La nueva hornada de tenistas estadounidenses es fruto de la inmigración

Frances Tiafoe, Stefan Kozlov y Michael Mmoh reivindican la importancia de la inmigración en un país como Estados Unidos.

Estados Unidos está dividido. Las elecciones presidenciales que catapultaron al polémico Donald Trump a la Casa Blanca, han generado un poso de escisión en la sociedad estadounidense. El deporte no escapa al discurso de Trump y las reacciones se han sucedido en las grandes ligas de baloncesto, fútbol americano y béisbol. El tenis no podía quedar fuera del debate.

Y es que en la nueva generación de jóvenes talentos que aspira a devolver al país de las barras y estrellas a la cima del tenis masculino, hay tres tenistas que saben perfectamente lo que es llegar con un sueño a Estados Unidos, y poder alcanzarlo gracias a la solidaridad y el cosmopolitismo de este país, aspectos que se ven más amenazados que nunca. Frances Tiafoe, Stefan Kozlov y Michael Mmoh ya han asombrado a propios y extraños con su potencial en la pista, y quisieron concienciar a la gente de que también ellos son inmigrantes, y de la importancia de mantener una sociedad tolerante, abierta e inclusiva.

Frances Tiafoe es el único de ellos que nació en suelo norteamericano, y se puede decir, que lo hizo casi en una cancha de tenis. Sus padres escaparon de las guerras que asolan Sierra Leona desde hace décadas, y encontraron una oportunidad en Maryland. El padre de Frances halló una oportunidad laboral en la construcción de un Centro de Tenis de Alto Rendimiento y eso hizo que Tiafoe creciera en un club de tenis.

Frances Tiafoe

"He compartido muchos momentos con Stefan y Michael porque compartimos algo. Nuestros padres no tenían nada cuando llegaron a Estados Unidos y siempre quisieron lo mejor para nosotros. Se aseguraron de que fuéramos gente humilde, muy buen educada y respetuosos con todos", señala el mejor clasificado de los tres, y que a sus 19 años será top-100 oficialmente a partir de la próxima semana, gracias a haber superado la fase previa y alcanzado la segunda ronda en el Open de Australia 2017, donde perdió con Alexander Zverev.

"No creo que la prioridad de los Estados Unidos deba ser frenar la inmigración", afirma con contundencia el joven Frances. "La gente viene a Estados Unidos buscando una vida mejor y lo último a lo que aspiran es a robar un banco y hacer el mal. Mis padres trabajaron muy duro para sacarme adelante a mí y a mis hermanos, y todo lo que soy se lo debo a ellos", declaró emocionado el flamante top-100.

Stefan Kozlov

Michael Mmoh también tiene sus raíces muy lejos de Estados Unidos. Hijo de un nigeriano y una irlandesa y con pasaporte australiano, Michael nació y creció en Arabia Saudí, donde su padre desempeñaba el papel de capitán del equipo de Copa Davis. Es todo un ciudadano del mundo, que buscó en Estados Unidos la posibilidad de hacer realidad su sueño de ser tenista. "La USTA me ha apoyado mucho, me han dado facilidades para organizarme, los mejores entrenadores... La verdad es que no podría jugar para otro país que no fueran los Estados Unidos", argumentó un hombre que en 2016 ya cosechó grandes triunfos en el circuito Challenger y que cayó en primera ronda del Open de Australia 2017 ante Gilles Simon.

Michael Mmoh

El otro gran baluarte a favor de la inmigración y el cosmopolitismo en el tenis estadounidense, es Stefan Kozlov. Hijo de padres rusos y nacido en Skopje (Macedonia), sus progenitores emigraron a los Estados Unidos buscando oportunidades. Las encontraron, no solo para ellos, sino también para el diamante en bruto que es su hijo y que está siendo pulido desde que era un niño en las mejores escuelas de tenis del mundo. Le está costando dar el salto al circuito ATP y en el Open de Australia 2017 cayó en la primera ronda de la fase previa ante Bhambri, por 6-4 6-1 pero promete dar emociones fuertes en los próximos años.

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