Eugénie Bouchard, ¿ante su última oportunidad?

Eugenie Bouchard acaba de cambiar de entrenador y valora sus objetivos de cara al 2017, en el que definirá qué tipo de tenista quiere ser.

No son pocos los ejemplos de juguetes rotos en el circuito WTA. Jugadoras con un talento desbordante pero que al llegar a la élite se pierden en menesteres extradeportivos y pierden fuelle sobre las canchas. Eugénie Bouchard apunta peligrosamente a convertirse en eso. Y es que la canadiense es un auténtico fenómeno mediático, auspiciado por sus apariciones en ámbitos de moda e intensa actividad por redes sociales.

Con tan solo 19 años, la canadiense cuajó un año excepcional, resumido en tres resultados: semifinales en el Open de Australia y Roland Garros y final en Wimbledon. Además, se proclamó campeona en el torneo de Nuremberg. Su juego polivalente y vibrante así como su simpatía dentro y fuera de las pistas, hizo correr ríos de tinta que destacaban el fenómeno de Eugénie. Dos años después, quedan muy lejos aquellos momentos de gloria efímera, viendo recluida a la posición 46 del ránking WTA a la canadiense, e incapaz de competir contra las mejores.

Eugénie Bouchard llegando a Brisbane

Nick Saviano, Thomas Hogstedt, Sam Sumyk y Jimmy Connors intentaron que la canadiense canalizara su potencial sobre la pista, y se centrara en el juego. Con el sueco Hogstedt estuvo unos meses en 2016, más preocupada por afinar su puesta a punta física con Gil Reyes que por hacer progresos técnicos y tácticos. Ahora, después de un año repleto de destellos que no han podido materializarse en resultados brillantes, Bouchard vuelve a confiar en el sueco.

"No es cuestión de si voy a volver a la élite, sino de cuándo lo haré", señaló una Bouchard muy optimista en unas declaraciones recogidas por Fox Sports Australia. "Mi objetivo es ganar un Grand Slam pero hay que ir paso a paso", dice la finalista en los torneos de Kuala Lumpur y Hobart, aunque no pudo sentenciar al caer frente a Elina Svitolina y Alizé Cornet, respectivamente. "Estoy contenta de trabajar con Thomas Hogstedt, hay una energía positiva entre nosotros", declaró una Bouchard perdida en busca del entrenador ideal. "Pasé buenos momentos con él a inicios de 2016", pero eso no evitó que le despidiera para volver a contratar a Nick Saviano.

Thomas Hogstedt con Bouchard

Esta espiral de inseguridad y continuas idas y venidas en la gente de su entorno, no parece dejar que la canadiense practique su mejor tenis. Al no ser cabeza de serie por su bajo ránking, no será fácil que progrese a últimas rondas en los primeros torneos del año. Su primera parada será en Brisbane. "Australia es mi país favorito para visitar. Tengo muy buenos recuerdos tenísticos aquí y por fortuna voy a estar durante un mes compitiendo", argumentó Eugénie. "El torneo de Brisbane es muy exigente; desde el inicio el nivel que te encuentras es como de tercera ronda de Grand Slam, así que tengo que estar preparada".

Palabras alentadoras, pero a las palabras se las lleva el viento si no son reafirmadas con hechos. Bouchard ha de olvidarse de su imagen y todo lo que se genera en torno a ella, para entrenar duro y mostrar una actitud constructiva en lo tenístico. Si lo logra, volverá a ser una jugadora de referencia ya que tiene talento de sobra para ello.

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