“Carlos tiene todavía dos temporadas para alcanzar la excelencia”

Tomy Arias, nuevo técnico de Carlos Boluda, analiza la evolución del alicantino desde que están juntos. “Ha pegado un cambio brutal”.

Carlos Boluda durante un entrenamiento
Carlos Boluda durante un entrenamiento

Desde hace muchos años venimos escuchando el nombre de Carlos Boluda como uno de los jugadores más prometedores del panorama tenístico español. Tal fue el ‘boom’ desde su etapa júnior que las expectativas superaron a la realidad, rompiendo por momentos un juguete que nos vendían como éxito seguro. Hoy Carlos ya no es un niño, ya tiene 23 años pero no ha perdido la ilusión por hacer del tenis una profesión, la profesión de su vida. El 2017 le traerá al alicantino un nuevo proyecto para darle un giro a su carrera. Su nombre: Tomy Arias. El técnico vasco ha decidido apostar por él y demostrar que aquella joya que nos cautivó siendo un crío todavía guarda mucho talento en su interior. Con Punto de Break se sienta para contarnos cómo empezó todo hace cinco meses y hacia dónde se dirigen sus caminos.

Lleváis trabajando desde agosto, es poco tiempo pero, ¿qué sensaciones tienes?

Hemos estado trabajando durante cinco meses pero las sensaciones ya son muy buenas. Desde el principio, tanto uno como otro, sabíamos los aspectos que teníamos que incorporar a su juego y su sistema de trabajo, así que llevamos en esa línea todos los días, insistiendo en esos aspectos. Poco a poco se está viendo que Carlos está consolidando toda esta evolución y, evidentemente, su rendimiento ha subido mucho.

A pesar de que todavía no ha dado el paso al profesionalismo, Carlos es un jugador que en España ya tiene su propia historia. ¿Te dio respeto ponerte al frente de un proyecto tan grande como él?

Lo primero que tengo que decir es que, independientemente del éxito, para mí un jugador profesional es aquel que se levanta cada mañana a ejercer su profesión y que se deja el cuerpo y el alma en el intento. Ahora estamos trabajando para que esa profesionalidad pueda alcanzar su máximo rendimiento y que Carlos pueda obtener sus metas y objetivos en un futuro.

En cuanto a la otra cuestión, pienso que la palabra no es ‘respeto’, ya sea Carlos o cualquier otro jugador. Yo lo relaciono siempre a tres palabras clave: orgullo, responsabilidad e ilusión. Orgullo de que una persona con un bagaje profesional importante haya confiado en mí para esta nueva aventura. Responsabilidad de jugar con los sueños y expectativas de jugadores profesionales, lo que me obliga a hacer las cosas de la mejor forma que sé para que él pueda desarrollar todo el potencial que guarda. Y finalmente ilusión, la de empezar un nuevo proyecto donde encontrar nuevos retos, lo cual representa una fuente de motivación.

¿Cómo han sido tus experiencias anteriores con otros jugadores?

Empecé en mi tierra (País Vasco) como entrenador hace ya 32 años llevando MiniTenis pero también competición. Luego en 2007 empecé a viajar en el circuito con Andoni Vivanco y empecé a ser coach profesional. Siempre a nivel individual, nunca en Academias de competición. También he estado con Guillermo Alkorta, Pedro Clar y por último, hasta 2012, con Guillermo Olaso. A partir de ahí fundé mi empresa, TennisYou, una consultoría deportiva especializada en tenis donde ayudar a entrenadores, jugadores e incluso a padres.

Hasta Carlos, la verdad, es que llegué de casualidad. Un día me acerqué a los Futures que se juegan en el norte y el primer jugador que vi fue Carlos. Me acerqué a conversar con él sobre tenis y se dio un muy buen feeling entre los dos, le gustó la forma de pensar que tenía y me propuso entrenarlo. Así de sencillo.

Tienes una consultoría, una Academia (ProTennis Team) y ahora además eres entrenador personal ¿cómo vas a compaginarlo todo?

En cada proyecto que me embarco pongo lo máximo para que la gente que ha confiado en mí quede satisfecha con lo que recibe. En el caso de Carlos lo tengo muy fácil porque me motiva muchísimo y la intensidad que voy a poner es el 100%. Es cierto que con él sí que he notado que el número de focos es mayor respecto a otros jugadores, el nombre que sigue teniendo Carlos, la atención y cariño que guarda de muchísima gente.

Con el tema de todas las actividades que tengo ahora mismo, te puedo garantizar que soy un animal de pista y lo que realmente me motiva es el trabajo con los jugadores profesionales. Entrenar cada día, exprimirnos los dos, viajar con él, ser partícipe de sus éxitos, acompañarle cuanto las cosas no salgan… esa es la parte del tenis que más me gusta, pero sin dejar el resto de lado. Como la gente me suele decir: el primer día que me puse a trabajar en tenis fue el último día que trabajé. Es una pasión.

Después de todo lo que ha pasado, ¿cómo está ahora mismo Carlos? ¿Le ves preparado para dar el salto definitivo?

A Carlos le apasiona lo que hace. Es una persona con ganas de entrenar, con un talento natural evidente, tanto genético como en la capacidad de trabajo. Para mí el talento es dedicarle un montón de horas a entrenar, no conseguir tus metas y, al día siguiente, volver a meterte en una pista para romper tus límites. Si algo vi en él cuando empezamos a trabajar fue esperanza, hemos conseguido un vínculo muy importante de respeto y confianza, de ser equipo. Creo que con esa mezcla de talento, trabajo y tranquilidad vamos a conseguir firmar una buena temporada y conseguir los resultados que nos estamos marcando.

El nuevo Nadal’, qué daño hizo esta frase en su momento y qué daño sigue haciendo. ¿Puede un jugador recuperarse al 100% de una presión desde tan joven?

Nos gusta mucho comparar a la gente, poner etiquetas en seguida y claro, cualquier copia siempre es peor que el original. En este caso, comparar a cualquier jugador con Rafa Nadal es totalmente desproporcionado e injusto. Cada jugador debe hacer su camino y tenemos que dejarle recorrerlo. Una palabra clave en este sentido es ‘relativizar’, ya sean victorias, derrotas o grandes contratos. A Carlos se le encumbró en exceso por los grandes triunfos que tuvo desde pequeño y al final eso le provocó más daño que beneficio. Es un proceso, quizá inevitable, pero hay que superarlo. Tenemos que ir poco a poco con él hasta que el jugador encuentre su momento.

Son 23 años y todavía en el circuito de los Futures. Está claro que puede pasar cualquier cosa pero, ¿puede ser que ya sea tarde para vivir del tenis?

Nosotros llevamos cinco meses trabajando y la progresión que yo he visto en él ha sido brutal. Veo otro tipo de jugador al que yo me encontré en aquel Futures. Lo que te dice la competición, más allá de ganar o perder, es qué cosas son correctas en tu juego y qué cosas debes mejorar. Cada día habrá un jugador enfrente que intente sacarte tus carencias en la pista. Si tú no estás jugando ATP’s y estás en los Futures es porque hay algo en tu juego que debes modificar o incorporar a esas cosas buenas que ya tienes. Lo que hacemos es fijarnos en lo que hacen los jugadores del top100 e intentar añadirlo para acercarnos a ellos. En cuanto a Carlos yo estoy convencido de que tiene todavía un par de temporadas por delante para alcanzar la excelencia en su juego, esa confianza le ha hecho ver a Carlos que realmente puede. Esto es lo que nos mueve.

Ahora mismo Carlos está en el top600, el mismo ranking que tenía con 18 años. Todavía sin debutar a nivel ATP y sin victorias en circuito Challenger, ¿qué le falta para dejar atrás esta primera etapa tan dura?

Carlos cuanto entró en el circuito de los Futures tenía unas expectativas desproporcionadas por todo lo que había conseguido antes y esas cosas a veces te hacen dudar y detienen tu progresión. Las lesiones también han sido un calvario en su carrera impidiéndole completar una temporada regular sin dolores. Carlos tiene su estilo propio de juego y yo lo respeto, pero hoy en día hay un factor unánime en todos los jugadores que están en la élite: todos son agresivos desde el fondo. Ahora mismo la agresividad y la potencia son aspectos fundamentales, llevar la iniciativa para dominar al contrario. Todo esto es lo que estamos trabajando a nivel técnico-táctico para marcar la diferencia.

Sé que también estáis trabajando con Vicente Cuairán el factor mental dentro y fuera de la pista. ¿Cómo lo enfocáis?

Yo siempre he tenido claro que teníamos que cubrir cuatro áreas específicas del jugador: técnica, táctica, física y psicológica. De estas cuatro, una de las más desconocidas es la psicológica. Si tienes las otras puedes llegar a ser un buen jugador, pero solo quien tenga la cuarta podrá llegar a ser el mejor jugador que pueda ser. Dominar el pensamiento, la ansiedad o ser tu mejor aliado y no tu peor enemigo son factores clave durante un partido. Esta área habría que inculcarla desde pequeño, sinceramente, de la misma forma en la que se trabaja una derecha. En cuanto a este proyecto, no dudé ni un instante en contactar con Vicente para que nos ayudara en este aspecto, alguien que ya le está auxiliando en diversos entrenamientos. Sobre todo para curar y librarse de esos temas enquistados que puedan estar en su cabeza, pero también el tema de la concentración, ansiedad o aceptación de los errores.


Está claro que el objetivo siempre es mejorar, evolucionar, pero quiero ir más allá. En el caso de Carlos, ¿son los resultados más importantes que quizá en otro jugador que no haya pasado por tanta ansiedad?

No nos vamos a engañar, en el tenis profesional los resultados y subir en el ranking son factores muy importantes para hacerte fuerte y coger confianza. Pero esto no deja de ser una consecuencia directa por tener un nivel de juego alto. Si a Rafa Nadal ahora le quitan todos sus puntos y tuviera que empezar jugando previas de Futures, en un año volvería donde estaba porque el nivel de juego lo tiene y eso es lo que te da puntos en el ranking.

Habéis movido la base de operaciones de Madrid a Alicante, ciudad natal de Carlos. ¿Es el inicio de una larga colaboración?

Dos años podría ser un tiempo razonable para ver dónde nos podemos situar tras un período de tiempo, relativamente amplio, para haber consolidado todos los aspectos que ahora mismo estamos desarrollando. A finales de 2018 conversaremos para ver un poco la motivación de ambos, aunque a finales de 2017 también veremos nuestra evolución y será lo que marque nuestro futuro, ya sea juntos o en caminos separados. Yo desde luego trabajo con la ilusión de que las cosas vayan pronto hacia arriba y permanecer muchos años al lado de Carlos.

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