Duarte-Güell, una combinación que ilusiona

Javier Duarte nos explica su nuevo proyecto de cara a 2017. “Edu es un puzle sin resolver, pero tiene todas las herramientas para armarlo”.

Edu Güell y Javier Duarte durante un entrenamiento
Edu Güell y Javier Duarte durante un entrenamiento

Con 57 años y más de dos décadas como entrenador, Javier Duarte ha decidido escribir un nuevo capítulo en su historial. El técnico catalán trabajará en 2017 con Eduard Güell, un jovencito de 18 años que lleva prometiendo emociones fuertes desde que saliera campeón de Europa y de España hace un lustro. El hombre que llevó a Álex Corretja o Alberto Berasategui al top10, el mismo que levantó como capitán la primera Copa Davis de España, cumple ahora mismo un mes de colaboración con el tenista de Roses y con Ricard Cesari (preparador físico), una combinación que ha comenzado a fraguarse en Barcelona y que no se pone límites en el futuro. ‘Dudu’ recibe a Punto de Break para charlar acerca de sus metas e intereses la próxima temporada.

Año nuevo, proyecto nuevo. Cuéntame cómo llegas hasta Edu.

Los primeros meses del año estuve entrenando con Christian Garín pero lo dejamos porque la cosa no iba como yo quería. Entonces contactó conmigo Albert Molina (manager del jugador) para ver si me interesaba la opción. Evidentemente yo lo tenía visto, sabía quién era, pero quedamos durante tres días para jugar, conocernos bien los dos y ver si nos apetecía empezar a trabajar. Así lo hicimos y así decidimos iniciar este nuevo proyecto.

Con 18 años y todavía sin debutar en la ATP, hay gente que nunca pudo verle jugar. ¿Cómo es Edu como tenista?

Deportivamente es un puzle sin resolver, tiene todas las herramientas pero hay que armarlo. Hay que juntar todo eso, encontrar un patrón de juego claro y trabajar muchas horas. Si lo quieres desglosar golpe a golpe, evidentemente tiene que mejorar en todo, pero tiene un saque correcto, aunque habría que mejorar el segundo servicio, tiene una buena derecha, desde atrás es bastante sólido en ambos lados pero le cuesta un poco caminar hacia delante a volear. Es un jugador bastante completo que puede jugar en todas las superficies.

¿Y en lo personal?

A mí me parece súper buena gente, muy disciplinado y trabajador. Como cualquier chico que con 15 años gana bastantes cosas y luego pasa un par de años en la sombra porque su tenis no fluye de la forma en que pensaba, uno pierde ligeramente la confianza. En cierta manera, esto es lo que hay trabajar, ayudarle a nivel individual en todos los aspectos. Lo mejor es que le encanta el tenis y aspira a ganarse la vida con este deporte.

Hablamos de un jugador muy joven que además es español. Supongo que, como tantos otros, estará aburrido de escuchar la coletilla del no-relevo generacional a los Nadal, Ferrer y compañía. ¿Se sufre la presión ya a estas edades?

Te puedo asegurar que cualquier chico de esta edad, que está tan abajo en la clasificación, no siente ninguna presión sobre si hay relevo de Nadal o no lo hay. Ellos están en otra liga. Edu lo que quiere es demostrar que sirve para jugar al tenis e ir mejorando paso a paso. Se puede sentir presión en su autoestima, en si puede o no llegar, pero nunca pensando en si él es el relevo o no. Esto es un camino largo, como la Facultad, no se puede hacer 5º de carrera sin pasar por 1º. Luego hay gente que es muy inteligente y puede hacer dos cursos en uno y hay gente que repite curso. Aquí se trata de aprobar cada asignatura cuando toca y no sentir la presión de avanzar más rápido de la cuenta.

Vuestra primera etapa será recorrer el universo de los ITF. ¿Realmente está tan contaminado este circuito?

En los Futures encontramos tres tipos de jugador. El primero es gente como Edu, jóvenes que empiezan a competir aquí porque no les queda otra para ganar sus primeros puntos ATP. Luego están los jugadores que se mueven entre Futures y Challengers pero no llegan a las previas ATP, un perfil más entre 20-24 años. Y luego ya, como evidentemente no todo el mundo puede llegar, gente que se tira jugando Futures toda la vida, movida por intereses totalmente distintos. Más que contaminado por el tema de las apuestas, está más contaminado a nivel tenístico por toda la gente que contiene. No es muy recomendable estar en Futures más de cinco años, en un par de años habría que abandonar esta etapa para pasar a los Challenger.

Carreño, Garín y ahora Güell, gente muy joven. ¿Qué ventajas y desventajas tiene tratar con este tipo de jugadores respecto al prototipo de tenista veterano que ya tiene su ego creado?

Yo empecé con Álex (Corretja) con 11 años y con Alberto (Berasategui) con 15 años. Con Pablo (Carreño) empecé con 17 pero luego también he estado con Tommy (Robredo) después de ser Nº5 o con Carlos Costa tras ser top10. Yo siempre digo que he trabajado con cuatro top10 y con Pablo, que ahora está recogiendo sus frutos, puede que también lo logre en un par de añitos.

Es totalmente distinto trabajar con un top10 que te llama porque se ha ido para atrás y confía en ti para regresar arriba. Es mucho más complicado acoger a un junior al que todavía tienes que formar como jugador, aunque yo me siento muy orgulloso de haber hecho dos top10 como Álex y Alberto. ¿Ventajas? Lógicamente el tema económico se incrementa con los de arriba. A nivel de montar a un jugador como tú crees es mucho más fácil si lo coges pronto y no está maleado.

Por cierto, increíble el salto de calidad de Pablo (Carreño) esta temporada. ¿Qué cambios has visto en él a cuando trabajasteis juntos?

Pablo tiene un trabajo de base excepcional hecho por Miguel Sánchez Dopico. Luego lo cojo yo durante seis años y creo que hacemos un trabajo fantástico. Sinceramente, el salto que ha dado esta temporada yo lo esperaba en el último año que estuvo conmigo, pero por circunstancias no lo pudimos hacer. El equipo que lo ha cogido ha hecho un muy buen trabajo y hay que felicitarlos a ellos y también a Pablo, que creo que también ha puesto un poco más de él mismo y ha demostrado que puede jugar sin mí. Yo le enseñé precisamente a eso, a no depender nunca de un entrenador. Creo que todavía tiene margen para otro salto y además se lo merece, por cómo juega y por lo buena persona que es.

¿Y Garín? En su día afirmaste que si había compromiso e ilusión en el proyecto, prácticamente era imposible que aquello saliera mal. ¿Qué falló?

Christian tiene un potencial espectacular, ese es el motivo de aquellas declaraciones. Una relación jugador-entrenador se puede romper por tres motivos: tema económico, tema de resultados o tema de afinidad. Por un tema económico evidentemente no fue. Por un tema de resultados tampoco, ya que venía de un desastre desde que ganara Roland Garros Junior (2013). Respecto a mi parte, pienso que fue por afinidad, reconozco que me tuve que haber informado mejor. No le echo la culpa a nadie, mantengo que tiene un grandísimo potencial y también una gran familia, pero está todo el mundo demasiado pendiente de él, necesita madurar. Más mano dura y no tanto consentimiento.


Después de media vida en los banquillos, o igual más, ¿qué busca un entrenador como tú ahora mismo en el circuito? ¿Hasta dónde alcanzan las ganas de enseñar?

Esto es lo que me hace feliz. Me encanta enseñar, trabajar y estaré agradecido siempre a todos los que confiaron en mí. Desde luego, lo que más motiva siempre ha sido crear jugadores, lo que me hace seguir es la ilusión que tengo ahora mismo en hacer con Edu lo que hice con Pablo, aunque todavía es pronto para compararlos. Todavía recuerdo el día que traje a Pablo y a Roberto (Carballés) al CAR, donde mucha gente en la RFET me criticó duramente. Recibí palos por todos los lados. Creo que con el tiempo ha quedado claro quién tenía razón. En Pablo vi un chico con grandes posibilidades y con Edu me pasa lo mismo, tengo una ilusión loca e intentaré que este chico se gane la vida jugando a este deporte.

Volviendo a Edu, hablemos de su potencial. Con sus limitaciones y sus virtudes, ¿le ves con hueco en el circuito dentro de 5-6 años?

Te aseguro que si no le viera hueco no estaría entrenándole. Tiene todavía mucho margen de mejora y no tiene problemas de empuñadora o de técnica, lo cual te evita entretenerte en cosas muy complicadas a estas alturas. Hay que trabajar mucho, ponerse como una bestia físicamente y tener paciencia. En 5-6 años, evidentemente lo veo en el circuito. Yo siempre que he cogido a un jugador he sabido que podía ganarse la vida jugando al tenis y ser feliz, mi papel siempre ha sido el de llevar el control hasta que se hacen buenos y entonces pasan a llevarlo ellos. En ese momento es cuando ya son ellos los importantes y tú pasas a un segundo plano; en el periodo de formación eres tú quien está en primer plano. Por lo tanto, con Edu me veo pasando a un segundo plano, eso es lo que espero y deseo.

¿Objetivos para 2017?

Aprender, hacer un patrón de juego, mejorar y subir en el ranking. Que vaya mejorando tanto dentro como fuera de la pista.

Entiendo que es el inicio de una aventura a largo plazo.

No suelo hablar nunca de uno, dos o tres años. Nunca he firmado un contrato con nadie, ni en los siete años con Pablo ni en los 12 con Álex. Miento, con el único que firmé fue con Garín y no sirvió para nada. En general, lo importante es que ambos estemos contentos, una persona de 57 años no puede estar viajando 30 semanas fuera de casa y estar cabreado. Necesito ser feliz, ver que las cosas que quiero aportar, esa persona las quiere aceptar y aprender de ti. En ese aspecto estoy encantado.

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