España vs. Estados Unidos, ¿cambio de turno?

Comparamos las dos potencias al nivel del tenis base para entender las diferencias entre sus sistemas de trabajo y su tendencia evolutiva.

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En una época donde el dato gobierna sobre la razón, el debate acerca de quién ocupará el trono mundial del tenis en los próximos años gana portadas cada semana. Parece -y digo parece porque en el deporte nunca se sabe- que España dejará atrás su ‘edad de oro’ y que Estados Unidos cogerá el testigo pero, ¿qué diferencias existen entre ambas estructuras? ¿Cómo trabaja cada una el tenis base? ¿Qué papel juega el factor económico en el ascenso de un jugador a la élite? Carles Vicens (entrenador de tenis en el CAR de Sant Cugat) y Alexandre Papineau (responsable de la imagen de Tecnifibre en Estados Unidos y de la promoción de los jugadores) nos ayudan en este reportaje a entender mejor la disyuntiva.

España y Estados Unidos, en cuanto a territorio, separadas por más de 5.000 kilómetros de distancia. Si nos referimos al tenis, quizá alguno más. Afortunadamente, la Armada ha venido situando más de una decena de jugadores en el top100 durante la última década, números que inmediatamente confirman el gran trabajo realizado en la península y sus respectivas islas. O quizá no. Respecto a Estados Unidos, un vacío importante desde que los Agassi, Blake o Roddick colgaran la raqueta, referencias que señalan su mala gestión del éxito. O quizá tampoco. La estadística no siempre manda, por eso es primordial conocer cómo se trabaja en cada bando cuando la cuestión y el secreto del crecimiento residen, indudablemente, en el tenis base.

Carles Vicens con algunos de sus pupilos

“Se está trabajando con muy buen criterio”, admite Carles sobre la época actual en España. “Las escuelas de los clubs, algo fundamental, lo están haciendo bien. Lo único que sucede es que en el resto de países del mundo también van evolucionando y mejorando, que no parezca que el trabajo que se está haciendo aquí sea menor”. Papineau va un poco más allá. “La estructura de mercado en EE.UU. es muy distinta a la europea, aquí no hay escuelas grandes de tenis base con 300 niños. El tenis no está tan democratizado, lo que solemos encontrar son academias pequeñas o un deporte que se juega a través de la escuela. La estrategia de Tecnifibre es buscar gente de calidad, entrenadores, academias o clubs que encajen con nuestra filosofía. No acudimos a las grandes asociaciones, vamos más a por personas que trabajen la calidad pese a ser academias más pequeñas. Más que el nombre, nos interesa el contenido”, asevera.

Sin embargo, de alguna forma habrá que explicar el oasis de raquetas jóvenes españolas en la élite, aquellas que marcan por debajo de los 25 años. “España ha vivido una época gloriosa y aún la mantiene, aunque por supuesto muchos jugadores ya se hacen mayores y vendrán otros. La Armada que hemos tenido ha sido excepcional. Que ahora no haya tantos jugadores con carisma de futuro no significa que en España se esté trabajando mal. Pienso que se sigue trabajando con buen criterio, con muchas horas detrás. A nivel mundial todavía estamos a un altísimo nivel, se ve en la cantidad de torneos Futures organizados en España y el crecimiento del circuito femenino, incluso irán a más. Por delante no se viene ningún oasis, solo que hay mucha competencia y están mejorando su nivel”, recuerda Vicens.

Por su parte, Papineau, que antes de aterrizar en USA trabajó varios años sobre suelo español de la mano de Tecnifibre, habla sobre el salto cualitativo que se ha dado en Norteamérica respecto a años anteriores. “La USTA tiene un papel muy importante y aquí en EE.UU. siempre ha tenido mucho dinero y recursos, los cuales no se han empleado, seguramente, de la manera más adecuada. El volumen de buenos jugadores en EE.UU. es importante, pero la mayoría no están preparados para el profesionalismo porque siguen muy encerrados dentro de su zona de confort y no salen”, señala el galo. “Ahora está funcionando bien con una generación increíble que está llegando. Hay unos 6-7 jugadores que tienen un proyecto muy claro y un talento detectado a una edad muy temprana, hablamos de niños que ya eran líderes desde los 14 años. Aquí entra de nuevo el papel de la USTA, que ayuda económicamente y también organiza múltiples torneos para ascender más rápido en el ranking que en otras zonas del mundo. Tiafoe (18 años, nº100), Kozlov (18 años, nº156), Opelka (19 años, nº289) o Fritz (18 años, nº71) ya tenían muy claro desde un principio que querían hacerse profesionales”, subraya.

Stefan Kozlov, uno de los jóvenes estadounidenses que apuntan al top100

Si miramos el top100, España no tiene nada que envidiar a ningún país (quizá solo a Francia). Sin embargo, si miramos un poco más atrás es donde encontramos el vacío generacional de nuevas raquetas patrias. Ningún miembro de La Armada menor de 23 años entre el top100 y el top300 es un dato durísimo de asimilar para un territorio tan glorioso. Si damos un paso más, nos chocamos con toda la generación del 97 ocupando posiciones en el top400 (Bernabé Zapata, Jaume Munar, Pedro Martínez, Carlos Taberner o Álvaro López). En cuanto a los americanos, todo lo contrario. Hasta ocho balas entre los 17 y 22 años peleando por cruzar hasta los 200 primeros del mundo e incluso los cien. Es verdad que solo son datos orientativos, que en un futuro pueden cambiar las tornas, pero los indicios no dejan de ser preocupantes.

Llegamos al quid de la cuestión, el mérito que guarda el éxito según el apoyo que se ha tenido detrás. Dos organismos que comparamos despreocupadamente día tras día pero que, si los analizamos detalladamente, son incomparables.

En Estados Unidos se están haciendo muy bien las cosas y, obviamente, tienen más medios que nosotros y muchas más población donde escoger también. Lo que sí está claro es que la USTA está invirtiendo mucho dinero en organizar grupos de competición, llevar jugadores a torneos, etc. Se nos compara mucho con ellos porque salieron unas estadísticas de que EEUU, en las franjas del 200-300 y 300-400 del ranking de clase media, tenían bastantes más jugadores que nosotros. Esto puede ser un dato indicativo pero en cualquier caso nosotros seguimos trabajando bien. Yo lo que haría es jugar menos torneos entre los chicos del sub9 al sub11 y utilizar más tiempo para formarlos y hacerlos competir más adelante”, confiesa Carles, entrenando bajo las órdenes de la RFET desde 2005.

“Lo primero que diría es que el tenis base no es el punto fuerte en ninguno de estos dos países”, sorprende Alexandre. “Sí es cierto que España cuenta con algunas de las mejores academias y grupos de competición del mundo, entrenadores y jugadores muy reconocidos, aunque también cuentan con unos recursos limitados y a veces te toca hacer muchos sacrificios. Esto lo veo algo interesante porque al final, en España, los que llegan arriba es porque son jugadores de verdad, desarrollan otros valores que son súper útiles para el tenis como la lucha en la pista o la ambición. En EE.UU. hay muchísimos jugadores pero casi todos en su zona de confort, rápidamente te das cuenta de que los que valen son muy pocos”, afirma.

Una vez más, el dinero toma su rol en la función, y no un papel cualquiera. “Es un deporte para el que se necesitan recursos, pero lo que sí está claro es que hay que saber diferenciar cuándo hay que invertirlos”, recuerda el maestro español. “Al principio no es muy caro pero según va el jugador aumentando su nivel y su edad tiende a ser más caro. Las marcas en España, en cuanto a raquetas y material, ayudan bastante a los jugadores. Lo que sucede es que para ser top100 hay que invertir mucho dinero y también hay que perderlo. Pero reitero que lo más importante es pagar antes a buenos maestros para que puedan formarse completamente y luego atraer a las marcas, las cuales son las que depositaran su confianza en ellos”, insiste.

“El tenis no es un deporte tan democratizado, hay otros muchos más baratos y de acceso más fácil, pero tampoco todos los tenistas salen de familias ricas”, destaca Papineau. “Las ayudas económicas te ayuda a viajar y a formar tu propia estructura alrededor, como por ejemplo la de un entrenador a tu lado. Por supuesto que esto te puede acelerar el proceso para meterte, pero el dinero no lo es todo, la respuesta siempre está en la cancha. Puedes tener el mejor entrenador del mundo que si no sirves, pues no sirves. A menudo el que gana es el que tiene más hambre y más cabeza, esto el dinero no lo compra. Incluso tener demasiados recursos puede llegar a aislarte en tu mundo. Te aseguro que yo nunca vi a un jugador bueno que no llegara arriba por falta de ayudas económicas, las oportunidades llegan por un motivo, no hay excusas”.

Conociendo esto, quién diría que hablamos del mismo deporte. España, con cientos de limitaciones, ha sido capaz de dominar el tenis en los últimos diez años. Estados Unidos, con infinitas facilidades, tuvo que sufrir una época ‘oscura’ sin representación de referencia en el circuito masculino. Tanto en un caso como en el otro, podemos afirmar que los milagros, acompañados de talento, trabajo y una pizca de suerte, sí existen.

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