Murray gana entre grises

El número 2 del mundo sale airoso de un encuentro muy trabado, repleto de errores y roturas de servicio, para mantener vivas sus opciones de número 1

Andy Murray abrochó su 67ª victoria del año al derrotar en un trabajadísimo encuentro al francés Gilles Simon (46 62 62), plagado de breaks (13), muchísimos errores (hasta 58 de Andy por 55 de Simon) y constantes alternativas en el marcador. El número 2 del mundo supo recomponerse de un nefasto primer set para cerrar un partido de los que actualmente Murray gana por inercia y estatus.

Habitual en sus duelos la ausencia de tiros ganadores y presencia de larguísimos intercambios, defensas, contragolpes y uso de la fuerza del contrario, el primer set fue algo extraño por cómo se fue moviendo el marcador y cómo en su desenlace cada giro nunca terminó de consumarse. Con un break por lado en el arranque, Murray saltó a la pista disperso, con las piernas algo paradas y sin la intención necesaria para abordar a un perfil como el del galo, siempre por detrás de la pelota y jugando al ritmo que más le conviene.

Para hacerse una idea de lo que fue el primer parcial, Murray produjo una relación ganadores-no forzados de 5-24, por 5-17 de Simon. De esos diez golpes ganadores, nueve fueron en la red, con un solo tiro ganador obrado, por Simon, desde el fondo de la pista, una tónica compartida en muchos de sus enfrentamientos. Entre tanto error forzado -los menos- y no forzado, Simon sirvió con 5-3 para cerrar el set. Dos puntos mucho más agresivos del escocés, que tenía en la red y el resto sobre el segundo servicio sus aliados más verticales, abrieron opciones de romper. Y lo hizo.

(Murray y Simon facturaron un -40 y un -41 en winners-no forzados)

Sin embargo, nuevos errores de su parte y un notable juego del francés le otorgaba a este último la ventaja en el marcador. Andy, incómodo y gesticulando durante todo el primer parcial, pasaba a tener que remontar para mantener vivo el sueño de ser el número 1. Y el comienzo del segundo set multiplicó el peligro. Tras un larguísimo segundo juego, en el que Simon tuvo bolas de break para ponerse 2-0, el escocés logró igualar, romper de nuevo, ceder el servicio y volver a romper para consolidar en el sexto juego un 4-2 que replanteaba el encuentro.

Ya en el terreno de lo mental, el choque, que no ganó en calidad pero sí en emoción, se comenzó a inclinar hacia el número 2. Andy cerró la manga con un nuevo break y posterior consolidación. Su actitud, energía e intención de sus golpes renacían para lo más importante. Un 8-17 en ganadores-no forzados de Andy, por 6-16 de Simon mantenían el partido en una batalla por la consistencia y los kilómetros. Con un aparatoso vendaje en su pie, Gilles buscaba el más difícil: ganar mermado físicamente y con inercia en contra.

Y por lo visto en el inicio del parcial definitivo, Simon pareció acusar la dolencia. Con otra actitud, errores más evidentes y otra predisposición y capacidad para llegar a las esquinas, el francés quedó a merced de un Murray mucho más firme, cambiando direcciones y tirando multitud de paralelos para ensanchar la pista y hacer correr a su oponente. En el tercer juego llegaba la primera rotura del británico, seguido de un nuevo break de Gilles. Andy volvía a la carga con otro break, a la postre decisivo, acelerando más la pelota con su revés. Con el apoyo de su madre y esposa, Murray, en un partido muy gris y discontinuo, pasó a cuartos de final para prolongar su tremendo récord de victorias en la temporada, actualmente en 67-9.

Comentarios recientes