El peor rival en la carrera de Nadal: su propio cuerpo

Después de un 2015 sin lesiones y tras lograr el mejor estado físico en mucho tiempo, Rafa tendrá que volver a parar un tiempo por una lesión en su muñeca.

Y otra más. Rafael Nadal sumó en el día de ayer una nueva lesión en su carrera por la que tendrá que parar durante varias semanas y lo hace en la peor fecha posible para él, en medio de Roland Garros y después de llegar en su mejor momento de forma en mucho tiempo.

Con gesto serio y conteniendo las lágrimas. Así apareció Nadal ayer en la sala de prensa de Roland Garros. Era un palo muy duro el que había recibido por parte de su equipo médico, que le aconsejaron parar para evitar una lesión mayor. "Si sigo jugando se me va a romper", aseguraba el mallorquín. La lesión, situada en la vaina del tendón de su muñeca izquierda, ya empezó en Miami. Se le pudo ver en Barcelona, justo antes del Godó, con la muñeca vendada. Se comentó únicamente que era "algo rutinario" y le vimos competir bien en Barcelona pero en Madrid le volvimos a ver con la mano vendada ante Murray. "Tengo este dolor desde el partido con Sousa en Madrid", reconoció ayer Nadal, que contaba que fue a menos en Roma, pero que en París la cosa fue a mayores.

La mala suerte de Nadal debería ser digna de estudio. No ha habido año en la carrera de Nadal que no haya tenido una lesión de cierta importancia, excepto 2015, justo el año que menos ganó. Este problema le viene posiblemente en la peor época para él, justo en medio de Roland Garros y a pocos días de empezar la gira de hierba y con Wimbledon a la vuelta de la esquina. Ni que decir tiene la cita de los Juegos Olímpicos, a la que Rafa quiere acudir como sea después de perderse las Olimpiadas de Londres y de no poder ser el abanderado, algo para lo que este año ha vuelto a ser elegido.

Que haya llegado a infiltrarse, con los posibles peligros que conlleva eso, dice mucho de las ganas que tenía Rafa de seguir compitiendo en París, para intentar quitarse la espina del año pasado y para lograr su décimo título en Roland Garros. Contaba a finales del año pasado que en su carrera se había perdido más torneos importantes en comparación con Djokovic y Federer, y no le falta razón. En Australia no pudo competir en dos ediciones (2006 y 2013). En Roland Garros dos (2003 y 2004), aunque serían tres si contamos la de este año. Otras dos en Wimbledon (2004 y 2009) y otras dos en el US Open (2012 y 2014). Esto hace nueve participaciones de Grand Slam en las que Nadal no pudo competir hasta el final. Nueve ediciones en las que si hubiera estado al 100% y sin lesiones, a saber si hubiera podido ganar alguno y hacer aumentar esa cifra de 14 grandes que tiene actualmente.

Rafa se fue de la sala de prensa triste, con la cabeza agachada y una muñequera azul inmovilizando su muñeca. Sus últimas palabras aun resonaban entre las cuatro paredes. "Tengo que aceptar las cosas como vienen". Y es que posiblemente el rival más duro al que se haya enfrentado Nadal en toda su carrera no ha sido ni Federer ni Djokovic. El peor rival no ha sido otro que su propio cuerpo. Ayer volvió a perder otro partido contra él y no le queda otra que trabajar y entrenar duro para que eso no vuelva a ocurrirle otra vez.

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