Serena Williams, adalid del feminismo

‘¿Por qué no se alude a Federer como el mejor atleta masculino de todos los tiempos?’ Serena escribe una carta abierta a todas las mujeres abogando por la igualdad.

Serena Williams
Serena Williams

Cada vez que habla Serena Williams hay que escucharla y cada vez que escribe, hay que leerla. La gran dominadora del tenis femenino en el siglo XXI y una de las grandes leyendas del tenis mundial no solo quiere ser un ejemplo y un motivo de lucha para muchas y muchos que anhelan conseguir los éxitos de la americana. También quiere ser la bandera de una particular y larga lucha: La de la igualdad de sexos. La californiana ha escrito de su puño y letra una carta abierta que espera sirva de inspiración a muchas mujeres que como ella, sienten que queda mucho camino por recorrer para alcanzar un mundo realmente igualitario, donde no se tenga por menos a la mujer con respecto del hombre. Sin más preámbulos os dejamos con la carta de la ex número uno del mundo, llena de fuerza y sentimiento y que recoge theguardian.com de la revista Porter Magazine’s.

Para todas las increíbles mujeres que luchan por la excelencia,

Cuando era pequeña, tenía un sueño. Estoy segura de que tú también lo tenías. Mi sueño no era como el de un niño normal, mi sueño era ser la mejor tenista del mundo. No la mejor tenista femenina del mundo.

Fui afortunada de tener una familia que apoyó mi sueño y me animó a perseguirlo. Aprendí a no tener miedo. Aprendí lo importante que es luchar por un sueño y más aún, por un gran sueño. Mi lucha comenzó cuando tenía tres años y desde entonces no he descansado.

Pero como bien sabemos, muchas mujeres a menudo no son apoyadas lo suficiente o son disuadidas de poder elegir su propio camino. Espero que juntas podamos cambiar eso. Para mí, era una cuestión de resistencia. Lo que otros consideraron como defectos o inconvenientes sobre mí (mi raza, mi sexo), yo lo entendí como potencial para mi éxito. Nunca dejé que nada ni nadie me definiera. Yo controlaba mi futuro.

Por lo que cuando el tema de la igualdad de salarios aparece, me frustro porque sé de primera mano que, como tú, he hecho el mismo trabajo y he puesto el mismo sacrificio que nuestros equivalentes masculinos. No querría nunca que a mi hija se le pagara menos que a mi hijo por hacer el mismo trabajo. Ni tú tampoco.

Como sabemos, las mujeres tenemos que superar muchos obstáculos en nuestro camino hacia el éxito. Uno de esos obstáculos es la manera en la que se nos recuerda que no somos hombres, como si supusiera un defecto. La gente alude a mí como una de las más grandes atletas femeninas de la historia. ¿Aluden a LeBron como uno de los mejores atletas masculinos? ¿Y a Tiger? ¿Y a Federer? ¿A ellos por qué no? Obviamente porque no son mujeres. No debemos permitir que esto sea indiscutible. Siempre debemos ser juzgamos por nuestros logros, no por nuestro sexo.

Por todo lo que he conseguido en mi vida, estoy profundamente agradecida por haber experimentado los altos y bajos que son fruto del éxito. Es mi esperanza que mi historia, y la tuya, sirva de inspiración a todas las mujeres jóvenes para que peleen por cosas grandes y persigan sus sueños con una firme decisión. Tenemos que continuar soñando en grande y así, fortalecer a la siguiente generación de mujeres para que sean de verdad valientes en sus metas.

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