Juan Mónaco: “Pienso en el retiro todo el tiempo”

El argentino cuenta en una entrevista muy íntima todo el calvario que está sufriendo y habla de lo difícil que es tomar la última decisión.

Con 32 años y en la época actual, la vida del tenista no está ni mucho en su etapa final. Mejor alimentación, más prevención y una estabilidad que hace décadas no existía. Sin embargo, siempre hay casos que se salen del guión. Juan Mónaco es uno de ellos. Sin disputar un partido desde octubre y todavía sufriendo intensos dolores en su muñeca, el argentino expone su lado más personal en esta entrevista para La Nación en la que habla acerca de todo el período de su lesión y deja asomar la opción de una retirada próxima.

La tortura en sí comienza en 2015, cuando su muñeca derecha se rompe en dos. “Cuando me detectaron la lesión hicieron una infiltración que duraba cinco meses. Al quinto mes me volvía a infiltrar y me duraba cuatro; cada vez duraba menos. Me infiltraba puntualmente para partidos de Copa Davis o alguna final, porque no quería sentir ningún tipo de dolor”, relata el de Tandil. “Eso fue desgastando los tendones y cartílagos hasta que un día, de tanto infiltrarme, jugando ese partido en Austria pegué un golpe y me explotó la mano. Un desgarro total. La mano me quedó de tal manera que no podía sostener la raqueta. No podía moverla. La solté y llamé al médico. Sabía que me iba a pasar, pero no esperaba que pasara, y fue jugando un partido que iba ganando”, recuerda.

“Sabía que la mano me quedaría inmóvil”, sorprende el actual número 64 del mundo. “Si me hubiese pasado a los 24 años (y no a los 31) me habría operado, habría parado un año y arrancado de cero. Pero los médicos me decían que si me operaban no garantizaban que pudiera volver a jugar. Era una decisión muy difícil”, asiente el diestro. “Yo sabía que daba ventaja porque me dolía la mano, pero infiltrándome las cosas me estaban yendo bien. Tenía espejos de jugadores que se operaron y no volvieron a jugar nunca más. Juan Martín se había operado de algo así y estuvo tres años parado. Yo tenía mucho temor”, apunta.



Desde entonces, su carrera nunca ha vuelto a ser la misma. “He llegado a despertar a la mañana con la mano tan empastada de tantas infiltraciones, que tenía que abrir la canilla de agua caliente y dejar la mano debajo del agua durante cinco minutos para poder empezar a moverla. Eso lo viví durante cinco meses antes de operarme, todos los días. Me levantaba entre cuatro y cinco veces por noche con dolor de mano. En Copa Davis he llegado a tomar cuatro Dolten de 75 mg para poder terminar un partido de cinco sets. Hice malabares para poder terminar de jugar un partido”, subraya el que fuera top10 hace unos años.

El simple motivo de prevenir antes de curar obligó a ‘Pico’ a bajarse del primer Grand Slam de la temporada. “Fue por la muñeca. Me operé en 2015, tengo que elegir bien el calendario. Era traumático empezar tan temprano la pretemporada, muy exigente prepararme 35 días en una cancha de cemento para jugar solamente el Open de Australia. Con mi equipo de trabajo decidimos esperar un poco más y arrancar la temporada en canchas lentas que es donde menos resentimiento tengo en la muñeca”, asegura el campeón de 9 títulos ATP.

Ahora, después de una década en la rueda, Mónaco sabe que ya le queda poco. “Me voy dando cuenta de que estoy grande. Que son trece temporadas seguidas que estoy haciendo lo mismo, y tengo que encarar la decimocuarta. Ya siento que los más jóvenes vienen ganando terreno y se hace difícil competir con ellos. Me cuesta mucho más recuperarme”, manifiesta el pupilo de Mariano Zabaleta. “Tuve que reinventarme, tratar de tener una nutrición perfecta, viajar con un kinesiólogo a todos los torneos. De los 20 a los 28 años me levantaba, entrenaba tres horas y me podía acostar a las tres de la mañana que al otro día podía entrenar sin ninguna complicación; ahora tengo que buscar variantes como el yoga, dormir mínimo ocho horas”, señala.



Inevitable, por tanto, pensar en la retirada, en la fecha del adiós. “Todo el tiempo. Estoy grande, son muchas temporadas. Todo lo que soñé cuando era chico, lo logré. Fui top ten, representé al equipo campeón de Copa Davis, me entregué a Argentina a representarla en cantidad de series, 8 años ininterrumpidos de Copa Davis sin importar mi calendario. Me pude dar el lujo de participar en Juegos Olímpicos, formar amistades para toda la vida. Tengo reconocimiento, me siento querido y eso es lo que me llevo. Lo que me replanteo muchas veces es si vale la pena seguir esforzándome”, expone el último campeón de Houston.

Pese a todo, ‘Pico’ cerró 2016 con un título y dentro del top100. ¿Pero hasta cuándo merece la pena sufrir? “Es lo que me pregunto. ¿Me sigo levantando a las 7 todos los días? ¿Cómo alimento la motivación para seguir queriendo ser mejor, sabiendo que estoy grande y lo que me cuesta? Me cuesta, porque es algo que hice toda la vida. Me cuesta tomar la decisión. Es muy difícil cuando te miras en el ranking, estás 60 del mundo y entras en todos lados. Para mí sería muy fácil estar 300 del mundo y decir no juego más”, concluye el tandilense.

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