Brisbane tendrá nuevo campeón

Milos Raonic vio cómo el sueño de alcanzar su tercera final se rompía ante Dimitrov. El búlgaro peleará por el título ante Nishikori.

Grigor Dimitrov celebra su pase a la final
Grigor Dimitrov celebra su pase a la final

El torneo de Brisbane definió su final de esta temporada con sendas sorpresas en sus partidos de semifinales. Primero Kei Nishikori maniató a Stan Wawrinka tras un primer set muy disputado y un segundo algo más relajado. Más tarde, el vigente campeón, Milos Raonic, sucumbía ante un iluminado Grigor Dimitrov que le superaba en todos los sentidos.

El primero en disparar fue Kei Nishikori. El japonés llevaba ya unos años buscando la final en la Pat Rafter Arena pero entre Murray, Hewitt y el propio Raonic se habían encargado de evitarlo. Pero en 2017 la historia iba a ser diferente. En esta ocasión sería Stan Wawrinka quien se vistiera de último escollo de cara a la lucha por el título, un rival que solamente aguantó un asalto. El de Lausana desperdició tres pelotas de break en el segundo juego y aquello lo pagó en un tiebreak muy desigual. En el segundo parcial se acabó la disputa, siendo el de Shimane el dueño de la batuta hasta el pitido final.

Wawrinka no pudo aguantar los ganchos del tenista asiático, como tampoco los vio venir Milos Raonic ante Dimitrov. El actual campeón llegaba con el espíritu a prueba de bombas después de tumbar al mismísimo Nadal, aunque enfrente se topó con un jugador tocado por una varita mágica. El oriundo de Haskovo jugó con su rival, imponiéndose tanto en los restos como a la hora de servir. Dejó golpes para la galería, cerró su segundo triunfo ante un top10 en dos días y reveló una nueva identidad muy diferente a la mostrada los dos últimos años. Dimitrov vuelve a brillar con luz propia y ya solo le queda un foco que conquistar esta semana.

El H2H de cara a mañana no es nada amable con Grigor: 0-3 en contra de Nishikori. Aunque los ritmos que han ido marcando esta semana nada tiene que ver con tal balance. Con un despliegue espectacular de golpes y recursos, Dimitrov refleja volver a ser aquel jugador que en 2014 amenazó con comerse el mundo. Por su parte, el oriental no ha cambiado nada en su raqueta, sigue siendo la misma amenaza de siempre, aunque por momentos algo vulnerable. Será la segunda gran final del calendario y la coronación de un nuevo campeón en Brisbane.

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