¿Merece Sharapova ser acogida de nuevo en el circuito?

La rusa volverá a la competición un año y tres meses después gracias a invitaciones como las de Stuttgart y Roma. ¿Es ético que tras su positivo goce de este impulso?

El año 2016 ha pasado, ya forma parte de la historia. Y de la historia forma parte el positivo por Meldonium de la rusa Maria Sharapova, que dio a conocer la propia Maria allá por el mes de marzo. Cumplida la sanción que le impuso el TAS de 15 meses, la siberiana estará lista a finales de abril para volver a las pistas. Muchos torneos se están ya pegando por ella, ofreciéndola tarjetas de invitación y a buen seguro importantes sumas de dinero para que acuda a ellos y dé un tremendo impulso a esos eventos. En Punto de Break nos preguntamos en qué medida es ético recibir de nuevo en el circuito a una jugadora que ha hecho trampas, que ha jugado sucio durante años y años. ¿O el tenis le sigue debiendo a la rusa mucho más que la mancha que ella le ha dejado?

El mundo del tenis aplaude y espera con regocijo el regreso al tenis de la gran Maria Sharapova. Mucho se habló de ella en 2016, pero exceptuando el primer mes de competición, el resto no fue precisamente bueno. Recordemos que fue sancionada por dar positivo en un control antidopaje en el Open de Australia de 2016, el último evento oficial que disputó y en el que llegó a los cuartos de final donde cayó una vez con Serena Williams. Sharapova comunicaría dos meses después la noticia del positivo por Meldonium, una sustancia que había consumido de forma regular durante 10 años y que venía a paliar algunos problemas de salud de la rusa. No quedó para nada claro hasta qué punto se benefició de su utilización y hasta qué punto lo usó para su salud única y exclusivamente. La realidad es que fue sancionada, primero por dos años, más tarde y tras el triunfo de la apelación, reducida esa sanción a 15 meses. La mancha en cualquier caso ya había calado en el tenis femenino, muy difícil de borrar viniendo de una jugadora tan carismática y tan importante para la WTA como ella.

Ahora, eso parece agua pasada. Todos se pegan por ella y quieren que esté en sus torneos. El torneo de Stuttgart, sobre tierra batida y bajo techo que se celebra la misma semana en la que acaba la suspensión de la siberiana, le ha ofrecido una invitación que Sharapova ha aceptado, por lo que el evento alemán supondrá el regreso oficial de Masha a las pistas. No ha tardado en seguirle la estela el WTA Premier 5 de Roma, el gran torneo previo a Roland Garros, que también le ha ofrecido una 'wild card'. Y así se irán sucediendo más y más torneos que querrán a toda costa que la antigua reina del tenis femenino irradie con su luz y su 'glamour' las pistas.

Desde el primer momento en el que se hizo oficial la sanción a Sharapova, hubo disparidad de posturas hacia su positivo. La opinión público por supuesto, se abalanzó contra ella. Algunos importantes patrocinadores la abandonaron. Pero otros sin embargo no lo hicieron, entre ellos su marca de raquetas, HEAD, que se mantuvo fiel. Algunos torneos como el de Miami, lugar que se puede considerar una segunda casa para Masha, no retiraron los carteles promocionales del torneo con su foto. La WTA ni informó de la noticia en su web y siguió durante todo el año utilizando su imagen en las intros previas a las retransmisiones.

Y es que, si bien Sharapova ha dañado mucho la imagen del tenis y ante todo, ha infringido las reglas, le ha dado al tenis femenino mucho y más. Cualquier otra jugadora, incluso que haya estado en el top 10, pero con menos tirón que la rusa, hubiera sido condenada al olvido. No solo ya durante su período de sanción sino posteriormente. Ni mucho menos hubiera tenido las facilidades de Maria para volver y además, esos 'premios o incentivos' por aparecer en los torneos. Hubiera tenido que ganarse el ranking de manera absolutamente humilde, desde los bajos fondos y con un aura de trampas y dopaje alrededor nada favorecedor.

¿Lo de Sharapova es injusto? Desde un punto de vista estrictamente tenístico, sin duda. Son sonrojantes las ayudas que está recibiendo para recuperar su antiguo estatus. Porque no viene de una lesión, viene de una merecida sanción. Pero el tenis y por extensión aquellos que lo sostienen y lo explotan, viven de los pingües beneficios que genera. Y Maria Sharapova, independientemente de sus resultados, ha sido uno de los mayores activos de la WTA, de muchas marcas asociadas al tenis y del propio tenis durante años y años. Ella y Serena Williams han sido los grandes pilares del circuito WTA en una época donde el tenis masculino ha vivido su época dorada con el 'Big Four'.

Con esta perspectiva, cómo no arropar a la rusa, cómo no cuidarla como oro en paño y desvivirse por su presencia. Sharapova ha hecho mucho daño al tenis, pero digamos toda la verdad. El tenis femenino ha ganado mucho con ella, con o sin su Meldonium. Posiblemente no sea el mensaje más adecuado para las nuevas generaciones, una estrella caída que a pesar del dopaje sobrevive y sigue estando solicitada. Fue una desgracia y una pésima noticia para el tenis su positivo, pero quizá no toque tirar piedras contra el tejado de uno. La rusa se dejó durante años y años la piel en las pistas, no ha sido solo una jugadora con gran apariencia y un excelente marketing. Una de las pocas jugadoras que han atraído más gente a un partido de chicas que muchos partidos de hombres. Es hora de quedarse con todo lo bueno que hecho Maria por el tenis. Porque ha sido mucho.

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