Federer-Nadal: Un capítulo más de esta rivalidad histórica

La final del Open de Australia 2017 nos ha regalado el capítulo nº35 del enfrentamiento más famoso de la historia del tenis. Lo repasamos.

En la final de Australia de 2009 se vivió el momento más emotivo entre Federer y Nadal
En la final de Australia de 2009 se vivió el momento más emotivo entre Federer y Nadal

Todos hablando en la previa del Open de Australia 2017 sobre el más que probable duelo entre Andy Murray y Novak Djokovic en la final del torneo. El enésimo duelo entre ellos por el título australiano. Pero no. La final este año viene marcada por un componente 'vintage'. Un regreso al pasado delicioso, a un pasado no tan lejano donde el tenis giraba en torno a una rivalidad mítica y que catapultó a este deporte a cotas insospechadas y nunca vistas antes. Los dos grandes iconos del tenis frente a frente: Roger Federer versus Rafa Nadal. Será el 35º duelo entre ambos y la novena final de Grand Slam en la que midan sus fuerzas. Hace casi seis años que no se citaban el último día de un Grand Slam. En Punto de Break echamos la vista atrás y repasamos esa magnífica y legendaria historia entre ambos jalonada de partidos inolvidables y que han marcado gran parte del tenis del siglo XXI.

Fue en el Masters Series de Miami de 2004 donde Roger Federer y Rafael Nadal se encontraron por primera vez en el circuito. Era tan solo tercera ronda, para nada una final. Pocos se acuerdan de ese duelo y es que tras ello, nunca se han enfrentado antes de unos cuartos de final, algo lógico por otra parte. Una rivalidad liderada tan firmemente como la que lidera el mallorquín (23-11) no podía tener otro comienzo que el que tuvo. Se impuso a Federer, que apenas llevaba un mes y medio como número1 del tenis, por 6-3 y 6-3, estando Nadal fuera del top 50 aún. Curiosamente, la segunda cita entre ambos llegaría en el mismo enclave. Con tintes mucho más épicos e históricos, ya que se jugaban el título de Cayo Vizcaíno y Federer sobrevivió a dos sets a cero abajo para remontar a Nadal. Solo Fabio Fognini en el US Open de 2015 pudo repetir tal gesta sobre el zurdo balear.

La rivalidad se gestó en cemento, ahí se encendió la chispa, pero fue en tierra batida donde ardió el verdadero fuego de los Federer-Nadal. De los siguientes 9 partidos entre las dos leyendas, 6 de ellos se libraron sobre polvo de ladrillo. Y en su superficie predilecta, Rafa impuso su ley y fue poco a poco minando la moral de un Roger Federer que se sentía por otro lado invencible, un rey del tenis que subyugaba a todos los demás rivales con mano de hierro. La final de Roma en 2006 fue uno de los duelos más recordados en tierra entre ambos. Sin lugar a dudas, el mejor partido que han dirimido sobre arcilla. Nadal salvó dos bolas de partido para imponerse por 6-7(0), 7-6(5), 6-4, 2-6 y 7-6(5) en casi 5 horas de interminable final en el Foro Itálico. A cada partido que pasaba la atracción que suscitaba ese duelo era mayor. El juego de ataque preciosista, de perfección, armonioso y dictatorial de Federer contra la defensa, la lucha, el tesón, la raza y la fortaleza mental de Nadal.

El año 2006 fue sin duda el año en el que más veces se midieron. Hasta seis Federer-Nadal pudimos paladear. Los últimos dos de esa temporada sí cayeron para el suizo. Tras ceder en la final de Roland Garros que había empezado liderando por 6-1, se pudo desquitar en su jardín de Wimbledon donde le coló uno de los tres roscos que le han endosado históricamente a Rafa. En 2007 las cosas se equipararon algo más. Federer pudo por fin doblegar a Nadal en su bastión de la tierra batida y además romper una mítica racha de 81 partidos seguidos ganados sobre esa superficie. Hamburgo fue el escenario de un sorprendente 2-6, 6-2 y 6-0 para el de Basilea. Sin embargo, Roland Garros devolvió a Federer a la verdadera tierra. Nadal le derrotaba allí por segunda vez ganando su tercer título en la capital francesa y evitando una vez más el Grand Slam para el número uno del mundo. Como en 2006, la final de Wimbledon vería de nuevo a los dos indiscutibles dueños del tenis masculino frente a frente. Federer defendería también su propio bastión en la hierba del All England pero con más dificultades que al año anterior, teniendo que agotar las cinco mangas.

La temporada 2008 está marcada a fuego como una de las más históricas del tenis moderno. Fue la temporada en la que Nadal consiguió echar por fin abajo el reinado que parecía eterno de Roger Federer. Los cuatro duelos de 2008 cayeron del lado del español, que dominaba de forma insultante el cara a cara. En la tierra Rafa siguió anulando a Federer en las finales de Montecarlo y Hamburgo. Y para colmo del suizo, en Roland Garros el mallorquín le asestaba un 6-1, 6-3 y 6-0 sin precedentes en la final. Un resultado que Federer ha admitido que tuvo gran culpa un mes después en Wimbledon. En la catedral del tenis Nadal osó a destronar al rey de la hierba e inflingirle su primera derrota allí desde 2002. El denominado por muchos como mejor partido de la historia del tenis acabó casi de noche (sin luz artificial) y con un 6-4, 6-4, 6-7(5), 6-7(8) y 9-7 antológico. No se volverían a ver ese año. La próxima vez que lo hicieran Rafa Nadal sería número uno del mundo terminando con cuatro años y medio de liderazgo de Federer.

Otro momento para el recuerdo entre estos dos jugadorazos se vivió en 2009. Se encadenaron tres duelos muy significativos. La paliza de Nadal en 2008 en París, su victoria épica en Wimbledon y para rematar, su título en Australia al año siguiente de nuevo en cinco sets. Las lágrimas de Federer y el abrazo de consuelo de Rafa tras acabar el partido son de lo más emotivo que se ha visto en la historia de este deporte. Después de aquella final, solo se ha podido ver una más entre ambos en Grand Slam. Federer se desquitaría ese año en Madrid venciendo a Nadal en la final en su primera edición sobre arcilla.

La irrupción de Novak Djokovic en 2011 hizo que Federer y Nadal tuvieran que verse muchas veces en semis, un territorio extraño y al que no estábamos del todo acostumbrados, obviando la Copa Masters, donde Federer prevalecía. La épica no era la misma. En Roland Garros 2011 chocaron por última vez hasta la final de este año en Australia en el segundo domingo de competición. Una final muy igualada pero que volvió a demostrar la solidez del manacorí en tierra y esa bestia negra que siempre ha supuesto para Roger.

En las últimas temporadas la rivalidad ha decaído como consecuencia de la irregularidad de ambos y la omnipresencia de Novak Djokovic en las finales. La tendencia ha sido parecida, prevaleciendo el juego de Nadal sobre el de Federer, quitando contadas ocasiones como la Copa Masters o las semis de Indian Wells de 2012. Ese había sido la anterior victoria de Federer hasta el último duelo entre ambos con el título de Basilea en juego donde el suizo hizo valer su localía para imponerse por 6-3, 5-7 y 6-3 en 2015.

Este domingo volveremos a deleitarnos con el mejor tenis y con el duelo más atractivo y con más solera de la historia. Sabe mejor aún si cabe teniendo en cuenta que no se esperaba ya y sobre todo en estas instancias, justo con los dos regresando de varios meses fuera del circuito. Los números entre ambos quedan así:

Tierra: Nadal 13-2 Federer

Cemento outdoor: Nadal 8-2 Federer

Cemento indoor: Federer 5-1 Nadal

Hierba: Federer 2-1 Nadal

Open de Australia: Nadal 3-0 Federer

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