James Blake, leyenda dentro y fuera de las pistas

El polifacético James Blake recientemente se ha sumado a un proyecto de la USTA, que aúna educación y deporte para jóvenes desfavorecidos.

Caer para luego levantarse. Así ha sido la vida de James Blake y es por ello por lo que este hombre criado en Harlem demuestra una conciencia social más que notable. La Asociación de Tenis de los Estados Unidos (USTA) puede congratularse de contar entre sus filas con un representante de lujo como es el otrora número 4 del mundo y ganador de la Copa Davis en 2007 junto a Andy Roddick y los hermanos Bryan. Tras retirarse en 2013, se podía deducir que Blake tendría un papel esencial no solo a nivel deportivo, sino también social.

Y es que a sus 36 años, James es un firme adalid de la necesidad de proveer un sistema educativo integral y cohesionado a todos los estamentos de la sociedad estadounidense, asegurando a los jóvenes un futuro más allá de los problemas en la calle, amplificados por la inseguridad reinante en los últimos tiempos para la comunidad negra. "Mi objetivo es utilizar mi imagen y la influencia que pueda tener, de la manera más efectiva. Quiero ayudar a la gente que lo necesita lo máximo que pueda", declara el presidente de la Fundación desde febrero de 2015.

James Blake en un acto con USTA Foundation

James provenía de una familia humilde y tuvo la oportunidad de dedicarse al tenis gracias al programa Harlem Junior Tennis & Education Program (HJTEP). Entró cuando tenía cinco años solamente, y su esfuerzo día a día le valió para costearse un sistema educativo de calidad que pudo combinar con su faceta deportiva. Los valores de deportividad, compañerismo y disciplina que aprendió durante la década que formó parte de este programa, marcaron mucho a un Blake que quiere plantear algo similar ahora con la USTA, teniendo un alcance a nivel nacional.

El estadounidense fue padre nada más terminar su carrera, y su amor por los niños le llevó a involucrarse en este proyecto. No es el único en el que está inmerso, ya que Blake es un consumado activista en la recolección de fondos de ayuda para la investigación contra el cáncer con su asociación Thomas Blake Senior Memorial Cancer Research Fund. Lleva el nombre de su padre ya que la creó después de que éste falleciera en 2004 por un cáncer de estómago.

James Blake

Su carrera estuvo plagada de episodios rocambolescos y desgraciados, como un herpes que le paralizó el lado izquierdo de la cara al afectar al sistema nervioso, una rotura de vértebras al golpearse contra el palo de la red en un entrenamiento con su compatriota Robby Ginepri y una fractura de menisco en 2010. James superó estos problemas y volvió a las pistas siempre más fuerte, destapándose como uno de los jugadores más resilientes de la historia.

Estas malas experiencias han curtido al estadounidense, que tiene voz y voto para erigirse en un idóneo consejero para los más jóvenes. Publicó un libro en 2010 que batió récords de venta, convirtiéndose en una referencia en cuanto a libros de autoayuda y coaching se refiere (Breaking Back: How lost everything and won back). Cómo perderlo todo y recuperarlo de nuevo; así es la vida de Blake y aspira a poder ayudar a los más jóvenes en aras de facilitarles un proyecto de vida.

James Blake y Michelle Obama

Su función no es solo la de ser la cara visible de la USTA Foundation en diversas galas y eventos, sino que lo que más le apasiona es organizar encuentros, contactar con escuelas, hablar con los niños, y en definitiva, involucrarse en un proyecto del que se siente muy partícipe. "Su ayuda en la captación de fondos es clave", dice de él David Slade, Director del Área de Desarrollo de la USTA. "Ha captado 15 millones de dólares en apenas tres años, y eso ha permitido hacer muchísimos avances y ayudar a una gran cantidad de gente".

La buena marcha del proyecto, ha hecho a la USTA involucrarse en ayudas para otros sectores, como veteranos de guerra, personas con movilidad reducida y militares retirados prematuramente. Se han costeado becas escolares por valor de 22 millones de dólares, ostentando una influencia más que notable en el devenir del sistema educativo y deportivo estadounidense. Andy Roddick y Andre Agassi tienen proyectos de calado educativo también, lo que pone de manifiesto una conciencia social muy importante de los tenistas de élite estadounidenses de los últimos decenios.

James Blake en un acto de USTA Foundation

Padre de dos niñas, Blake vive en California y trabaja a tiempo completo y rebosante de ilusión para la USTA Foundation y otros proyectos caritativos, teniendo muy presente que la educación es el único camino para la felicidad y el bienestar social. "Esto es lo mejor que puedo hacer ahora mismo, es realmente lo que quiero hacer, y espero poder desempeñar esta labor con mucho éxito y durante mucho tiempo", declara Blake con la satisfacción de sentirse importante.

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