El día que Jimmy Connors ganó el US Open con una raqueta prestada

Recordamos una de las anécdotas más curiosas de la historia del tenis, cuando Jimbo tuvo que pedir raquetas prestadas al no tener ninguna para la final.

Jimmy Connors, durante la final del US Open 1983
Jimmy Connors, durante la final del US Open 1983

¿Se puede ganar un Grand Slam con raquetas prestadas? Así lo hizo Jimmy Connors.

Los más veteranos recordarán con cariño una raqueta que revolucionó el tenis en su día. Hablamos de la T2000 de Wilson, la primera raqueta de metal que se introducía en el circuito y que popularizó Jimbo, que le llevó a ganar numerosos títulos a lo largo de su carrera. Pero en los 80, la marca dejó de fabricarla, dando paso a nuevas tecnologías como el grafito y raquetas con la cabeza más grande. A pesar de ello, Connors siguió usando la misma raqueta, amoldado a usar siempre la misma arma y en una época donde los saques potentes y el juego de saque-volea se hacía práctica común entre la gran mayoría, él seguía fiel a su estilo de juego de ataque desde el fondo.

El problema para el estadounidense llega durante una de las finales que disputó en el US Open (recordamos que Jimbo ganó allí en el 82 y 83). Como Wilson había dejado de fabricarla, Connors se quedó sin raquetas justo antes de disputar la final del Grand Slam neoyorkino. Ante la imposibilidad de encontrar otra raqueta igual, Jimmy no se lo pensó y protagonizó una de las anécdotas más simpáticas que se recuerdan en el tenis y que Guillermo Salatino contó en su libro 'El séptimo game'.

"La T2000 había dejado de fabricarse y Jimbo se quedó sin raquetas para la final. Tomó el micrófono y pidió a quien quisiera escucharlo que toda aquella persona que tuviera en su casa una T2000, se la prestara para jugar la final", explica el periodista en el libro. "Le llegaron miles. Jugó y ganó la final con una de las raquetas prestadas. Fue inolvidable", continúa.

En diversos artículos históricos en inglés revelan que Connors en su casa tenía acumuladas una pila de T2000's una vez que Wilson la había dejado de fabricar, en una preciosa historia de amor del tenista con su raqueta, a la que se negaba a abandonar a pesar de los avances tecnológicos que se iban produciendo.

Jimmy llegó a jugar con ella hasta el año 1984, donde la raqueta se convirtió ya en una herramienta casi arcaica. El paso a nuevos materiales no le fue del todo bien a Connors, que no volvió a pisar una final de Grand Slam hasta el final de su carrera aunque siempre podrá recordar aquella gran victoria en un grande con una raqueta prestada gracias a la generosidad de sus fans, que le enviaron una para que pudiera disputar la final del US Open.

LA APUESTA del día

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