Sashka, la primera tenista financiada con donaciones

Nos sumergimos en la historia de la refugiada política ucraniana Oleksandra Olynykova, una tenista de 16 años que necesita de las donaciones para ser profesional.

La joven Sashka Oliynykova
La joven Sashka Oliynykova

Son duros tiempos para Ucrania y también para su tenis. Algunos jugadores han tenido que salir del país debido a la situación política allí existente. Ese ha sido el caso de una joven chica de Kiev y de su familia. Su oposición al régimen de Yanukovich les obligó a salir de Ucrania y labrarse un futuro en Croacia, donde viven como refugiados políticos. Esto no ha sido lo peor, ya que este año el negocio familiar cayó en bancarrota. El futuro tenístico de la joven de 16 años Sashka estaba tremendamente comprometido. ¿Qué han hecho? Crear una página web donde cuentan la historia de la familia y de la joven tenista e intentar recaudar fondos con los que impulsar a Sashka a seguir jugando y creciendo como tenista. Esta es su historia, de la que se hace eco tenniscircus.com.

Oleksandra Oliynykova nació en Kiev en 2001. Desde sus comienzos la vida no le sonrió precisamente a Sashka, como es conocida por su círculo más cercano. Al poco de nacer se le diagnosticó un problema en un músculo del cuello, cuya cirugía podía entrañar que la recién nacida fuera discapacitada para el resto de su vida. La familia de Sashka decidió llevar la recuperación de la niña por su cuenta y con masajes, acuaterapia y ejercicio físico salió adelante. La pequeña Oliynykova empezó su relación con el tenis a los cinco años. Desde esa temprana edad tenía muy claro lo que quería ser en un futuro. Así se presentaba a la gente: ‘Hola, soy Sashka Oliynykova y voy a ser número 1 del mundo y campeona de Wimbledon’.

La evolución de su tenis seguía un camino veloz y muy esperanzador. Formaba parte de las tres mejores tenistas ucranianas de menos de 10 años. Pero las complicaciones volverían. Su familia y ella tendrían que verse obligados a salir de su país por motivos políticos. El padre de Sashka, Denis Oliynykov, era activista en contra del gobierno de Yanukovich y de sus restricciones a las libertades en Ucrania. En septiembre de 2011 se emitió una orden de arresto contra el padre de Sashka. La situación era límite. La familia no tuvo mucho tiempo para decidir lo que hacer. La opción de la huida era arriesgada y aventurada pero quedarse se planteaba como algo mucho peor dadas las circunstancias. Salieron de Kiev con su coche y se establecieron en Croacia, en un principio, por dos meses.

Pero evidentemente, no serían dos meses. Sashka y su familia se acogieron al estatus de refugiados y pudieron rehacer parte de su vida en el país balcánico. La joven tenista especialmente. Su carrera como jugadora júnior iba como un tiro, ganando hasta en tres ocasiones el título en dobles de Croacia y dos veces semifinalista en singles. No podía obtener la ciudadanía croata, algo muy costoso, pero la ITF aprobó que pudiera desarrollar su carrera como tenista bajo bandera croata. El salto al circuito ITF Júniors continuó siendo un éxito para Sashka. En su primera participación alcanzó las semifinales y en la segunda se plantó en la final. Incluso pudo pasar un tiempo en la prestigiosa academia sueca de Good to Great, donde Mikael Tillstrom comprobó sus hechuras como tenista. Todo iba sobre ruedas. De nuevo el destino se interpuso en su camino, complicándole las cosas a Sashka.

La empresa de su padre cayó en la bancarrota en 2016 y el sustento económico de la familia se quebraba. Por tanto, el futuro de Sashka estaba en entredicho, sus sueños de pequeña, peligraban. Empezaban a arrepentirse de haber salido de Ucrania. El espíritu de supervivencia salió a relucir cuando más se le esperaba y supieron escaparse del atolladero a duras penas. Montaron un pequeño restaurante con el que hacer frente a algunos gastos de Sashka. Ella, viajaba a muchos torneos sin nadie absolutamente, ahorrando al máximo, teniendo dificultades para encordar sus raquetas. Con todo y con eso, subió 500 puestos en la lista ITF júniors alojándose sobre la horquilla del 400 al 450.

Podría ser suficiente así. Conformarse con eso. Pero unos sueños como los de Sashka y una vida como la que ha llevado su familia de lucha y resistencia ante la adversidad, exigía una mayor ambición y seguir bregando por el futuro de la familia. De ahí surgió entonces la idea de crear un blog donde contarán sus vivencias e impulsaran un sistema de donaciones para que Sashka pudiera soñar en grande y costearse facilidades médicas, mejores torneos, ayuda técnica, asesoramiento, etc. Aspiran a alcanzar los 40.000 euros recaudados por año o 15.000 durante un patrocinio. La familia está dispuesta a moverse donde sea si les proveen de un trabajo estable con el que puedan seguir apoyando la carrera tenística de Sashka.

Una historia ésta de superación, pelea, riesgo y que todos esperamos que acabe bien, con la joven Sashka llegando al profesionalismo. Sería desde luego un caso único, el primer caso de una jugadora con una historia como la suya y con un apoyo económico basado en gran parte por las donaciones, por la caridad de los demás y su deseo de que a esta luchadora le sonría de verdad la vida después de tanto esfuerzo y sacrificio.

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