Djokovic inicia la reconquista

El serbio defiende el trono en Doha y empieza la temporada mandando un mensaje claro a Andy Murray: “Quiero volver a ser el uno” 

Novak Djokovic ruge tras un punto de la final
Novak Djokovic ruge tras un punto de la final

La temporada 2017 arrancó de la misma forma en la que se cerró 2016, con un Novak Djokovic versus Andy Murray, el número 36 de su rivalidad. Los dos mejores jugadores del planeta pactaron en el ATP 250 de Doha llegar hasta la última ronda y continuar con su particular disputa por el número 1 del mundo y por depositar el primer botín del calendario en sus arcas. Era el británico quien traía la tendencia positiva (racha de 28-0) pero era el serbio quien defendía corona en Catar. Finalmente fue el balcánico quien encontró la fórmula del éxito (6-3, 5-7, 6-4), aunque para ello necesitara cuatro pelotas de partido. La batalla por el número continúa y ninguno de los dos piensa retirarse de la carrera..

El primer set era clave y la pregunta estaba en el aire. ¿Seguiría Murray con su aura invencible? ¿Volvería Djokovic a gobernar al escocés? Porque poco importa la manera en la que lleguen estos dos hombres a su cita, cuando se miden el uno contra el otro todos los factores cambian. Se exprimen, se exigen y se obligan a sacar su versión más robótica si realmente desean el triunfo. Pareció ver algo de cansancio mental en el británico y es por eso que el de Belgrado empezó disparando primero. Fue un 6-3 algo frío, bastó un quiebre para firmarlo y en el trayecto no dejó demasiadas cosas que destacar. Faltaba algo de emoción, pero Novak no estaba para dramas.

La reanudación continuó por los mismos derroteros, con un Andy incapaz de tumbar a su oponente y un Novak crecido, cargado de orgullo, con ganas de recuperar el mago de la sartén. De nuevo break, de nuevo para el balcánico y la opción con 5-4 de cerrar el chiringuito. Hasta tres bolas de partido llovieron en la central de Doha, dos menos de las que gozó Fernando Verdasco en semifinales. Todas tuvieron la misma suerte: ninguna. Con una determinación monstruosa y una valentía impropia de la situación, el número 1 del mundo cerró los ojos y dibujó sus mejores golpes de la tarde. Pero el golpe moral no acaba ahí, sino que luego Murray sería capaz de igualar la contienda con un 7-5 de película.



Al final lo acabó pagando la raqueta, aunque jamás se llevaría la pobre herramienta tanto dolor como el que recibió Novak. Seguramente que se acordaría de las cinco vidas que tuvo el día anterior, pero enfrente hoy no estaba el número 42 del mundo. Se fue al banco cabizbajo, pensativo, bastante descolocado y algo perdido. Mientras tanto, el escocés levantaba el puño, buscaba a su oponente y buen amigo desde hace años. “Todavía no me tienes”. El tercer set revelaría quién sería el cazador y quién el cazado.

Andy estaba vivo, ahora tocaba sobrevivir. Tanto esfuerzo le llevó equilibrar el marcador que entró algo pesado en la manga definitiva, superado en cierta manera por la adrenalina, temeroso de estropearlo todo en un inicio desajustado. Ese miedo, aunque esté latente, se nota en una pista de tenis. Lo vio Novak y apretó. De nuevo la vida quiso regalarle una situación favorable, 5-4 al servicio. ¿Os suena? No fallaría esta vez. Abrazo en la red, risas compartidas y agradecimiento al público presente. El de Belgrado revalidada el título en Doha, arranca la temporada levantado su 67º trofeo ATP y, por encima de todo eso, refleja que todavía tiene hambre para ocupar la azotea del ranking. Buena noticia para el tenis, mala para Andy.

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