“Voy a matar a tu familia lentamente mientras tú miras”

Las amenazas a los tenistas a través de las redes sociales están superando todos los límites. ¿Hasta dónde llegará esto? ¿Existe alguna solución?

El periodista de The Times James Gheerbrant nos cuenta en primera persona los resultados de su investigación sobre las amenazas a través de las redes sociales. Os adelanto que son poco esperanzadores.

El mes pasado, un jugador estadounidense llamado Tennys Sandgren perdió con un jugador danés, Mikael Torpegaard, en las semifinales de un pequeño torneo de la segunda división del challenger tour Columbus, Ohio. Sandgren le dio la mano a su rival y al silla, abrió su raquetero y revisó su teléfono, cosa que hace a menudo después de los partidos. Había una notificación en su Instagram. Sandgren abrió la aplicación y entonces vió el mensaje, que decía: "Voy a matar a tu familia y voy a hacerlo tan lentamente como pueda mientras tú miras".

Lo destacable de esta historia es que no hay nada destacable. Sandgren es el número 227 del mundo. Es un jugador normal, y esto se está volviendo un suceso normal en las vidas de quienes juegan al tenis para ganarse la vida.

"En algún momento te acostumbras", dice Sandgren, que calcula que recibe mensajes odiosos, abusivos o amenazantes en sus cuentas de redes alguna vez cada semana. "Todos a quienes conozco en el circuito los tiene", añade, "la amplia mayoría de los jugadores de tenis profesionales reciben mensajes así, todo el tiempo. Creo que ya es una epidemia".

Los mensajes casi siempre vienen de apostadores disgustados que han perdido dinero apostando al partido de un jugador. Las cuentas de tenis, que suponen un 12% del mercado de apuestas, valen tres billones de euros, convirtiéndolo en el segundo deporte en importancia, igualando al cricket y detrás del fútbol. Los apostadores pueden apostar a cualquier cosa desde torneos de GS a los oscuros eventos Challenger y Futures en las cuatro esquinas del globo. Buscando en Google “apuestas de tenis en directo” y en pocos segundos puedo invertir dinero en torneos en Basilea, Lima o Pune. Cada partido ofrece un número de opciones diferentes - primero en lograr break, ganador del juego siguiente - y lo más alucinante es que un jugador profesional no puede hacer una dejada de saque sin asumir el riesgo de costarle a un completo desconocido una gran cantidad de dinero.

"Diría que Kyle recibe mensajes amenazantes cada vez que pierde, y lo próximo será que los recibirá también cada vez que juegue un partido, dice Steven Edmund, padre del jugador británico número 2 Kyle Edmund, quien tiene es poco envidiable trabajo de navegar a través de las cuentas en las redes sociales de su hijo.

“Los abusos son normalmente porque alguien ha perdido algo de dinero, o eso dicen ellos muy a menudo: "Me has costado esta cantidad de dinero"". Normalmente amenazan con romperle una pierna o sus brazos, o hacer algo así. De vez en cuando recibe una amenaza de muerte. O simplemente le desean que salte en pedazos o que tenga cáncer", dice con alucinante sangre fría. "Es algo muy chungo, en serio".

La mayoría de los jugadores o sus familias comparten esa aproximación estoica - el abuso es tan implacable que a muchos les lesiona. Pero, en algunos casos, se está volviendo más violento y difícil de ignorar. Kevin Anderson, el mejor jugador de Suráfrica, y Heather Watson, la segunda británica en el ranking, notificaron haber recibido durante Wimbledon este año. Nicole Gibbs, jugadora estadounidense, publicó una captura de pantalla de algunas de las amenazas recibidas en Twitter después de una derrota la semana pasada. Elina Svitolina, la jugadora Ucraniana de 22 años, dio una conmovedora conferencia de prensa en Moscú en la que decía que había sido amenazada por internet por gente que decía en que hotel se hospedaba.

Sandgren describe las noticias de jugadores recibiendo amenazas de muerte como "definitivamente, nada sorprendente", añadiendo: "Cosas como, "te vamos a encontrar y matarte", llueven sobre mojado llegados a este punto. Puedes obviarlo, pero al final del día no sabes las ganas que alguna gente tiene para hacer esas amenazas una realidad. Simplemente no lo sabes".

No es sorprendente que ambos circuitos - ATP y WTA - estén preocupados por el aumento de este tipo de amenazas. "Nos están informando de un montón de casos", dice Ross Hutchins, el portavoz de los jugadores con la ATP y antiguo jugador británico. "Nos tomamos todo esto extremadamente en serio: no puedo contar los detalles específicos pero este año hemos lidiado con esto en un gran número de ocasiones las cuales hemos seguido atentamente y hemos proporcionado apoyo al jugador implicado".

Hutchins dice que para la ATP el problema se está llevando con tanta seriedad como los amaños deportivos y el dopaje.

A los jugadores se les enseña cómo tratar con las amenazas en la universidad ATP, un seminario educacional para jugadores, y se les dan instrucciones de como comunicarlas. Hay una dirección de email que funciona las 24 horas del día. Si el abuso se pone realmente mal, se deriva al Tennis Integrity Unit (TIU), el cuerpo de anti-corrupción deportiva. TIU puede ayudar al jugador a informar de la amenaza a las fuerzas de la ley, o a comunicarse con las compañías poseedoras de las redes sociales para eliminar las cuentas de los que amenazan. En realidad, muchos jugadores que no ignoran los mensajes amenazantes, se saltan los protocolos y contactas a las compañías ellos mismos. Sandgren dice que nunca ha informado de ningún abuso ni a la ATP ni la TIU y no conoce como proceden.

La opinión está dividida en como las compañías de redes sociales gestionan las amenazas. Marka Harrison, del TIU, dice que su organización tiene una "buena relación de trabajo" con Facebook, Twitter e Instagram y ha cooperado con la eliminación de las cuentas. Las tres cuentas de Twitter responsables de la peor parte de las amenazas contra Gibbs han sido suspendidas.

"No toleramos comportamientos que cruzan la línea del abuso, incluyendo comportamientos que insulten, intimiden o usen el miedo para silenciar la voz de otro", dice Kira O'Connor, la encargada de Twitter de seguridad y confianza.

Instagram dice que tiene "tolerancia cero con las amenazas" y ha sacado una herramienta de control que permite filtrar palabras ofensivas. Steven Edmund dice que en "las tres o cuatro ocasiones ha informado de amenazas a las compañías su respuesta ha sido inadecuada".

"He informando de estas cosas tanto a Facebook como a Twitter", dice. "La respuesta habitual es que ellos me remiten a sus términos de uso y libre expresión, y dice que "Este comentario las cumple y no hay nada que podamos hacer". Encuentro esto increíble, que tú puedas enviar mensajes a la gente deseándoles esto y aquello y eso sea aceptable".

Le envié a Facebook una captura de uno de los mensajes que le enviaron a Kyle, diciéndole: "Espero que un día un terrorista de Isis se suicide a tu lado". Facebook contestó que era incapaz de decir porque había fallado en suspender a ese usuario e insistió que tenía una política de tolerancia cero con las amenazas e insistió en que suspenderían mensajes abusivos cuando se les notificasen.

Steven cree que la ATP y la WTA deberían informar a los jugadores para que tengan una idea de la magnitud de las amenazas, presentándole todas las encontradas a las compañías de medios sociales y "se logre parar esto".

Sandgren ha incluso contestado directamente a sus atormentadores en alguna ocasión, y le ha sorprendido descubrir que la mayoría están arrepentidos como "gente normal". "He tenido un par de conversaciones con la gente que me ha mandado mensajes muy agresivos", dice. "Terminan disculpándose"; "Lo siento, perdí los nervios. Pareces un buen tipo y no debería haberte enviado mensajes como esos"". Con la protección de la pantalla del ordenador, sienten que son capaces de librarse".

Quizás no se dan cuenta del daño que están haciendo. "Esto puede derivar en cambios emocionales y mentales a largo plazo", afirma la Doctora Emma Kavanah, una psicóloga deportiva de la universidad de Bournemouth que se especializa en maltrato virtual. "Puedes ver estados emocionales bajos, malestar en el sueño y ansiedad como resultado de la preocupación que traen interacciones negativas".

Sandgren dice: "Estás viajando mucho; un buen año es ganar dos o tres torneos, así que pierdes 30 veces al año. Es mentalmente duro ya y si le añades ese abuso extra, no ayuda".

En 2013, Rebecca Marino, una jugadora canadiense que estuvo en el top 40, dejó el tenis debido a una depresión debida a los efectos de las repetidas amenazas online.

Al preguntarle si él podría imaginarse a otro jugador siguiendo los pasos de Marino, Sandgren dice: "Podría entender que alguien dijese "estoy harto de este estilo de vida y cansado de los abusos".

Las jugadoras parecen estar expuestas a un tipo de amenazas especialmente duras: "comparamos los abusos dirigidos a los top masculinos y a las top femeninas y vimos una naturaleza muy diferente en los dirigidos a las mujeres", dice Kavanagh. "Más sexuales y muy misóginos".

Entre los comentarios abusivos a Caroline Wozniacki, dos veces finalista del US Open, capturados de su página de Instagram en Junio había frases como "tienes un servicio de nena" y "mi perro juega mejor al tenis que tú". Sandgren dice que sus amigas en el circuito son objeto a menudo de ataques referidos a su físico. Madison Keys ha descrito esto como una "molestia diaria" que "a veces es demasiado".

Para las familias que ven que la juventud de su hija o hijo se llenan de lágrimas, es muy duro. "Te enfada que gente esté hablando de tu hijo así", dice Steven Edmund. "Le enseño a Denise (la madre de Kyle) algún mensaje de vez en cuando, pero muchos mensajes abusivos la mencionan. Cuando la mencionan a ella y a Kyle, hacen mucho daño".

Hay, por supuesto, una solución sencilla: que los jugadores borren sus redes sociales. Harrison admite que el TIU a veces recomienda ese tipo de acciones al jugador, pero sabe que las redes son una herramienta vital.

Para jugadores de tenis profesional que viajan, las redes sociales son importantes para mantenerse en contacto con sus familias y amigos, conectarse con sus fans y promoverse. Sorprende poco que la mayoría decida mantenerlas.

"He borrado las aplicaciones de mi teléfono - a veces simplemente me enfermo", dice Sandgren. Pero luego las reinstalo. Me he llegado a acostumbrar".

Comentarios recientes