Andy Roddick: "Fui muy afortunado en mi etapa de jugador"

Andy Roddick habla sobre los proyectos de su fundación por la igualdad de oportunidades entre los jóvenes y recuerda episodios de su carrera tenística.

Ser una gran persona es mucho más importante que haber sido un excelente tenista, y eso parece tenerlo claro Andy Roddick. El "cañonero de Nebraska", como era conocido en su etapa profesional, está inmerso en un proyecto social que explica en una entrevista recogida por Tennis.com que tiene como fin proveer de oportunidades a todos los jóvenes que quieran hacer deporte, aprender habilidades básicas en el día a día y, en definitiva, compartir experiencias y huir de la calle, nido de problemas para muchos jóvenes desfavorecidos estadounidenses.

La conciencia social de Roddick viene de lejos, y desde su etapa más bisoña se vio que era un tipo especial, con un trasfondo y unas inquietudes algo superiores a la media y a las que ahora, en plena madurez, da rienda suelta. "Fui muy afortunado como tenista. Mis padres hicieron un gran sacrificio para que pudiera jugar, y yo quiero ayudar ahora a muchos jóvenes a que cumplan sus sueños", dice un Roddick que cuenta con el apoyo de figuras muy importantes del mundo del deporte.

Roddick en su fundación

"Arthur Ashe y Billie Jean King me entendieron y apoyaron, Agassi hace cosas muy interesantes en Las Vegas y Federer en África. Ser generoso es una consecuencia de haber tenido una vida afortunada así que yo no podía esperar más a lanzar mi proyecto", explicó un Andy visiblemente ilusionado con poder devolver a la sociedad todo el apoyo que ésta le dio cuando era uno de los grandes ídolos deportivos de los Estados Unidos. "El tenis es mi pasión, no tiene por qué ser la suya. Lo que quería hacer es algo más amplio e inclusivo que un deporte".

Su fundación tuvo su centro de operaciones en Boca Ratón (Florida) en primera instancia, pero luego se trasladó a Austin, donde actualmente él mismo reside junto a su mujer, Brooklyn Decker. Está centrada en proveer de oportunidades a jóvenes en riesgo de exclusión, en pos de que puedan hacer talleres de actividades tan diversas como cerámica, finanzas, trabajos en grupo y deporte. Además, ofrecen clases muy amenas sobre historia, desde 1900 a 2016, otorgando un bagaje cultural y práctico muy importante. "Tratamos de que vivan experiencias muy diversas, de que sean mejores personas y puedan salir ahí afuera sin miedo, bien formados", señala un Roddick muy comprometido con la causa.

Andy Roddick con su fundación

El estadounidense narraba una anécdota que le hizo ver lo bonito de su proyecto. "Iba por la calle cuando me encontré con un conserje que había trabajado en el colegio donde nos hemos instalado durante 25 años. Me miró y me dijo: ´Nunca había visto este colegio y a sus niños tan vivos como ahora`. Sentí que todo había merecido la pena". Así es Andy Roddick, un hombre comprometido socialmente que quiere transmitir los valores captados a través del tenis y el deporte de máximo nivel.

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