Regreso al pasado en Australia

Julio de 2008, Wimbledon. La final masculina está protagonizada por Nadal y Federer. La femenina por Venus y Serena Williams. Hemos vuelto de regreso al pasado.

"Pero Doc, ¿has construido una máquina del tiempo con un De Lorean?".

Es 6 de julio de 2008. Rafael Nadal acaba de ganar a Roger Federer en la final de Wimbledon en uno de los partidos que dicen es de los mejores de toda la historia. El día anterior, Venus Williams había derrotado a su hermana Serena en la final femenina. En dobles, los Bryan se habían quedado en semifinales, pero prácticamente, se reparten entre ellos todos los títulos de Grand Slam y se preguntaban hasta cuándo serán capaces de seguir haciéndolo y si alguien podrá arrebatarles ese poder que tenían.

"Dígame, joven del futuro 2017. ¿Quién llegó a la final del Open de Australia? ¿Cómo? ¿Roger Federer y Serena Williams? ¿Y quiénes son sus rivales? ¿Rafael Nadal y Venus Williams?".

Casi como si viviéramos en 2008, nueve años atrás, llegamos a Australia y nos encontramos con que Roger Federer, Rafael Nadal, Serena Williams, Venus Williams y los hermanos Bryan siguen llegando a finales de Grand Slam. Es muy probable que todos recuerden qué estaban haciendo aquél fin de semana cuando Nadal derrotó a Federer en aquella final en Wimbledon que acabó casi de noche. Imaginen por un sólo momento que su 'yo' del futuro, su 'yo' de ahora, se hubiera aparecido aquél día ante vosotros y os hubiera dicho que nueve años después, se seguiría repitiendo la misma final. ¿Le hubieran creído?

Lo que hemos vivido en este Open de Australia pasará a la historia. Vivir las finales de cada cuadro con tenistas de tanta edad y que tienen tanta importancia en la historia del Tenis es histórico. Roger Federer, 35 años, enfrentará a Rafael Nadal, de 30. Por otro lado. Venus, de 36, enfrentará a su hermana Serena Williams, de 35. En dobles, los Bryan, de 38 años, intentarán lograr otro Grand Slam a sus vitrinas.

¿A qué se debe esto? Un poco de todo. Quizá sea una mezcla de varios factores. El que sea el primer grande del año, muy dado a sorpresas y que los mejores no lleguen en las mejores condiciones; que hayan hecho la pista un poco más rápida, más tipo a esos años donde ellos ya reinaban y más adaptada a su juego; y por supuesto, no puede faltar, el toque del azar. La diosa fortuna que ha hecho que cada uno vaya por un lado del cuadro. Casi, como hecho adrede.

"Nunca pensé que llegaría tan lejos aquí", decía Federer. "Será un privilegio para mí volver a disputar una final de Grand Slam con Federer", opinaba Rafa. "No me importa lo que pase. Gane quien gane, no habrá derrota para mí", declaraba Serena. "Cuando juego contra ella, juego contra la mejor competidora que existe", afirmaba Venus. Frases que suenan a grandeza. Que llevan historia. Que portan recuerdos de un pasado que suenan a presente e incluso futuro.

Este fin de semana será momento para grabar estos partidos y guardarlos en un lugar privilegiado. Para que cuando pasen otros 9 años podamos repasar lo vivido y dibujar una sonrisa recordándolo. Porque lamentablemente, dentro de 9 años será imposible que esto se vuelva a dar.

Y si nos apareciéramos a nuestro 'yo' de julio del 2008 y le contásemos lo que ha ocurrido en este Open de Australia 2017. Fliparía tanto que le podríamos decir la misma frase que Doc le dijo a McFly en la película 'Regreso al futuro': "¡Calma! Sólo es un sueño. ¡Un sueño muy real!". Y tanto que lo es.

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