Entre leyendas

Serena Williams conquista su séptimo Open de Australia y recupera el Nº1. Supera los 22 Grand Slams de Steffi Graf y se queda a uno de Margaret Court.

Con 35 años y 4 meses, Serena Williams ha vuelto a hacer historia. La de Saginaw cerró un Open de Australia perfecto con siete victorias, ningún set perdido y una emocionante batalla ante su hermana Venus Williams como colofón. Su séptima corona en Melbourne (6-4, 6-4) le lleva hasta los 23 Grand Slams como profesional, uno más que Steffi Graf y uno menos que Margaret Court, números que poco a poco se han humanizado desde la irrupción de la estadounidense. Además, por si faltaba algo, Serena recuperá este lunes el número 1 del mundo desplazando a Angelique Kerber, jugadora que hace justo un año le impidió sumar aquí un nuevo éxito. Leyenda viva de este deporte y con hambre todavía para seguir en lo más alto.

Cualquiera diría que en pista estaban dos de los mejores servicios del circuito femenino. Break. Break. Break. Break. Inmediatamente aparecieron aquellos fantasmas que insistían en épocas pasadas que las hermanas Williams apañaban sus finales. Quizá, solo quizá, es que el cuerpo tiembla cada vez al otro lado de la red aparece tu propia sangre. Había dudas en ambas raquetas, sobre todo en la de Serena, quien terminó partiendo la primera Wilson en solo dos juegos. Impactante, un warning a los cinco minutos de partido. Habría que esperar todavía unos minutos para entrar en calma.

Con 3-3, cuando ya los nervios pagaron su factura, salió la Serena de siempre dispuesta a darle un nuevo toque a su querida hermana. Esta era la novena final de Grand Slam que disputaban y ese 6-2 a favor de la más pequeña indicaba una diferencia real en los momentos importante. Sufriendo pero con muchas tablas (después de 20 años en la élite, algo de experiencia tiene), Serena amarró el primer parcial por 6-4 y anunció que hoy no era un día para tener piedad. Ni siquiera estando su propia hermana en la diana.

Sí, es cierto que solamente hay un año de diferencia entre las dos (35-36), pero el momento de forma y la experiencia en este tipo de escenarios siempre acaba abriendo una brecha determinante. El servicio de ambas comenzó a dar sus frutos en el segundo set, por ello que solamente se diera una ruptura en el parcial, cuando la más pequeña, de nuevo con el 3-3, decidió acelerar ante la tentativa de abrazar su primer título del curso. No hizo falta más, suficiente para romper sus propia barrera y fundirse inmediatamente en un abrazo de leyenda con su hermana. No podía ganar las dos, así que tuvo que ganar la mejor.

La cuenta habla ya de 23 Grand Slams, récord en la Era Open y a un solo de los 24 históricos de Margaret Court. Serena, con el alma de campeona de siempre, se convierte así en la campeona más veterana de un torneo de esta categoría y en la más veterana en asaltar (otra vez) lo más alto del ranking WTA. Hubo un momento en que llegamos a dudar sobre si esta mujer todavía guardaba gasolina en el depósito para brillar en su última etapa como profesional. Hoy, lejos ya de toda cuestión, se queda a dos pasitos de situar su sombra por encima de las propias leyes de este deporte.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes