Djokovic accede a la semana decisiva de París

El gran favorito al título en Roland Garros ya está entre los 16 mejores del torneo tras un plácido encuentro ante Bedene resuelto por 6-2, 6-3 y 6-3.

Novak Djokovic ha superado con bastante comodidad su compromiso de dieciseisavos de final de Roland Garros ante el británico Aljaz Bedene al que ha superado por 6-2, 6-3 y 6-3 en 2 horas y 2 minutos de juego. El serbio ha hecho un tenis práctico y sobrio y a pesar de algunos vaivenes en el marcador ha mantenido a raya al tenista de origen esloveno. Cruzará con Roberto Bautista en octavos de final.

Djokovic y Bedene cerraban turno en la Chatrier en un día extraño, marcado por la interrupción por lluvia y la lesión de Tsonga más tarde. El número uno del mundo, que admitió tras vencer a Darcis que debía mejorar su juego, salió sólido, desplegando un buen nivel de tenis. Bedene, un tenista muy compacto, técnico, se defendía bien en el fondo. Largos peloteos, dejadas y poco juego de red. Djokovic se ponía pronto con 3-0 en el marcador, llevando la manija de los intercambios la mayor parte de las ocasiones.

Bedene quiso remontar con 3-1 abajo y tuvo ocasión de hacerlo pero un revesazo cruzado de Nole revertía la situación. Djokovic aseguraba la manga finalmente con 6-2, no dando más concesiones al británico de origen esloveno.

En la segunda manga la dominancia de Djokovic iba ir 'in crescendo'. Bedene no conseguía hacer daño al serbio, los largos intercambios favorecían siempre a los intereses balcánicos. Djokovic con firmeza se marchaba tras no mucho tiempo al 5-1. Ahí bajo el pistón y dejó entrar el británico, que recuperó algo de ventaja perdida y se acercaba con 5-3. No más concesiones del número 1, que cerraba ahora sí con fiabilidad el segundo set por 6-3. Misión ya casi imposible para Aljaz.

El guion del tercer set fue mucho más enmarañado. Y eso que Djokovic arranca el posible set final con break arriba. Se iba al 2-0 y parecía que Bedene estaba visto para sentencia. Los restos del serbio estaban siendo tremendos, muy profundos, inhabilitando el tenis del británico. De repente, Djokovic se lía, baja la intensidad y el acierto y Bedene, tras mucha brega y fe, vuelve al partido. Recuperaba el break ante los aspavientos del serbio, notablemente incómodo con su imposibilidad de irse con más rapidez en el marcador.

La opción de que el partido se aplazara por falta de luz estaba ahí. Djokovic lo sabía y se aplicó para acelerar el marcador. Bedene también contribuyó y el de Belgrado se volvía a marchar. Y ya definitivamente. La confirmación de la rotura no fue fácil, pero Djokovic cerraba con habilidad en la red las jugadas. Con precisión casi suiza, Djokovic cerraba por 6-3 el tercero con la luz ya ocultándose en la Chatrier, al borde de la cancelación. Un compromiso correcto, buen nivel en líneas generales ante un jugador con buena propuesta de tenis pero que no pudo poner en mayores apuros al número 1. Robero Bautista supondrá otro mundo. Otra pelea. Una mucho más seria. Empieza el verdadero Roland Garros para Djokovic.

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