Wimbledon engulle a Garbiñe

La española, fuertemente presionada tras conquistar Roland Garros, cede en segunda ronda ante Jana Cepelova, la número 124 del mundo.

Dicen que lo más difícil en un Grand Slam son las primeras rondas. Que la primera es una pesadilla, la segunda es un castigo y la tercera es un problema. Una vez estás en la segunda semana, todo cambia. Con Giorgi ya de vuelta a Italia, Garbiñe Muguruza había superado el primero de los obstáculos en Wimbledon, el único que le veremos batir sobre la hierba londinense. Jana Cepelova, número 124 del mundo, derrotó esta tarde a la jugadora española (6-3, 6-2) para terminar de apagar todo el aura que la caraqueña traía desde París. Defender final en el All England Club era un objetivo demasiado bonito como para hacerse realidad.

Fue un partido de esos en los que no te sale nada y en el que una rival, sin nada que perder, sale especialmente entonada con ganas de demostrar que esto del ranking no deja de ser un simple número. Cepelova, más allá de las cien primeras del mundo, lució todo su arsenal sobre el pasto para aniquilar a la hispano-venezolana en pocos golpes, tomando riesgos con mucho acierto ante la mujer que defendía el subcampeonato tras ceder honrosamente hace un curso ante Serena Williams. Y claro, cuando alguien domina de esta manera a alguien acostumbrada a dominar, ya sabe uno que la cosa no puede acabar bien.

Con un 6-3 en el luminoso a favor de la eslovaca, saltó Muguruza al verde con intención de darle la vuelta, pero todo aquello que funcionó de maravilla en París hoy estaba de vacaciones en Londres. Errores de libro, regalos innecesarios y, por supuesto, un nivel notable de su oponente en seguida colocaban un ¡4-0! En el marcador. Sería una derrota rápida e indolora, sin apenas tiempo para la reacción o elucubrar un plan de acción ante tal torbellino. Pequeña pero matona, se podría definir a Cepelova, quien pese a medir 14 centímetros menos que su rival, supo sacar más partido a sus habilidades sobre césped. Y también sacar de quicio a una Garbiñe que en ningún momento dio muestras de ser la segunda mejor raqueta del planeta.

Perder siempre duele, inevitable. Aunque vengas de levantar tu primer Grand Slam a los 22 años. ¿Por qué en una segunda ronda? ¿Por qué ante la número 124 del mundo? ¿Por qué en menos de 60 minutos de reloj? ¿Por qué, justamente, en Wimbledon, lugar donde había nacido su estrella? Tenía que ser así. Tanta presión y tal nivel de expectativas ya habían lastrado a Muguruza en la hierba de Mallorca. Hoy, lo hicieron también en la de Londres.

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