura para posicionarse y tirar su juego de ataque. También se ve afectado su nivel de primeros y sin el saque, su nivel baja enteros. Es Nadal quien lleva la iniciativa y Roger el que va por detrás. De esta forma, set iguales para cada uno y todo por decidir.

Quien fue capaz de imponer su tipo de juego, acabó llevándose cada set anterior. Estaba por ver quién sería capaz de dar ese puñetazo encima de la mesa en el tercero, que apuntaba a ser clave en el aspecto mental. Es Roger quien empieza apretando al resto, en un juego tremendo por parte de ambos, donde la tensión se palpaba incluso a través de la pantalla. Nadal acaba inclinando en ese juego y Federer mete distancia poco a poco. Rafa intentaba cambiar alturas y mover la pelota, pero el suizo empezó a sacar el martillo y el cincel para empezar a esculpir sobrepiques que podrían exponerse en los museos.

Federer tenía claro que la defensa hoy no procedía. Casi nunca tiró el slice de revés, algo que le podría dejar al español la posibilidad de invertirse de derecha y mandar. Roger con su revés hoy siempre intentaba algo. No le importaba fallar, no quería dejarle opciones al español. Roger terminó este set con 18 winners, por sólo 4 de Nadal. Se fue hacia delante con todo y eso se notó en el marcador.

Tendría que luchar mucho Rafa para intentar darle la vuelta a la tortilla. Debía sacar el tenis del segundo set, el mismo que le dio la ventaja de ser él quien tuviera la sartén por el mango. Roger empieza a hacer errores un tanto extraños, se le ve dudar. Nadal observa la situación y comienza a animarse. Cuando el español huele sangre, hay pocos que sepan comerse al rival tan bien como él. De esta forma, arranca con ventaja en este cuarto set. Federer no termina de verse cómodo y acumula más errores, provocados quizá por la tensión, el cansancio y también por el empuje de un Rafa que terminaría forzando el quinto.

Quien rompió primero en los sets anteriores, terminó llevándose el set. Era muy importante salir con fuerza en esta última manga. Roger se fue al vestuario para recibir tratamiento en su aductor y comenzó de nuevo con esa mirada seria que no traía buenos augurios. Rafa empezaría golpeando primero. Break de entrada para el mallorquín.

Aquí aparece de nuevo la versión de Roger que no termina de lograr los puntos de break que tiene. Al igual que en sus anteriores finales de Grand Slam perdidas, dispone de hasta seis pelotas de rotura que le podrían meter en el encuentro, pero no. Nadal jugó más que perfecto esos puntos, siendo agresivo y sacando excepcionalmente bien. Pocos juegan bajo presión como lo hace Rafa.

Pero señores, esto es como si lo escribe Nolan. Crees que ves algo, pero no. Roger logra al fin ese break que tanto buscó y eso le sirve casi como si le hiciera despertar. Empieza de nuevo a lograr aces, a lograr ganadores, a tirar el revés como nunca. Faltaba la música de Zimmer para darle todo el significado. El suizo sacaría para cerrar el encuentro más dramático de los últimos tiempos. Y para que no faltase dramatismo, más si cabe, el punto de campeonato se jugaría en un hawk-eye, que mostró cómo besó la línea esa bola que pasará a los anales de la historia del Tenis.

Roger rompía a llorar. El que les escribe también. 18 grandes. Ampliaba su leyenda, como si le hiciera falta hacerlo más. Sus fans le animaban a Bel18ve. Y Roger, Bel18ved.

Este Federer-Nadal ha sido otra muestra más de esa gran rivalidad que comenzó hace 13 años. No sabremos si volverá a darse de nuevo en otra final de Grand Slam, pero lo que es seguro es que siempre recordaremos este encuentro que tuvo un poco de todo lo que tuvo siempre: intensidad, alternativas, disparidad de estilos, emoción y sobre todo, mucho nivel.

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