Mi hija será número 1

El australiano Raymond Wood pretende seguir el paso de Mike Agassi o Richard Williams, haciendo de su hija Elisabeth una futura estrella del tenis

Foto: BBC
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A menudo muchos de los que integran los circuitos profesionales de tenis (jugadores, entrenadores, agentes, periodistas incluso) subrayan la importancia de la suerte, de una capacidad innata, de un nivel económico y de un entorno facilitador como algunos de los aspectos que repercuten y explican el éxito y el desembarco de un proyecto de jugador entre la élite. Luego hay casos, como los de Andre Agassi o las hermanas Williams, que responden también a una intencionalidad paterna por hacer de su hijo un campeón sin posibilidad de fracaso. Es el caso de Raymond Wood, historia que ha recogido El Mundo a través de los testimonios del propio Wood a la BBC.

Este padre australiano ha elaborado un informe de más de 100 páginas en las que redacta el proyecto y el camino a seguir para que su hija Elisabeth sea la mejor jugadora del mundo en el futuro. Hoy sólo suma siete años. Entrena todos los días, unas 12 horas a la semana, complementadas con clases de gimnasia o atletismo. Su talento ya acumula multitud de torneos internacionales y ofertas de representación.

"Creo que puedo crear fácilmente, en un periodo de entre 10 y 15 años, una campeona en cualquier deporte. Si Liv hubiera empezado en el patinaje sobre hielo, sería campeona en patinaje sobre hielo. Escogí el tenis, me preparé, y ahora puede ganar a cualquier jugadora de su edad del mundo". Su padre así lo ha decidido y Elisabeth parece encaminada a ser sí o sí una estrella del tenis.

Tras empezar a competir a los cuatro años, Liv, ahora de siete, ya ha ganado tres torneos sub-10 de la Orange Ball, la competición junior más prestigiosa del mundo; también ha recibido una oferta de una agencia de promesas y entre sus planes está entrenar en el futuro en la academia de Rafa Nadal en Mallorca, donde ya han hecho la inscripción.

"No quiero que trabaje en una oficina, que tenga que hacer 14 o 15 horas al día, quiero que pueda vivir del tenis. Además en nuestra familia ha habido muchos casos de cáncer por tabaquismo o alcoholismo y sé que, con el deporte, Liv estará lejos de eso. Ella sabe que debe trabajar duro y hacer algunos sacrificios. Ya ha aprendido que si se esfuerza va obtener de la vida todo lo que quería".

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