Serena Williams vuelve a estar arrolladora

En el partido más duro salió la mejor versión de Serena Williams que apabulló por 6-2 y 6-3 a Johanna Konta en los cuartos de final del Open de Australia 2017.

Serena derrotó con un gran tenis a Konta
Serena derrotó con un gran tenis a Konta

Volvió a Serena Williams a su versión más arrolladora e incontrolable. La americana, seis veces ganadora del Open de Australia, derrotó a la británica Johanna Konta por un marcador de 6-2 y 6-3. Serena demostró desde bien pronto estar muy entonada y motivada, sacando a palos a una Konta peleona, voluntariosa y con muy buenas maneras pero a la que le abandonó el saque, algo imperdonable ante una Serena Williams desbocada que accede a sus octavas semifinales en Melbourne donde se medirá a una de las grandes sorpresas del torneo, la croata Mirjana Lucic-Baroni.

Un auténtico cruce de trenes es lo que suponía ver en pista a la americana seis veces campeona del evento Serena Williams y a una de las más firmes candidatas a ganar su primer Grand Slam, la británica Johanna Konta. Ninguna había cedido una manga hasta los cuartos de final. Los primeros compases fueron tensos, con poco ritmo, donde el gran saque de ambas se imponía. Pero poco duró la tranquilidad. Konta empezó a avisar al resto con un juego agresivo y eléctrico magnífico, encontrando golpes ganadores. Serena se había atascado con el saque, desaparecido completamente. Fruto de ello llegaba la primera opción al resto de Konta para romper el saque a la americana. La ex número se aferró y sacó adelante el juego, paradójicamente con un saque directo.

A partir de ahí el impulso de ese juego iba a catapultar a Williams. Los primeros desaparecieron del lado de la británica y Serena no perdonaba, cogiendo ritmo con sus golpes de fondo y aguantándole el exigente cara a cara a Konta, siendo ella más consistente y resolutiva. A la segunda oportunidad la americana se llevaba el 'break' para ponerse 3-1 y confirmarlo posteriormente. El partido se había roto ahí. Serena podía jugar ahora mucho más tranquila al resto. Konta siguió haciendo las cosas bien, no se desanimó. Su mayor problema es que había despertado a la fiera y ésta, al saque, estaba ya intratable. Y también al resto. La británica tenía un cómodo 40-15 para poner el 3-5 en el marcador y meter presión al resto. Sin embargo, Serena encontró la inspiración con la devolución y acribilló literalmente a Konta con primeros y segundos saques, indiferente era. La consecuencia acabó siendo la manga para la estadounidense por un más que contundente 6-2 en 35 minutos. La mejor Serena había vuelto en cuartos de final y ante una rival de verdadero peso.

El partido pintaba realmente encarrilado para la hexacampeona del torneo en el arranque del segundo set. En el primer saque de la británica, Serena disponía de 0-40. Konta sin embargo se aferró y logró levantar todas las bolas de ruptura. Una gran chance había dejado escapar la americana, algo fallona en esos momentos. Konta se creció y acto seguido quebraba el saque de Serena Williams, visiblemente afectada por el 0-40 desperdiciado. La británica se marchaba al 3-1, amagando la opción de un tercer set. No le duraría mucho la alegría. De hecho, ese sería el último juego que se apuntaría la nacida en Sídney. Serena tiró de garra y actitud para recuperar el brío perdido y esta vez sí, aprovechaba un 0-40 para igualar la contienda. Ya nada la frenaría. Sufriría para aguantar su saque en el siguiente juego pero una vez hecho, fue en tumba abierta hacia el triunfo. Los errores de Konta fueron otro empujón para la menor de las Williams. La británica no pudo servir con regularidad en todo el choque y esa fue su mayor losa. Serena cerraba el encuentro a lo grande, en blanco, tirando de grandes servicios para poner el 6-2 y 6-3 en una actuación formidable por su parte y con la que se postula definitivamente como la gran aspirante al título.

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