¿El Roland Garros de... Dominic Thiem?

Con un cuadro abierto sin Nadal y tras superar el duro escollo de Zverev, el tenista austríaco podría liarla en París. ¿Estamos ante el nuevo Wawrinka del torneo?

 

El austríaco Dominic Thiem tiene ante sí una oportunidad pintiparada con la que pegar su primer gran petardazo en un Grand Slam. Su hito ahora mismo son los octavos de final del US Open de 2014. Aquí en París busca ya no igualarlo, cosa que hizo al derrotar en tercera ronda al alemán Alexander Zverev, sino meterse hasta la cocina y soñar con una semis, previsiblemente frente a Djokovic e incluso más allá.

"Thiem es un futuro número uno del mundo. Hablábamos en la sala de jugadores sobre su velocidad, sobre cómo acelera y le corre la pelota. Además, tiene un saque con 'kick' espectacular". Estas palabras no las pronunció cualquiera. Salieron del mismísimo 'Mago' Guillermo Coria, otrora finalista de Roland Garros. El argentino se deshizo en elogios de Thiem cuando éste acudió este año por primera vez al torneo de Buenos Aires y levantaba el título de campeón tras cargarse en semis a Nadal salvando bola de partido y en la final a Almagro.

Otro jugador de la misma generación del austríaco, Nick Kyrgios, aprovechó el torneo de Wimbledon de 2014 para hacer su aparición fulgurante en el circuito y dejar su carta de presentación encima de la mesa. En su mejor superficie, la hierba. Dominic ha demostrado y con creces que su hábitat natural es la tierra batida. Y es que con 22 años ya acumula 7 finales sobre polvo de ladrillo, habiendo ganado 5 de ellas (Umag, Gstaad, Niza en dos ocasiones y Buenos Aires). Con este currículum puede quedarse como un experto terrícola. Pero, ¿no es momento de ponerle la guinda al pastel y atacar el gran torneo sobre tierra, Roland Garros?

El vienés acudía a París con la vitola de 'outsider' de lujo, un tenista a evitar por los grandes hasta las últimas rondas. El sorteo quiso que se tuviera que medir con Rafa Nadal en octavos de final, si todo salía de forma lógica. Pero no ocurrió así. Rafa tuvo que decir adiós al torneo inesperadamente y eso ha abierto de par en par las puertas de las últimas rondas a Thiem. Su horizonte más cercano lo marca Marcel Granollers, peligroso, muy incómodo e imprevisible, pero a años luz de Nadal. Thiem ya ha tenido un test muy serio ante Sasha Zverev en tercera ronda y va sobre aviso.

En la antepenúltima ronda cuatro jugadores aparecen: Goffin, Almagro, Gulbis y Tsonga. Todos ellos serían duros desde luego. Pero todos al alcance de Thiem. Se adapta mejor a la tierra que Tsonga, Goffin y Gulbis. Y parece en mejor estado de forma que Almagro, que vivió mejores tiempos. Y en las semis, Novak Djokovic, salvó tremenda sorpresa. Ese se vislumbra ahora mismo con su gran techo. Si es capaz de llegar hasta ahí, ¿por qué no intentar la campanada y cumplir con los vaticinios de muchos, que lo ven como un futuro número uno?

"Apenas Djokovic baje un poquito el nivel, en uno o dos años Thiem va a pelear por el primer puesto", comentaba Coria. Las oportunidades están para aprovecharlas y esta es una de las buenas para el austríaco. Quien sabe si podría emular a un tenista de características parecidas a las suyas como Wawrinka. ¿La cuestión es? ¿Esperará hasta tener cerca de la treintena para llegar a lo más alto o bien tomará el toro por los cuernos se postulará desde ya como un dominador de la tierra batida? Madurar rápido puede ser la diferencia entre un gran jugador y un jugador de leyenda. En ello está Dominic Thiem en este Roland Garros.

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